Carlos Andrés Pastrán Morales
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Cuando pasas mucho tiempo distraído, retardado de ciertos pensamientos y privado de muchos recuerdos, enojos y momentos con todo tipo de tópicos, que crearon sensaciones y sentimientos respecto a la situación actual del país, sentís que todo pasa muy rápido y que también las cosas empeoran.

Pasas mucho tiempo ocupado en el trabajo, en los estudios o en lo que sea que hagas en tu vida diaria, que no te tomas el debido momento para reconocer y observar bien esos detalles que no son pequeños pero que podemos ver todos los días en las calles y en las afueras de nuestras casas.

Uno de los problemas muy visibles que apoyan la idea de que vivimos en una extrema pobreza y una sociedad que cada vez menos se preocupa, es ver a todos esos niños que se viven metiendo a los restaurantes y que viven en las calles pidiendo comida para alimentarse y dinero para oler pega o quién sabe qué más. Tan conocidos son en las zonas que hasta los mismos guardias de seguridad a veces te dicen que no les des dinero porque lo usan para oler pega.

Una trágica historia propia fue una noche, que saliendo de Metrocentro y en la zona del parqueo vi a uno de esos niños que se mantienen por esos lados y de repente miré que sus ojos estaban muy en otro mundo y estaba saltando sobre una de las líneas que dividen los parqueos gritando con alegría “tidi, tidi, tidi, tidi, tidi…” No supe el significado de lo que decía pero supongo que no tiene.

Otro ejemplo preocupante para la sociedad y todas las personas que habitan en estos lugares, pues, son los problemas de las aguas sucias y el drenaje de muchos barrios de la capital, además de no tener acceso total al agua potable. Siendo culpables las entidades que regulan estos problemas y los habitantes también son responsables por la falta de cultura de no contaminar las calles y cauces. Ya que ellos mismos pueden generar afectaciones en sus comunidades por las que luego reclaman a las autoridades, es el caso de las enfermedades. 

Los vertederos municipales y de los muchos otros que no son oficiales muchos menos registrados, contaminan y enferman a la gente de los alrededores creando una gran masa pestífera de irregularidades y de falta de conciencia; o conocimiento pueda ser también.

El vertedero municipal de Masaya que se encontraba hace algunos años a menos de un kilómetro de distancia de la ciudad El Túnel, ha venido provocando afectaciones a las personas que habitan en la comunidad. Este tiene una extensión actual de 29 manzanas y una capacidad de acogida de 135 toneladas diarias de residuos sólidos. Fue creado en el 2001 para una vida útil de 10 años, la municipalidad ha extendido su vida útil expandiéndolo en las tierras vecinas y creando un enorme depósito al aire libre y con crecimiento en superficie. 

Según los mismos habitantes y los encargados del vertedero que han sido entrevistados dicen que las órdenes de prolongación y de ir a depositar la mayoría de los residuos sólidos fueron dadas por la Alcaldía del departamento. 

Así pues, provocando cantidades de bacterias, moscas, enfermedades a las personas. Y por último, un dato importante, este basurero hoy se encuentra a menos de 150 metros de la comunidad de El Túnel.

Y así sobrevivimos, mentalmente, mientras damos por alto muchos hechos preocupantes por las que pasamos y por las que muchos otros pasan. Y se ve esto con indiferencia porque no se toma conciencia de la gravedad y los riesgos para la vida humana. 

Vivimos ocupados de nuestros asuntos, pues está bien, pero no es malo tomarse un tiempo para reflexionar y tomar acción para todos aquellos problemas que nos hacen retroceder en el tiempo y que afectando a otros, nos afectan también a nosotros, a todos, al país, al planeta. 

Ojalá que este nuevo año, tomemos más conciencia sobre la importancia del medioambiente.