Gustavo-Adolfo Vargas *
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El desmantelamiento de la Unión Soviética y del bloque comunista a finales de los 80 y principios de los 90, dejó a Estados Unidos como la única superpotencia mundial, con una supremacía militar y económica inigualable en el resto del mundo.

Estados Unidos teme a Rusia y China como potencias fuertes que alterarían su mundo unipolar. El presidente describe las prioridades en estrategia de seguridad, señalando los desafíos que plantean Rusia y China. 

Se siente amenazado por la expansión de esas dos potencias “revisionistas” que están cambiando el statu quo estadounidense, según Donald Trump, quien presentó su primer plan de estrategia nacional de seguridad, que señala a China y a Rusia como principal desafío para la seguridad y los intereses de su país.

En un documento que se publica al comienzo de cada presidencia por mandato del Congreso, asegura que: “la rivalidad entre superpotencias ha vuelto”, después de haber sido desechada como un fenómeno del siglo pasado.

Ninguno de los dos antecesores de Trump (George W. Bush y Barack Obama), acompañaron la publicación de la estrategia con un discurso presidencial; pero Trump estaba muy de acuerdo con el contenido del documento que optó por presentarlo públicamente viendo una oportunidad de regresar al tema de campaña: “América primero”; queriendo renovar los votos con su base para construir un país hacia la tierra prometida del “Make America Great Again” (Hacer grande otra vez a Estados Unidos).

Aseguró que el surgimiento del “optimismo” y la “confianza”, compensará los errores del pasado en política internacional, fortaleciendo los valores fundamentales del país: “Una nación sin fronteras no es una nación”. “Una nación que no protege su prosperidad, no puede proteger sus intereses en el extranjero; si no está preparada para ganar una guerra, no es capaz de prevenir un conflicto; si no siente orgullo por su historia, no puede confiar en su futuro; y si no está segura de sus valores, no reunirá la voluntad para defenderlos”.

Trump durante su campaña electoral atacó incesantemente los abusos económicos y comerciales de China. Una vez electo presidente moderó su discurso, buscando mantener una relación positiva con Xi Jimping, presionando para detener los avances nucleares de Corea del Norte.

En el documento se habla de China como “competidor estratégico”, detallando su agresividad económica y su oposición a sus intereses estadounidenses; su expansión militar, sus ambiciones territoriales y la construcción de islotes artificiales en el Mar del Sur.

En su discurso, Trump desarraigó el multilateralismo de Obama, defendiendo un “nuevo liderazgo de Estados Unidos”, que incluye “cooperación y reciprocidad”, pero dentro de una visión de naciones “fuertes, soberanas”. En lo que respecta a su relación con aliados europeos, dice que no permitirá “la morosidad en las contribuciones a la OTAN mientras nosotros garantizamos su seguridad”.

El Ministerio de Exteriores de Rusia denunció en un comunicado de prensa que: la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos demuestra que Washington intenta conservar “por todos los medios” su “debilitada dominación” de unipolaridad. Asevera que tiene pánico de que Rusia y China como potencias fuertes destruyan el orden global impuesto por Washington desde finales del siglo XX.

La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional norteamericana determina “conservar la paz a través de la fuerza” y “aumentar la influencia de Estados Unidos” en el mundo. Es lamentable que esas políticas no ayuden a resolver las diferencias entre países, más bien generarán más rivalidad y confrontación.  

El Ministerio de Exteriores de Rusia, subraya que Moscú está dispuesto a trabajar con Washington, pero apartando las imposiciones de injerencias en asuntos internos: “Una verdadera cooperación productiva solo es posible según los principios de igualdad y respeto mutuo”.

China afirma que, “la cooperación en beneficio mutuo es la única opción viable”, por lo que instó a Estados Unidos a que renuncie a su grandilocuencia de Guerra Fría y abandone un “obsoleto juego de suma cero” que perjudica la paz mundial. 

William Mallinson (antiguo diplomático británico) manifestó: “la misma vieja y cansada mentalidad de la Guerra Fría, tan necesaria para mantener los beneficios de los accionistas del complejo militar-industrial-congresional” de Washington.


* Diplomático, jurista y politólogo.