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La asignación de tareas escolares para el hogar es una manera de fortalecer el conocimiento y la responsabilidad del alumno, pero también hay quienes creen que se deben unir esfuerzos para mejorar la asignación de las mismas, puesto que algunas veces éstas se convierten en un castigo para los estudiantes. Ni todos los colegios, ni todos los maestros incurren en abusos a la hora de asignar tareas en casa, pero es necesario señalar que existe un buen número de maestros, ya sea por necesidad, desconocimiento, tradición u omisión, que están abusando a la hora de orientar este tipo de trabajos.

Sin embargo, debemos de realizar mayores y mejores esfuerzos para tratar de revertir las tendencias negativas que aún subsisten y que, como ha ocurrido en años anteriores, provocan respuestas tan lamentables entre estudiantes como la de afirmar que “Andrés Castro mató de una pedrada a William Walker, en la batalla de la Hacienda de San Jacinto”. Esto se vuelve más lamentable cuando muchos docentes y personalidades públicas del país, tampoco saben dar respuestas acertadas sobre este tema.

Tampoco se trata de que los docentes no dejen en absoluto ninguna tarea, aunque muchos padres y madres de familia insistan en pedirlo. Las tareas en casa son un complemento eficaz cuando tienen una estrecha relación con los objetivos de la asignatura, y promueven la creatividad y la investigación entre los estudiantes.

Haciendo a un lado la disputa, creo necesario señalar algunas pautas que pueden ayudar a mejorar la asignación de tareas en casa, tanto a maestros como a las familias.


Características que distinguen a las tareas escolares asignadas de manera adecuada:
1. Se asignan únicamente con fines de afianzamiento del aprendizaje y aplicación o transferencia del mismo.

2. Son dosificadas, motivadoras, variadas, ágiles y adecuadas a las posibilidades del alumno y de su realidad familiar y social, sin afectar el descanso que le corresponde.

3. No deben reemplazar las clases, ni ser impuestas como castigo o como medida disciplinaria. (En general, se recomienda no dejar tareas para las vacaciones.)
4. Están adecuadas a la edad del estudiante y responden a una estrecha coordinación entre todos los profesores del curso o grado, para no sobrecargar al alumno.

5. Toman en cuenta las diferencias individuales y el nivel de madurez de cada niño o adolescente.

6. Están planificadas y coordinadas para evitar la improvisación, la rutina y la sobrecarga de actividades.

7. Están graduadas en extensión y dificultad para evitar el tiempo y esfuerzo desproporcionado. Asimismo, tienen una relación directa con los objetivos de la asignatura, unidad o tema estudiado.

8. Motivan al alumno para producir y no para reproducir.


Características de las tareas escolares asignadas de manera inadecuada:
1. Sobrecargan de trabajo al alumno hasta que sienta fatiga, rechazo y sienta que la misma es un castigo.

2. Dan mayor importancia al aspecto formal y no esencial de la tarea. Es decir, exigir al estudiante que los cuadernos estén escritos con dos o más colores, con doble margen, bien subrayados e ilustrados. Algunos profesores califican con elevadas notas trabajos realizados por terceras personas.

3. Exceso de tareas: La cantidad no indica la calidad. Muchas veces por dar muchas tareas, se termina agobiando al estudiante y ya no es beneficioso. La calidad educativa de un colegio no se demuestra por la cantidad de tareas escolares para la casa.

4. Prejuicios: Algunos maestros consideran que su asignatura es más importante que otras y debido a la falta de coordinación, el estudiante se ve abrumado con muchas tareas de distintas materias.

5. Las instrucciones no son claras y precisas y provocan confusiones y falsas interpretaciones.

6. Los profesores no motivan a los alumnos para que las realicen con agrado y no como una pesada carga u obligación.

7. Recurren al ejercicio memorístico, repetitivo e irreflexivo.

8. Se vuelven simples asignaciones para ocupar “en algo” el tiempo libre del que dispone el estudiante.

9. No son revisadas o corregidas, ocasionando sentimientos en el niño o adolescente de desaliento, desconfianza, y la falta de interés por posteriores trabajos.


Para concluir, cada centro escolar debe promover la discusión de este tema entre el claustro docente para encontrar el punto de equilibrio que facilite la creación de hábitos y valores que refuercen el proceso de enseñanza-aprendizaje, involucrando directamente a los padres de familia en dicho proceso, para garantizar la continuidad de la labor docente en casa.


*Psicólogo
elacayoparajon@yahoo.com