Carlos Andrés Pastrán Morales
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Así, directamente, puedo decir que la vida, el tiempo y el espacio en el que vivimos no son totalmente comprendidos. No sabemos muy bien a dónde vamos ni de dónde venimos, simplemente actuamos ante las situaciones. 

La filosofía ha sido olvidada y los pensamientos existenciales han ido desapareciendo. Pero, ¿qué soy yo en este mundo para juzgar a alguien más? Y no me refiero de alguien más cómo una persona, sino alguien más como algún ser vivo.

Hace unos pocos días iba saliendo de casa y por una calle muy transitada pasaba un automóvil que acarreaba todas las jaulas que contenían a los tigres y jaguares que participan de esclavos en el nuevo circo que está ubicado frente a Metrocentro. Asustados y con temor, lejos de su hábitat en un lugar desconocido.

No sé qué tipo de ganancia obtendrán los circos, o qué tipo de personas van a este tipo de actividades para saciar la impresión o curiosidad que a veces uno necesita para darse cuenta que vivimos en un mundo salvaje, capaz de dar sorpresa a cualquier incauto.

Pero estas actividades no son correctas porque no somos nadie para tratar de juzgar a otro, cualquier tipo de ser vivo, como “inferior” y utilizarlo como entretenimiento para otro tipo de público totalmente alejado de temas respetuosos que valoren la vida de cualquier ser vivo en la tierra.

Los circos pueden ser divertidos y entretenidos de muchas maneras relacionadas con las actividades y con la comedia humana. Pero tener animales y “adiestrarlos” para que hagan caso y manipularlos, asustarlos, aprisionarlos, torturarlos, solo para que otras personas cerradas de mentes piensen que es un logro total y significativo en la vida o que ese maltrato está bien, está mal.

Un animal salvaje no es como cualquier animal doméstico. Está destinado a vivir en la selva, en los lugares inhabitables para humanos, en la caza feroz. No somos quienes para decidir si cazar para adiestrar o matar para coleccionar o arrebatarle su forma de vida a ese ser vivo. 

Pena ajena da que al país hayan venido decenas de veces circos con elefantes, tigres, leones, jirafas, que están lejos de un hogar natural para estas especies, que son entrenadas, torturadas y humilladas ante un público que ellos no entienden, siendo apresadas por una fuerza bruta de ganancia, en un mundo consumista de los humanos.

Los animales son sorprendentes y nunca van a dejar de serlo. Hasta nosotros mismos adoptamos el ícono y simbolismo de un animal como patriotismo. Animales que en muchas características son muy inferiores a nosotros. Animales que solo buscan un balance en la naturaleza y en el mundo, que los humanos están destruyendo, voluntaria e involuntariamente.

Los monos se quedan sin árboles. Los tigres sin praderas y bosques. Las tortugas sin agua y sin huevos que son apetito humano. Los zorros sin monte. Los insectos sin plantas. Los peces sin agua no contaminada, y así sigue la cadena. 

La vida poco a poco va perdiendo sentido cuando hay otras vidas poco comprendidas que van desapareciendo con el tiempo, debido a la expansión y consumismo humano. 

El humano es la especie, que creo, más habita en el planeta, pero… ¿será suya por siempre al ritmo en cómo la humanidad avanza y sin respetar la vida de otros seres vivos? Hay muchas dudas.