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Esta carta la dirijo directamente al obispo Abelardo Mata de Estelí, y a los otros obispos en cuanto él los engloba en sus declaraciones del 5 y 8 de abril pasado, y que aparecen en El Nuevo Diario. Como cristiano y como ciudadano quiero decirles lo que pienso y no me puedo callar, pues se trata de algo muy grave. Creo que lo que dijo el Obispo y lo que voy a decir se entienden fácilmente y el lector podrá formarse su propia opinión.


1.- Su valentía. En primer lugar reconozco la valentía con que usted Monseñor Mata habla de este tema tan delicado, y la valentía con que opina y muestra su desacuerdo con el Cardenal Obando, su maestro y su preceptor. Y enhorabuena que nuestros obispos analicen y den su palabra clara sobre la realidad que estamos viviendo.


2.- En este caso concreto su denuncia ¿Es valentía o es imprudencia? Es valentía hablar así como usted lo hace al afirmar que hay grupos armados desde hace 8 ó 9 meses en la zona cercana a Sto. Domingo (Telpaneca) y afirmar como dice en otra parte de su entrevista que el detonante fue el fraude electoral- aunque esto pasó en noviembre y no hace 8 meses. Es muy probable y casi seguro que haya grupos armados como las bandas de asaltantes que atracan a los viajeros en esas y otras zonas. Sin duda también que haya abigeos armados que roban el ganado. Y es probable que haya gente armada por los conflictos de tierras.


Eso es muy probable y aun puede ser cierto, pero el dar el salto a afirmar que esos grupos se han armado por el fraude electoral es una grave imprudencia o ¿qué pruebas tiene de ello? Y si no las tiene, tendría que rectificar tan grave afirmación. En otra parte de su entrevista dice que esos grupos armados brotaron desde que se negó la personería jurídica a algunos partidos políticos. Eso ¿es una suposición o tiene pruebas concretas?

Por eso mismo también quiero preguntarle si cuando ustedes tuvieron información de la existencia de esos grupos- hace ya varios meses- ¿hablaron con las autoridades municipales de esa zona o si hablaron con el gobierno central o con el Ejército? Y si no lo hicieron entonces, por qué no lo hicieron y por qué hasta ahora hacen su denuncia y públicamente. Si en ese entonces ustedes hablaron y no les hicieron caso las autoridades, denuncien eso con nombres y fechas concretas. Le digo esto, pues sus afirmaciones son muy serias y graves.

3. ¿Prejuicio? Puede ser que lo que afirma usted hablando como ciudadano y como pastor- como nos dice en sus dos entrevistas- que eso lo afirme por el prejuicio con que ve mal todo lo del gobierno. Que obviamente tiene serios errores, pero no todo es malo, pienso yo.


Recuerdo, no sé si me falle la memoria que hace buen tiempo escuché en los Medios que recién nombrado Obispo, usted que había vivido largos años de formación en el seminario, y como maestro en El Salvador, dijo que usted era liberal, pues su familia era liberal. Quizá esto no sea exacto. Pero en su trayectoria ha mostrado claramente de qué lado está. Como ejemplo, pongo el caso de cuando defendió que el ex presidente y ahora ex reo Arnoldo Alemán, podía ser considerado preso valetudinario e ir al hospital Militar y esto por un pequeño mal en un dedo y en ese entonces los periodistas le criticaron que no defendía a tantos presos muy enfermos de diabetes o del corazón que sí son valetudinarios. Mi pregunta es si su afirmación sobre los grupos armados como fruto del fraude electoral ¿es una afirmación seria y fundada o es fruto de un prejuicio o de una opción política en contra del gobierno y que usted tiene desde hace años? Obviamente usted puede legítimamente tener una opción política de oposición al gobierno, pero eso no basta para que lo que afirma sobre los grupos armados, sea verdadero. Y sería un error que su opción política le quite objetividad.


4.- ¿Todo es malo en el gobierno? Más allá de esos ejemplos, lo que quiero decir es que me parece un prejuicio echar la culpa de todos los males a este gobierno. Y no lo digo por defender al gobierno. En los CPC, en el Bono Productivo y en Hambre Cero junto con cosas positivas, hay errores y fallas claras que hay que denunciar. Las actuaciones autoritarias son un error. La manipulación religioso política de los rezadores en las rotondas que por fin terminó con pena y sin gloria, fue un claro error del gobierno. Como ciudadanos y como sociedad civil tenemos la obligación de denunciar esos y otros errores. Pero creo que también tenemos que reconocer los aciertos en bien del pueblo. En ninguna de las dos entrevistas que le hicieron ahora, ni que yo recuerde en anteriores declaraciones, usted ha reconocido algo bueno en el gobierno. ¿Eso es objetividad o es parcialidad?

De paso quiero aclarar que yo no milito en ningún partido político. Si participo en lo político es como ciudadano desde la sociedad civil. Al menos por ahora, no tengo confianza en los actuales partidos políticos.


5.- Omisiones. Creo que muchos estamos de acuerdo en lo que usted dice que la Iglesia no puede ni debe permanecer callada ante los graves problemas de nuestro querido país, pero hay que ser parejo en las denuncias y en la crítica, como lo fue Jesús.


Muchas veces usted y otros obispos han criticado al gobierno, a veces con razón -como en una parte de su carta después de las elecciones, a veces sin razón- como en otra parte de su carta. Pero no recuerdo que usted haya criticado públicamente al capitalismo salvaje (como lo llamó Juan Pablo II).


Digo que no he escuchado sus críticas al capitalismo salvaje que se da también aquí en Nicaragua o ¿acaso aquí en Nicaragua todos los capitalistas son humanos y justos? Pienso por ejemplo en maquilas que cierran y otras compañías multinacionales que cierran y no dan la justa liquidación a sus empleados. Pienso en los que ganando mucho, dan salarios de hambre. Pienso en los cientos y cientos de afectados por el Nemagón y que están enfermos de la piel, de esterilidad y de grave insuficiencia renal. Me pregunto ¡cuándo ha levantado su voz ante el crimen de lesa humanidad-como con razón llama Saramago- a la brutal crisis financiera actual que tanto afecta en todo el mundo con miles y cientos de miles de desempleados y que también golpea en Nicaragua por ejemplo con el cierre de maquilas, con disminución de las remesas!

Ni recuerdo, al menos no lo hace en sus entrevistas, que usted haya hecho una crítica a los partidos de la oposición. ¿No hay nada serio que criticarles si los juzgamos a la luz de los intereses fundamentales del pueblo?

6.- Si hay grupos armados, gente alzada que le hace temer que vuelva otra vez una guerra ¿quiénes estarían detrás de esos grupos? En los 80 se pasó de las bandas y se llegó a la guerra, es porque había y hubo detrás de ellos gente con poder y con dinero en Honduras, en Miami y aquí mismo- aparte del claro y total apoyo de la administración Reagan. Pero ahora no veo que se pueda dar algo semejante, ni de parte de la administración Obama, ni menos de parte de personas o grupos con poder económico o político en Nicaragua.

7.- Escuchar el clamor del pueblo. Para terminar quiero destacar que usted tiene toda la razón al recordarnos y recordar al gobierno que hay que escuchar el clamor del pueblo y en particular al clamor de los campesinos y en especial ante el grave problema de las tierras y legalización de las tierras. Igualmente hay que escuchar el clamor como usted nos recuerda de los que sólo piensan en irse-en emigrar.


8.- Un llamado a la conciencia. Si le he escrito esta carta es porque en conciencia como ciudadano y como cristiano, vi claro que debía escribirle. Le pido que usted no la lea como un ataque personal. No tengo porqué atacarlo personalmente, ni es mi estilo hacerlo. Simplemente ante una declaración suya pública y tan grave, le pido que reflexione en lo que aquí le he venido diciendo, y que si considera que tengo razón, rectifique en ese punto clave de afirmar que hay grupos armados alzados como fruto del “fraude electoral” o que vienen de hace rato, a raíz de “cuando fueron quitadas las personerías jurídicas a los partidos políticos”, y le pido que si tiene datos ciertos al respecto que los diga al gobierno o al Ejército. También sería bueno que como cristianos y ustedes en particular como jerarquía, tengamos también una revisión y una palabra autocrítica, pues en esta tan grave situación que estamos viviendo en Nicaragua, sin duda también tenemos una muy seria responsabilidad.


El llamado a la conciencia es para todos nosotros. Todos nosotros y nosotras debemos luchar por una Nicaragua donde rija el derecho, la justicia, la solidaridad. Todas y todos nosotros debemos participar y no ser pasivos o indiferentes ante esta desgracia tan grave e injusta de una pobreza sin límites que golpea a una gran parte de nuestro pueblo. Todos y todas nosotras debemos denunciar la corrupción a todos los niveles, pero también con nuestras palabras y sobre todo con nuestras obras, debemos ser señal viva de esperanza con y para los más pobres y excluidos.