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Al entrar a 2018, a pesar de los múltiples conflictos globales,  surge un rayo de esperanza cuando el régimen de Corea del Norte acepta sentarse a conversar con el Gobierno de Corea del Sur.

Mi punto. Es saludable que Corea del Norte se aboque al camino diplomático. Debido a la celebración próxima de los juegos olímpicos de invierno en Corea del Sur, las tensiones han bajado. En diplomacia ya hubo precedentes --por medio del ping-pong, el beisbol y el baloncesto--, que limaron asperezas entre viejos Estados rivales. Pero el gran obstáculo es la actitud de Pyongyang: querer someter al Sur; mientras Seúl quiere convivir en paz y armonía. Al darse estos conflictos, la historia lo evidencia: el obstáculo mayor lo constituyen los intereses tiránicos. 

Desde la perspectiva Norcoreana, conversar es provechoso.  Creen que este es su mejor momento porque tienen afligidos y temerosos a sus vecinos.

Desde la posición Sur-coreana, esta reapertura es una impensable oportunidad. La diplomacia parecía vencida, luego de los insistentes lanzamientos de cohetes desde Corea del Norte en dirección al Sur.  

En realidad, ambos países tienen más en común que ningún otro pueblo sobre la tierra. ¡Gran ironía! Pero los divide, torpemente, la visión ideológica de los norteños. Y, es, tal vez, el único rasgo que no comparten. Pero por las sórdidas inclinaciones humanas --o como una debilidad insuperable, ambos: norteños y sureños-- se hicieron la guerra entre 1950-53.

Personalmente, creo que mientras haya un tirano fanático al frente del gobierno de Pyongyang, la diplomacia seguirá  trabajando cuesta arriba. Este solo pretende someter a coreanos del Sur y del Norte. Ello determina la ideología intolerante de los Kim. 

Veamos algunos ejemplos 

Hubo dos Alemanias. Y nunca la Occidental pretendió invadir o destruir a la Oriental. Pero los del Este sí lo quisieron. Y vivían tan inseguros de su sistema, que construyeron un muro para que nadie se les escapara. Muy pocos querían vivir del lado Este --el comunista: atrasado, carcelario, y represivo--.  

Hubo dos Vietnams en el mismo contexto. Ahí también fueron a la guerra. Los del Norte apoyados, logísticamente, por chinos continentales y rusos; los del Sur, por tropas y armamento estadounidenses. Y cuando se retiraron los norteamericanos, vencidos por los Viet Congs, el gobierno de Hanoi, extendió, impositivamente, su régimen socialista a Saigón.

En África hay tres Guineas. Pero como ninguna está sujeta ideológicamente al marxismo, no ha habido avasallamiento de unos a otros.

Hubo dos Congos. Pero ahí no pudieron triunfar los marxistas. Resultado: Cada quien fue por su lado. Uno cambió su nombre;  se llama Zaire. 

Ha habido tres Guayanas. Las tres bajo jurisdicción respectiva de Inglaterra, Francia, Holanda. Y nada feroz sucede ahí. 

Hay dos Paquistanes. Ambos, inicialmente conformaban un solo país, pero se separaron por razones geográficas. Tampoco Paquistán Occidental ha pretendido someter al Oriental (que luego cambió su nombre a Bangladesh), porque los gobiernos de valores prodemocráticos sí rechazan las tiranías. 

Es la ideología tiránica la que recrudece y perenniza todo conflicto. Sus ideólogos y seguidores fanáticos nacen, crecen, se educan y viven usando solo términos propios de su mantra enfermizo: conflicto, combate, luchas. 

¿Qué podemos concluir?

1. En los regímenes pro-o-neo-socialistas, no hay deseos de  convivencia con otros Estados de ideología diferente. Ellos exigen que los respeten; pero no respetan siquiera a los disidentes de su propio país. ¿Hay oposición legal y con derechos plenos en Nord Corea, Cuba, Irán? Como son fanáticos, hacen proselitismo ―no para salvar a otros sino para esclavizarlos, bajo su propio régimen―, sin importar los medios. Prefieren el conflicto, porque la paz les adormece la posibilidad moral de someter a otros.

2. Como consecuencia de lo anterior, estos regímenes agresivos se arman hasta los dientes para granjearse aliados. A lo interno,  adoctrinan a sus seguidores “para luchar y defender sus logros y conquistas que los imperialistas y la derecha les quieren arrebatar”. 

3. Las tiranías antes tipificadas son las mayores causantes de muertes, exilio, sufrimientos, y sangre de los tiempos modernos, en países en desarrollo. (Ver caso de Siria).

Evidencias plenas. Corea del Norte es una tiranía fanática, atrasada, (economía #125 del mundo), que vive amenazando a todos. Corea del Sur es una potencia industrial y tecnológica (la #11 economía del mundo); es una democracia de ciudadanos que no pretenden conquistar y someter a sus hermanos del Norte.

Así, mientras continúe el régimen de los Kim en Pyongyang, las perspectivas son mínimas para que la diplomacia triunfe efectivamente. 

¡Ojalá! Haya buenos frutos.