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Un periódico escandinavo acaba de revelarlo. La Academia Sueca de Ciencias-- que concede, entre otros, el Nobel de Literatura--, en voz de su presidente, Anders Osterling, justificó por qué no le dieron el Premio de Literatura a Jorge Luis Borges.

El argumento me pareció mezquino. “Borges era muy culto…y demasiado exclusivo y  artificioso en su ingenioso arte en miniatura…”

¿La Academia sueca estaba más interesada en saber cuántos podían comprender a Borges, que en  la calidad de su escritura? 

Al escribir este artículo me siento como el personaje de Edvard Munch en “El grito”. 

Otras veces se decía --o tal vez, haya sido solo una especulación mal intencionada-- que no se lo habían dado por haber recibido un reconocimiento del general Pinochet, cuando gobernaba dictatorialmente en Chile. Otra torpeza. Porque las acciones u opiniones del escritor argentino no debieron hacerlo desmerecer un reconocimiento a su obra literaria, que era profunda, original  y fascinante --por lo menos en la parte cuentística--; aunque en su parte poética no era menor, tampoco. Y todos los que lo leemos y lo apreciamos nos damos cuenta de su erudita calidad literaria, claramente marcada por la impronta inglesa: Stevenson, Conrad, Kipling;  además de la influencia de la filosofía alemana en muchos de sus escritos.

Y si el señor Pinochet era un monstruo, ¿por qué tendrían menor valor los atletas que habiendo ganado medallas en los juegos olímpicos de Berlín, las recibieran de Hitler?  

¿Qué relación tienen literatura y política? ¿O es que el artista debe abstenerse, por un sentido ético, que no lo admito como sincero, de lucir displicente o contrario a las opiniones  mayoritarias del público que se erige en juez de todo los actos de los demás? 

¿Acaso el trofeo entregado por un dictador contamina la obra de un artista o un científico?

También, durante un tiempo se argumentó que la obra de Borges era muy pequeña; y que desde meadidos de los 50 hasta 1986, había dejado de escribir, debido a su ceguera. ¡Injusta e innoble valoración para un hombre de su talla! Su obra literaria no era pequeña. Era, numéricamente, similar a la de Octavio Paz, Gabriel García Márquez o Gabriela Mistral. 

Además, sabemos que Borges, tanto por sus ensayos, poemas o cuentos, producidos mientras veía eran de suficiente calidad para merecer tantos premios… ¡Qué los tuvo! Y si después quedó ciego, ¿la Academia Sueca debía castigarlo por ese destino aciago? 

Y que también se haya argumentado que Borges era de derecha, es otra  razón pobrísima. Leemos a Neruda, Cardenal,  Vallejos y Saramago por lo que escriben, no por lo que creen.  

¿Por razones similares no les dieron el Nobel a los escritores   ingleses Sumerset Maugham, Graham  Greene o al poeta norteamericano Ezra Pound? Octavio Paz comenzó en la izquierda y después viró. 

El escritor italiano Curzio Malaparte, que vivió escasamente 60 años, fue del fascismo al comunismo. ¿Y qué? No veo que ello demerite o reste calidad a la obra de un gran escritor o poeta. 

Arte, literatura y ciencias no tienen por qué vivir bajo la censura  política para conseguir una valoración buena y plural. La cantata escénica “Carmina Burana” (¡de mucha belleza épica!) hecha por un compositor nazi es hermosa. Su valoración en Europa es estética, no política.

El pintor expresionista alemán Emil Nolde (uno de mis favoritos) fue fascista un tiempo. ¿O todo lo que el hombre cree o invente debe necesariamente someterse al riguroso escrutinio del sesgado monóculo populachero para tener méritos?

Si así tuviera que ser, no se publicarían los poemas del mayor bardo nicaragüense: “Salutación al Águila” o “Salutación al Optimista”, que son de tinte medular proestadounidense, el primero; y proimperial español, el segundo. Y don Rubén Darío --salvo sus poemas de la mocedad-- tampoco es un poeta todo-público. Siempre hay que leerlo con una lupa griega, un diccionario de mitologías, al lado, y tener un bagaje de antecedentes exquisitos de tonalidades y perspectivas franco-latinas. ¿Y? ¿Pierde calidad? ¿O ser un poeta de élites solo por no llegar a las masas es oprobioso? ¡Hiperbólica ridiculez!

Los argumentos esgrimidos por los académicos suecos para no concederle el Premio Nobel de Literatura a Jorge Luis Borge son una revelación insoportable y vergonzosa. En el arte, la creatividad es el bien supremo. Sería caer en la miopía más injusta que se siga creyendo que el arte y las ciencias, para ser buenos, válidos o aceptables, deben tener el visto bueno del obtuso y miope “ok” ideológico. También los suecos cuecen habas.