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Los caminantes de Managua y Masatepe se habían pasado la Semana Santa en este último pueblo tan acogedor como adormecido. Disfrutar de “Los Judíos” recorriendo las calles con enormes cadenas en persecución de Judas y Cristos, ataviados de ropajes tan vistosos como desgreñados, reviviendo dentro de aquel jolgorio popular, la siempre actual historia de traidores, crucificadores y crucificados, fue un espectáculo a la vez que folclórico y tradicional, retrato en vivo de la pasión que vive la Nicaragua de nuestros días: Cristos por doquier; los CPC convertidos en judíos o crucificadores y los Judas agazapados, robándose elecciones municipales, usufructuando la ilegalidad en nombre de la justicia y legislando para el pacto desde las estructuras partidarias del danielismo y del alemanismo. Por su parte Roberto Currie había participado con toda su comunidad de “El Arenal” en su propio Vía Crucis, sin agua como desde hace mucho tiempo, muertos de sed y cubiertos de ese polvo que el incandescente sol junto con el viento, transforma en remolinos que lo penetran todo. Sin embargo Roberto Curris había tenido tiempo para reflexionar sobre cómo se pasa la vida y cómo se viene la muerte, tan callando, y en cuanto se encontró con nosotros nos manifestó su curiosidad sobre cómo era eso que habíamos dicho el jueves 2 de abril, referente a la involución de la historia: de la “Estirpe Sangrienta” de la dinastía somocista, resucitando en “La vida en rosa” de la dinastía orteguista.

“Lo que ocurre –comenzó a explicar el de Managua— es que Jesús por baboso no fue al mar en Semana Santa. ¿Para qué quedarse y que lo crucificaran por culpa de nosotros los seguidores de los caudillos Daniel y Arnoldo a través de Herodes, Caifás y Pilato? ¿Acaso no estamos viviendo la vida en rosa en este país que no se quiere dar cuenta de que el dictador se prepara para eternizarse en el poder, después de enamorarse del mismo, tras casi trece años de venirlo usufructuando desde 1979? ¡Hagamos la cuenta sin tomar en cuenta el gobierno desde abajo! Tantos muertos para que el espíritu del somocismo reencarnara en Daniel, ahora color rosa o chicha, con tribunas enfloradas, rezadores rosa en las rotondas rosa, y rótulos y rótulos rosa por todo el país que son culto a la personalidad del nuevo dios. ¿Será mejor desentenderse del desastre y resignarse a vivir, sin conciencia ni dignidad alguna, la vida en rosa que nos ofrece esta dinastía? Por eso es que, con referencia a Jesús, y su sacrificio, quise traer a colación el poema Marzo de Roberto Cuadra, que en su aparente irreverencia, lo que está planteando es lo inútil del sacrificio de Jesús, cuando a la hora de recordar su calvario, la mayoría le damos la espalda a su crucifixión y nos vamos al Espacio Sur a disfrutar la visa en rosa en el bar de un hijo de Daniel, o nos vamos simplemente al mar. De ese poema son estos versos: “Marzo es el mes de las putas. / Las empleadas ahorran / para vivir en marzo, / para soñar que pueden ser libres. / La costurera empeña su máquina / para coserse el cuerpo y el alma / en la playa de marzo. / Jesús por baboso no fue al mar / y se quedó clavado en la cruz, / pero ellos, los judíos, terminada la faena, sí se fueron al mar,/.”

En una pelea rural a Watson le habían arrancado de un mordisco parte de su rabo, así que movió lo que le quedaba en señal de que le había gustado el poema. Consternados, Currie y otros que se habían acercado a oír, se dieron por satisfechos con la explicación de lo que significaba la vida en rosa, ocasión que el de Masatepe aprovechó para refrendar lo dicho: “Es la pura verdad, en Nicaragua vivimos la vida en rosa. Miren las calles, las rotondas, la papelería de la monarquía, las mantas en las concentraciones familiares y hasta el escudo nacional: ¡Todo es rosa! Muy pronto rosa será la ropa interior de las empleadas y los empleados públicos. Se dice que los grandotes, como Gustavo Porras y Roberto Rivas, usan boxers color rosa. Aceptemos lo que nos dicen y no veamos ni pensemos: En este país se vive bien porque el presidente tiene hoteles, fincas ganaderas, restaurantes y laboratorios. Vuela en helicóptero hasta para ir de su casa al aeropuerto, ya que para eso tiene todo el petróleo que le manda Chávez a su cuenta secretamente particular. El Presidente del Consejo Supremo Electoral imita al Rey, y también vuela en avión privado a su mansión en Costa Rica. ¿Cómo no nos va a alegrar que disfruten de la bonanza de este país al que han logrado aislar de la crisis económica mundial? Nuestro monarca, después de Chávez, es el más connotado defensor de la soberanía de América, por lo tanto que se vayan todos los donantes porque la monarquía está boyante de orgullo. Muy pronto nuestro monarca les dirá, como ya lo hizo su homólogo el presidente de Sudán, que si quieren donar algo, que lo dejen en el aeropuerto”.


luisrochaurtecho@yahoo.com