•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El 15 de Enero de 1929 nació Martin Luther King Jr. en Atlánta, de padres bautistas, quienes le inculcaron valores éticos-morales, y profundizaron su fe en la construcción de un mundo mejor. MLK y Coretta Scott se casaron en 1953 procreando dos hijas y dos hijos. King se doctoró en Teología en la Universidad de Boston y asumió el pastorado en la iglesia Bautista de la Calle Montgomery de su ciudad natal. La primera prueba de fuego fue en Montgomery, la cual marca el inicio de una rebelión con la detención de Claudette Colvin por ocupar en el autobús un asiento reservado para blancos y negarse a moverse, aun cuando el autobús estaba vacío. La segunda heroína es Rosa Parks, que en 1955 se resistió a ser arrestada por negarse a ceder el asiento a una persona blanca. Luther King tomó conciencia que la segregación se profundizaba en la educación, en los centros de trabajo, en el sistema económico, en las urbanizaciones, en el transporte, en la cultura y aun en las iglesias. 

MLK se opuso radicalmente a la segregación racial y emprendió su lucha profética para remover las causas de las exclusiones socio-económicas, políticas y culturales. Se opuso como pacifista a la guerra y exhortó en diversas ocasiones a los gobiernos de Estados Unidos para detener el genocidio de Vietnam. MLK y Coretta viajaron por África y Europa. Participaron en la celebración de independencia de Ghana, a cuya nación MLK promovió emprender una lucha pacífica. Se encontraron con dirigentes religiosos en el Vaticano y del Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra, de cuyos líderes recibió apoyo para la lucha por los derechos civiles. En 1957, con la cooperación de pastores negros, MLK organizó la Conferencia de Líderes Cristianos del Sur (CLCS) “para lograr los plenos derechos como ciudadano, la igualdad y la integración del negro a todos los aspectos de la vida americana”. La CLCS en alianza con otros movimientos de derechos civiles, organiza la gran “Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad”, en que 
a la sombra del monumento de Lincoln, ante 250,000 personas, MLK sintetizó el sueño que compartía con millones de afroamericanos, que como él, luchaban por un mundo nuevo caracterizado por la justicia, la igualdad y la paz para todos, sin distinción de raza, nacionalidad, clase social o credo.

MLK había hecho “voto de pobreza” por el carácter de su ética y amor a su pueblo. Fue arrestado violentamente y encarcelado 29 veces con falsas acusaciones, injurias, humillaciones y amenazas de muerte. MLK prosiguió la lucha no-violenta por la igualdad de derechos, lucha de sufrimientos, de calumnias y dolor, cuya lucha se acrecentó porque estaba basada en la fuerza transformadora del amor. En 1964, a los 35 años, fue honrado con el Premio Nobel de la Paz por su lucha por la igualdad, la paz y la justicia social, lo cual constituyó un respaldo moral a la lucha ética, social, política y cultural de este profeta del siglo XX. 

Su lucha, en la última etapa de su vida, era de carácter global, su compromiso por la liberación y la igualdad socio-económica comprendía a la comunidad negra, así como a los pobres y oprimidos del mundo. Su visión de contribuir a la emancipación de los pueblos estriba en el desafío y en el sueño pendiente de un mundo sin hegemonía política-militar, sin armas nucleares, un mundo que exprese una sociedad inclusiva con pan, tierra, techo, trabajo, educación, salud, derechos para todos/as, valores y cultura democrática.

*Rector de la Universidad Evangélica Nicaragüense Martin Luther King Jr.                          
13 de Enero de 2018.