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La depresión no es un simple estado anímico, es una enfermedad, que ocupará el segundo lugar en las causas de morbimortalidad en próximos años, solamente detrás de las enfermedades cardiovasculares. Comúnmente se cree que nada más afecta a población adulta, pero la evidencia de estudios refleja que puede tener sus orígenes desde la infancia. Los llamados disforismos de conducta y comportamiento, hiperactividad, impulsividad, obsesividad, intolerancia de trabajo en grupos, fobias, distracciones, entre otras alteraciones podrían ser las señales de alerta de futuros pacientes con depresión.

Las estadísticas demuestran que más de la mitad de las familias son disfuncionales. Las madres solteras deben asumir la crianza ante el padre ausente. Las circunstancias de tipo sicosocial negativas predisponen a un crecimiento distorsionado y negativo de los niños: ambiente comunitario insolidario, problemas económicos difíciles, bombardeo con información negativa en los diferentes medios de comunicación que ofertan drogas legales (alcohol, tabaco, marihuana (que viene legalizándose poco a poco), sexo irresponsable, etc.). Baste echar una mirada a los miles de infantes en semáforos, lugares públicos, centros nocturnos, etc. Son caldos de cultivo para la delincuencia, el narcotráfico y prostitución. Generadores potenciales de utilidades para los proxenetas y comerciantes de la desgracia humana. 

Algunos testimonios de estos seres en abandono son: cuando tengo hambre y no tengo qué comer lo único que quiero es dormir. Siento que nadie me quiere, que soy un estorbo, que no sirvo para nada y me quiero morir. Pienso que es mejor morir e intento suicidarme. Es como caer en un pozo oscuro y profundo del que no puedo salir. Siento que me estoy volviendo loca y ya no sé ni quién soy.

Aparecen entonces las opciones negativas: tabaco, cerveza, pegamento, marihuana, crack, promiscuidad insegura, enfermedades, violencia, muerte precoz. 

Según la Organización Mundial de la Salud la depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, sicológicos y biológicos. Todos estos infantes sufren fenómenos depresivos ante la falta de respuesta institucional, familiar y social en general. Lo biológico, el estrés de supervivencia, la carencia de infraestructura adecuada para sus diferentes necesidades, entre otras condicionantes, hace que la situación se agrave. Caer en conceptos médicos únicamente sería un error. La teoría de las aminas biogenas (serotonina, noradrenalina, dopamina, etc.) son parte de la causa pero quizás no las más importantes. La mayoría de veces son los factores medioambientales los responsables de más peso en este tipo de desajustes. La falta de una red de apoyo juega papel de mayor relevancia. La inversión en salud, educación y bienestar integral sería entonces más relevante. 

Algunos consejos a considerar para los padres podrían ser: identificar cambios comportamentales en los muchachos: apetito, humor, patrón de sueño, trato con las demás personas,etc. Casi siempre a ellos les cuesta decir lo que les pasa o lo que sienten, por razones diversas: falta de confianza o de empatía, inseguridad, baja autoestima, etc. Tomar en serio cualquier comentario relacionado a ideas de autolesión o suicidio. Mantener comunicación abierta con ellos y ayudarles a no avergonzarse por estar tristes o deprimidos. Buscar ayuda profesional (sicológica o médica) sin juzgar de débil o enfermo al afectado. Resaltar sus fortalezas para fortalecer su seguridad. Fomentar su resilencia. Fomentar la actividad física y la interacción social (comunitaria, deportiva, cultural, filantrópica, etc.).

Recordemos que somos una sociedad relativamente joven, donde más del 50% de la población todavía es menos de 35 años, siendo la mitad y un poco más del sexo femenino. Ambas variables nos ubican como un país con buenas perspectivas de desarrollo integral y humano.

No las desaprovechemos. Fomentemos la salud física y mental en las generaciones emergentes y probablemente en próximas décadas estemos hablando de un país no pobre, material y espiritualmente hablando.

Salud para todos.