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Imagino que hablar de fraude en este quinquenio de gobierno sandinista para muchos puede resultar tentador. Hay mil y una historias qué contar, todas llenas de mucho crédito, creíbles, dignas de guiones de películas. Por eso no me extraña en lo mínimo la historia de la señora Nancy Lizeth Céspedes Rivera, conocida con el seudónimo de “Manuelita”, probada militante sandinista en Juigalpa.

Lo triste y penoso del caso es que salga a luz con una historia llena de miseria, tanto material como de valores personales, en esta aventura con una militante sandinista de por medio no hay un solo estandarte que pueda ser ejemplo a seguir. Aunque equivocado los valores, la señora “Manuelita”, inicialmente creyó estar haciendo lo correcto, lo que ignoraba es el papel de tonto útil que estaba jugando, merced de un inescrupuloso y desdichado secretario político que giró las instrucciones de las ilícitas acciones en la contienda electoral.

El fin justifica los medios, habrá creído la militante sandinista, al igual que muchos otros, que como ella pensaron en esa ocasión, que el FSLN bien valía una buena oportunidad. Mas aún cuando el principal líder del partido pedía, rogaba e imploraba que se le diera una oportunidad para gobernar, hasta se invocó el sagrado nombre de Dios, con la debida complacencia del Reverendísimo Cardenal Obando y Bravo. Todo lo que se hizo fue porque se creyó en el Frente, se pensó que el Partido bien se merecía una nueva oportunidad.

Hoy después de más de dos años de gobierno del Señor Ortega, el asunto no ha salido como hubiéramos querido, no es cierto que el Frente Sandinista esté en el Poder, como tampoco es cierto que la izquierda haya llegado al gobierno. Tristemente hoy se observa que los ejes de campaña del Frente no fueron más que consignas panfletarias.

Hasta el día de hoy, no hay más que frustración en las bases o en un buen grupo de militantes sandinistas, que vemos cómo fuimos timados en las elecciones, tanto presidenciales como municipales. A la tal “Manuelita” no le han cumplido en nada, como tampoco en nada le han satisfecho sus necesidades a las grandes mayorías, por el contrario en cuanto las autoridades asumieron sus nuevas funciones comenzaron a despedir a nuestras compañeros que hicieron grandes méritos en su lucha en los gobiernos anteriores, todo por conservar sus puestos de trabajo.

Hoy desde las altas esferas del gobierno, las autoridades electas incluyen en sus discursos la gratuidad de la educación y hay más de quinientos mil niños que no pudieron entrar a la escuela por falta de recursos; anualmente cuarenta mil compatriotas nuestros abandonan el país por falta de oportunidades, la carestía de la vida se agudiza cada día más y se ensaña en las grandes mayorías. Las plazas de trabajo están asignadas para todos aquéllos que son capaces de cortarse los pulsos por la pareja presidencial, los que deciden quiénes son aptos o no para llenarlas. No obstante florecen parasitariamente nuevos millonarios al amparo de la ayuda extranjera, vemos grandes potentados hablando en nombre de los pobres del mundo, sin que éstos se ruboricen cuando las prostitutas del Mercado Oriental, probables militantes del partido, se alzan para que las dejen trabajar porque no tienen otra forma de darle de comer a sus hijos.

El caso de “Manuelita” es un expediente oscuro que no se va a cerrar canjeándole su arrepentida conciencia, este caso devela las bases del rimbombante triunfo electoral tanto en las presidenciales como en las municipales, pone en entredicho a la militancia sandinista, pone en evidencia la inmoralidad de las autoridades partidarias, saca a luz pública lo inescrupuloso que resultan ser los cuadros intermedios del partido, que se aprovechan de las necesidades de las bases para pasarlas al plano de la miseria humana, todo en aras de alcanzar el poder.

No dudo que una buena cantidad de militantes quedaron atrapados en su maraña llena de expectativas, que creyeron en los cantos de sirena de la campaña electoral. “Manuelitas” quedaron por doquier, en todo el territorio nacional, frustradas, llenos de miseria, sin trabajo, se diría hasta coloradas por sus ilegales actuaciones y peor aún, pendiendo la vida en un hilo, al acecho de aquéllos que no toleran las acciones del fraude y que en cualquier momento hasta con la vida van a cobrar su rabia.

Sigo insistiendo en que esto del fraude y la indiferencia con que hoy se trata a la militancia, tarde o temprano en alguna elección va a tener un resultado, el que a estas alturas no sospechan los líderes, porque en nuevas elecciones van a necesitar de nuestro voto, un voto que está dejando de ser “cautivo” a como les encanta llamarnos y cuando irremediablemente suceda, estarán acudiendo al perdón de las masas, las que podrán perdonar, mas no olvidar.

Porque cuando las ideas comienzan a ser las bases de un cambio de actitud difícilmente se olvidan de dónde vienen éstas. Las ideas se vuelven débiles y flaquean cuando sobre ellas hay muchos vividores, cuando se carga sobre los hombros de la miseria a un gobierno insensato, embustero, voraz, inescrupuloso y por sobre todas las cosas, inhumano.

La señora “Manuelita” no debe desconsolarse, ya que vendrán nuevas elecciones, veremos nuevas oportunidades de cambio, habrán nuevas posibilidades de alcanzar una vida más digna, cuando esto llegue, habremos cambiado la historia.