Juan Manuel Sánchez Ramírez
  •   Managua, Nicaragua  |
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Seis de cada 10 capitalinos expresaron en una reciente encuesta sentirse orgullosos de la ciudad que habitan y consideran que Managua es un buen lugar para vivir, sin embargo algo no termina de hacer buen “click” entre esa atracción que sienten los managuas por una ciudad con una creciente dinámica comercial y recreativa, con los planes municipales.

A pesar de las nuevas inversiones en obras públicas que han transformado a Managua en los últimos cuatro años, el 50% de la población manifiesta estar dispuesta a migrar a varios municipios de otros departamentos vecinos a la capital y al menos 3 de cada 10 habitantes estarían dispuestos a moverse a una mejor zona dentro del departamento de Managua, si tuvieran los medios económicos necesarios para hacerlo.

Así lo revela la primera encuesta de percepción ciudadana del blog Mga 2.0, realizada a finales del año pasado con 883 personas que participaron con sus respuestas a través del sitio Surveymonkey, dirigida selectivamente a los habitantes de Managua, a través de la red social Facebook.

La muestra poblacional asegura un nivel de confianza del 99% y presenta un margen de error del 5%. Los participantes fueron hombres (45.7%) y mujeres (54.21%) entre los 15 a 51 años, de los siete distritos de la ciudad capital.

A la pregunta de que si han pensado en irse a vivir a otro barrio o municipio, un 51% respondió sí, y un 49% dijo no. Por otra parte, un 66% de esos que estarían dispuestos a moverse fuera de la ciudad, mencionaron que esos lugares de destino son Diriamba, Masaya, Jinotepe, Nindirí y Estelí.

Mientras tanto, un 32.87% de los encuestados desearía moverse internamente en Managua, siendo las zonas de carretera Masaya, Altamira, Linda Vista y Los Robles los lugares más mencionados, lo cual podría ser influenciado por el desarrollo de obras públicas y urbanizaciones y por zonas que se posicionan como nuevos puntos urbanos.

El Distrito VII de Managua es en donde menos se sienten satisfechos los ciudadanos con el barrio donde viven, con un 46%, mientras los distritos 3 y 5 es donde mayor es la satisfacción, con un 60.5%.

Estos resultados revelan que al menos la mitad de la población de Managua no está satisfecha con el barrio donde vive, reflejándose en un apagado sentimiento de pertenencia al lugar, lo cual es vital para el desarrollo sicosocial de las personas, pues es en el barrio donde aprendemos a convivir en sociedad, a colaborar, a valorar y respetar distintas formas de comportamiento, a participar en la vida de la comunidad y a conocer las manifestaciones propias de su cultura.

Esta insatisfacción ciudadana es una muestra clara de la apatía y el sentido individual que se refleja ante situaciones o problemas que afectan a toda la comunidad.

A pesar que un 62.1% de los encuestados manifiesta sentirse satisfecho con el barrio donde viven, 4 de cada 10 ciudadanos respondió que durante el último año su situación económica está igual, mientras un 23.49% expresó que ha desmejorado, y solo 3 de cada 10 señala que su condición económica ha mejorado.

También se descubrió que 3 de cada 10 entrevistados son de la idea de que en Managua las cosas están estancadas; 2 de 10 creen que la ciudad va por mal camino, y 5 de cada 10 consultados creen que se avanza por buen camino. 

La opinión pública está dividida, y puedo pensar que la misma se ve influenciada por la propia situación económica de los ciudadanos, así como también por el hecho de cómo el habitante común percibe el desarrollo de su ciudad, la calidad de los servicios que recibe, el nivel de institucionalidad municipal, entre otros factores.

La ciudad debe de escuchar mejor lo que la gente piensa, y acercar más su gestión e inversión a los asuntos cotidianos. Sin embargo, mientras la administración municipal cierra esa brecha, la pregunta que como ciudadanos nos toca responder con acciones es ¿qué clase de barrio queremos? ¿Qué clase de ciudad queremos? 

Me atrevería a decir que una respuesta general sería “Queremos un barrio o una ciudad más limpia y saludable, con espacios para jugar libres, donde aprender a vivir respetando el entorno que nos rodea, donde los vecinos toman las decisiones.”

* El autor es abogado, especialista en Políticas para el Desarrollo. 

www.juanmanuelsanchez.net, Facebook @juanmanuelmga