Augusto Zamora R.*
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Latinoamérica es región de paradojas extremas, pero ninguna tan extrema como la violencia social que azota a una mayoría de países, con cifras de guerra general.

La paradoja es que nuestra región ha sido la primera –y única- del mundo en excluir la fuerza en sus relaciones internacionales (nadie piensa en guerra en Latinoamérica). Al mismo tiempo, posee los mayores niveles mundiales de violencia social.

Las cifras aterran. En 2017, 61,283 personas fueron asesinadas en Brasil, 26,616 en Venezuela, 23,601 en México, 10,617 en Colombia... Cifras propias de una guerra. 

 En siete años de violencia han muerto en Siria 320,000 personas. Una media de 45,000 muertos por año. Pero hablamos de una guerra brutal, salvaje, con ciudades enteras arrasadas y grupos fanáticos perpetradores de horrendas masacres. 

México, Brasil están en paz (técnicamente). Las cifras desmienten. 23,953 asesinados en México en 2016; 20,525 en 2015. En Brasil, entre 2005 y 2015, fueron asesinados 318,000 jóvenes de 15 a 29 años. Cifras como las de Siria, pero sin bombardeos.

Las razones son múltiples, aunque una destaca sobre todas ellas: Latinoamérica es la región del mundo donde la riqueza está más desigualmente distribuida. Los ricos son extremadamente ricos; los pobres, absolutamente pobres.

Tiene, también, los niveles más desiguales de acceso a trabajo, educación, cultura y salud. Todo ello la hace territorio fértil, feraz para la violencia y la delincuencia.

Paz externa y violencia interna. Países mal hechos y peor diseñados. Paradoja para llorar.

az.sinveniracuento@gmail.com