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Hugo Chávez es sin duda todo un personaje en la política internacional. Su figura poco convencional y su manera de enfocar las relaciones internacionales son por demás exóticas y a veces no parecieran ser fruto de la reflexión ni de pensamientos estructurados y coherentes, antes bien, lluvias alucinantes de visiones trastocadas por alguna patología psiquiátrica en pleno apogeo en la psique del aún joven gobernante sudamericano.

En sus más recientes y pintorescas declaraciones que brindara durante la realización de la segunda cumbre de la Liga Árabe y Sudamérica que se realizó en Doha, sacó a relucir una serie de divertidos y estrafalarios argumentos acerca de la conveniencia de crear una moneda internacional basada en el petróleo. No conforme con este tamaño de declaración a continuación encadenó con otros argumentos, según los cuales, Estados Unidos ha sido el causante de haber terminado con la relación del valor de las monedas de referencia internacional respecto del oro.

El presidente Chávez, al emitir este tipo de opiniones hace gala de una exuberante ignorancia acerca de la historia económica contemporánea. A lo que se refiere en sus declaraciones el gobernante bolivariano es al arcaico modelo monetario conocido como bullionismo; que como política económica fue implementada por la monarquía hispánica durante -el antiguo régimen, en especial, durante los siglos XVI y XVII, misma que buscaba un obsesivo control sobre los metales preciosos que la España Imperial extraía de América.

Sin lugar a dudas, al presidente Chávez, ninguno de sus asesores económicos le ha platicado, ni siquiera de forma pedagógica, el desarrollo de la historia económica contemporánea que pasó por las diferentes teorías y escuelas que modificaron la economía a nivel mundial como lo fueron el mercantilismo, la economía clásica, el monetarismo, el keynesianismo y todas las demás corrientes que han dejado huella en la historia económica contemporánea.

Para profundizar en la curiosa propuesta que hace este presidente sudamericano acerca de la creación de una nueva moneda de referencia, basada en el petróleo, pareciera que olvida por momentos cuán difícil es la armonización de políticas económicas, fiscales, y monetarias, que tienen que establecer a lo largo de muchos años, los países que quieran implementar una nueva moneda que sea aceptada como referencia internacional. A Europa le llevó muchos años de preparación y de seguimiento económico de una serie de indicadores que fueron cruciales para que el Euro, como moneda internacional, viera la luz del día con el éxito con que lo ha hecho.

El problema de Chávez es que se enfoca muy mal en su contexto. La realidad económica de Venezuela está drásticamente marcada por el petróleo, recurso del cual el país depende y que ocupa más del 70 % de la canasta de exportaciones de esta nación sudamericana. Sin embargo, otros países como Brasil y Argentina, en Sudamérica, tienen economías más solventes y diversificadas en lo concerniente a sus mercados de exportación, y por lo tanto, están más directamente ligadas a las divisas que tanto malestar le provocan al mandatario bolivariano como son el dólar y el euro. Incluso China está más fuertemente ligada al dólar por la sencilla razón de que los Estados Unidos representan su mejor socio comercial muy por encima del volumen de negocios que el gigante asiático mantiene con Europa y el euro. Desde esta perspectiva es casi imposible que los países sudamericanos, asiáticos e incluso, los árabes, tomen en serio las bravuconadas del líder de la revolución bolivariana, en lo que concierne a organizar una especie de boicot internacional contra el dólar.

La desesperación del presidente venezolano viene como consecuencia de lo que muchos expertos, a los que Chávez llama pitiyanquis oligarcas, han venido anunciando respecto de la extrema fragilidad económica de Venezuela, al enfocarse en la explotación de un único recurso, como lo es su petróleo para sostener el ritmo de crecimiento económico del país. Evidentemente, una vez que los precios del crudo se han desinflado, el caudal de petrodólares ha disminuido sustancialmente y la presión económica comienza a hacer mella en proceso revolucionario bolivariano.

Es particularmente lamentable que una nación tan grande e importante como Venezuela tenga este tipo de presidente en las actuales circunstancias que son por demás históricas y en las que los países, sin duda, necesitan de liderazgos estratégicos y muy enfocados en la realidad histórica que les está tocando vivir para asegurar los cambios trascendentales que se deben hacer en las estructuras económicas nacionales para enfrentar esta crisis sin precedentes.

Si la crisis mundial no fuera tan dramática y desesperada, estoy seguro que los presidentes que asistieron a dicha cumbre habrían tomado los propósitos de Chávez a manera de chascarrillo para animar el evento. Sin embargo, la situación es tan delicada que semejantes declaraciones han sido simplemente ignoradas en este foro internacional ya que los presidentes ahí reunidos seguramente estaban preocupados por cosas más serias.


*Especialista en Economía Gubernamental y Administración Financiera Pública. Catedrático de la Universidad del Valle de México.