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La Asamblea Nacional de la República de Nicaragua declaró, con justa razón, el 27 de enero, Día Internacional de las Víctimas del Holocausto, según resolución 07-2009.

Subrayándose que la lucha por la paz de todos los pueblos, la equidad, la convivencia pacífica, la construcción de un orden internacional justo, las libertades, la democracia participativa en todas las esferas de la vida y el remover todas las formas de dominación y explotación, son estos principios, paradigmas y postulados, que como ciudadanos afirmamos y nos comprometemos promover en nuestras sociedades. 

La cultura de la esperanza nos mueve hacia la realización de estos postulados en un Estado de derecho, porque coadyuvan a la realización de las personas, de los pueblos, y de soluciones dignas a conflictos internos, regionales e internacionales. 

Más de seis millones de judíos, hombres, mujeres, niñas y niños fueron desarraigados de sus hogares, torturados y asesinados por el régimen nazi. Así mismo, miles de ciudadanos deportados, al igual que de otras naciones, debido al odio, el racismo, la intolerancia y los deseos macabros de dominación y monopolio del régimen nazi. 

Desde Nicaragua nos unimos a la Jornada Mundial de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto, la cual toma como referencia el cierre en 1945 del campo de concentración de Auschwitz ( Polonia), principal centro de exterminio nazi donde murieron más de un millón cien personas. 

Como discípulos de Cristo, comprometidos con la justicia y la igualdad social, nos unimos para expresar un tributo de amor, de paz, hermandad y de solidaridad al pueblo judío, nuestros hermanos mayores en la fe. Y así mismo, nos unimos en una liturgia de oración intercesora ante Dios por la paz en Jerusalén, en Isarael, Palestina, Siria, Iraq, Colombia y los pueblos del mundo.

La educación para la paz y la no-violencia activa, cuyos principios los encontramos en los evangelios, en las enseñanzas pastorales y sociales de las iglesias, en Ghandi, en Luther King, constituyen una teología y una filosofía que estamos desafiados a promover en las familias, en los miembros de la sociedad, desde las iglesias y centros de estudio y de trabajo.  La convivencia pacífica, la solidaridad recíproca, los valores ético-sociales, los derechos humanos, la democratización en todas las esferas del Estado y la sociedad son fundamentos para la construcción de una sociedad inclusiva.

Recordamos a las víctimas de la barbarie nazi para que nos comprometamos en forma radical a prever actos de genocidio, para afirmar la dignidad e integridad de toda persona, para reivindicar los derechos de la niñez, la juventud, las mujeres, los ancianos, los pueblos indígenas, los pueblos afrodescendientes, el campesinado,  los migrantes, las personas con capacidades diferentes y los miembros de la comunidad LGTB. La educación en valores, la educación para la paz y la no-violencia, la educación en el humanismo cristiano, la educación en ciencias, el saber convivir en comunidad, nos harán ciudadanos más  creativos y más sostenibles. 

* Rector de la Universidad Evangélica Nicaragüense Martin Luther King, Jr.