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Además de lo dicho en los comentarios anteriores sobre la felicidad, usted puede seguir algunos consejos prácticos que le ayudarán a mantenerse feliz después de haber tomado la decisión de “disfrutar de su vida tal cual es”. El primero es rodearse de gente feliz, pues la felicidad es como una linda enfermedad contagiosa que se propaga a nuestro alrededor. Estar con gente positiva, agradecida, entusiasta, nos contagia bienestar y nos transmite una energía especial que hace placentero, reconfortante y productivo el tiempo compartido con ellos. La influencia de quienes nos rodean, tanto positiva como negativa, es muy grande.

Aprenda a confiar, a ver el lado bueno de las personas. No es sabio ni bueno pensar que todo el mundo quiere dañarnos, que cualquiera que se nos acerca pretende hacernos mal, que siempre hay que desconfiar de todo y de las intenciones de todos. Si usted piensa así, deseche esos pensamientos porque lo convierten en desconfiado y temeroso. Los demás lo notan -aunque trate de ocultarlo o disimularlo- y deja de ser una persona atrayente, agradable; lo hacen una persona negativa, dañará sus relaciones y no ayudará a su felicidad. ¡Ojo! No estoy diciéndole que sea imprudente o excesivamente confiado. Sabemos que en este mundo existen la maldad, la envidia, la deslealtad, el egoísmo, etc. Usted debe ser prudente y actuar con responsabilidad ante todo eso. Pero no olvidemos el viejo proverbio, muy sabio, de que “ningún extremo es bueno”. 

Otro buen consejo -que siempre dan los sicólogos, sociólogos y teólogos de prestigio- es “aprender a vivir el presente”. El pasado ya pasó, el futuro no ha llegado, lo único cierto es el presente: ¡Hoy! Por mucho que nos lamentemos de lo que haya sucedido en el pasado, no va a cambiar… ¡Ya sucedió! No podemos vivir felices si vivimos en un duelo permanente por un ser querido que se fue, por una oportunidad que no aprovechamos, por algo vergonzoso que hicimos, o por un negocio en el que fracasamos. No vamos a cambiar nada lamentándonos por eso. ¡Olvidémoslo! Aprendamos de los errores, pero hasta allí no más. ¡Hay que olvidar! En cambio, recordemos los momentos felices, alegres y agradables que hemos vivido. 

¿Y angustiarnos por lo que pueda pasar mañana? ¡Menos aún! No me refiero a dejar de ser previsores, ahorrar para el futuro, planificar razonablemente… ¡Eso está bien! Pero, ¿angustiarnos? Eso es otra cosa. Hoy tienes salud, ahora estás tomando un café caliente o una refrescante bebida, riquísima; ahora tienes un techo, ahora puedes ver, oír, caminar, respirar… ahora tienes personas que te aman, tienes alimentos en tu mesa, darás un lindo paseo, verás una buena película, disfrutarás de un buen libro… ¡Hoy es hoy! ¿Mañana tendremos todas estas cosas? No lo sabemos. ¿El futuro será mejor, igual o peor que el presente? ¡Imposible saberlo! ¿Para qué angustiarnos si no sabemos nada del futuro? ¡De nada sirve esa angustia! Muchos están tan preocupados por el futuro que no disfrutan del presente. Quizá ni siquiera habrá “un mañana”. No es que debamos ser fatalistas, pero la verdad es que nadie sabe si el mundo como lo conocemos existirá mañana, o si nosotros estaremos aquí mañana. Jesús nos dice: “No se preocupen por 
el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas.” (Mateo 6.34). Disfruta lo que tienes y piensa en lo afortunado que eres por tener tantas cosas buenas y bellas. No sabes si mañana las podrás disfrutar, no sabes qué pasará mañana, no sabes qué sorpresas te depara el futuro… ¿Serán buenas o malas? ¡No lo puedes saber! ¿Para qué atormentarte? Vive feliz hoy, olvídate del ayer y no te angusties por el mañana. Está bien “interesarte” por el futuro, debes “sembrar hoy para poder cosechar mañana”, pero que tu interés sea el propio de una persona responsable, no angustiada ni temerosa. Sé feliz día a día, vive el presente, vive hoy. Sé feliz ahora con lo que tienes… ¡que es un tesoro!  Y recuerda: No es más feliz el que más tiene, sino el que necesita menos. 

Abogado, periodista y escritor
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com