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CAMBRIDGE

Probablemente China sea la primera de las economías principales en recuperarse de la actual crisis global. Su ritmo de expansión puede no alcanzar los niveles de dos dígitos de los últimos años, pero China en 2010 probablemente crezca más rápidamente que cualquier país de Europa o del hemisferio occidental.

Sin embargo, incluso mientras China se recupera de su desaceleración actual, probablemente no le ofrezca un estímulo similar a todos sus socios comerciales. Esa falta de excedente reflejará el eje de la recuperación en la expansión de la demanda interna.

No cabe duda de que China, actualmente, está sufriendo como consecuencia del colapso global de la demanda de una gran variedad de productos manufacturados. La marcada caída de las ventas minoristas en Estados Unidos y Europa implica menos pedidos de productos producidos en las fábricas chinas.

Y, si bien el yuan chino se mantuvo más o menos intacto en relación al dólar estadounidense en el pasado año, la marcada apreciación del dólar en relación al euro y a otras monedas, hizo que aumentara el valor general del yuan ponderado según el comercio exterior. Esto deprimió aún más las exportaciones chinas.

Los resultantes despidos de trabajadores de las fábricas chinas causaron una segunda ronda de caída de la demanda local de bienes y servicios chinos, debido a que los hogares chinos recortaron sus gastos. Las firmas pequeñas que exportaban el 100% de su producción se han visto obligadas a cerrar. Millones de trabajadores poco calificados que abandonaron las granjas en el interior de China para trabajar en los centros industriales costeros, hoy se ven obligados a regresar a sus pueblos. Las familias que se beneficiaban de sus remesas, ahora también se verán forzadas a recortar su consumo.

Las autoridades chinas están decididas a revertir la resultante caída en el crecimiento para volver a emplear a quienes han perdido sus empleos y crear empleo para los millones de jóvenes que se suman a la fuerza laboral cada año. Si no lo logran, no sólo se generarían penurias para los millones de desempleados, sino que también resultaría amenazada la estabilidad política, que depende de la expectativa de una continua prosperidad económica.

Las políticas iniciales del gobierno destinadas a aumentar la demanda agregada se centraron en un gasto importante en infraestructura, incluyendo caminos y tránsito masivo. Pero la estrategia más significativa consiste en alterar las políticas gubernamentales de manera tal que se genere un mayor gasto por parte de los consumidores chinos, y que aumente el nivel de aquellas inversiones gubernamentales, como la atención médica, que benefician directamente a los hogares chinos.

El gasto por parte de los consumidores de China ha quedado rezagado detrás de la tasa general de crecimiento de la economía china durante muchos años. Esto refleja el menguante porcentaje de los salarios en el PBI total y el creciente porcentaje de los ahorros en relación a los ingresos de los hogares. Para aumentar el gasto de los consumidores, el gobierno chino debe revertir estas dos tendencias.

Si bien las empresas privadas son el sector de más rápido crecimiento de la economía china, las empresas que pertenecen parcial o totalmente al Estado siguen siendo los principales empleadores. El gobierno puede afectar directamente los niveles salariales en estas firmas, alterando así el nivel salarial general en la economía.

La alta tasa de ahorro de los hogares chinos refleja tanto la elevada tasa normal de ahorro entre las generaciones más jóvenes como el hecho de que las generaciones de mayor edad tenían escasos ingresos -y, por ende, muy poca capacidad de ahorro- cuando eran jóvenes. La tasa de ahorro agregada del sector de los hogares refleja la diferencia entre el ahorro de los ahorradores y el desahorro de los desahorradores. Dado que el ahorro de los ahorradores más jóvenes hoy es alto y el desahorro de los desahorradores más viejos es bajo, la tasa de ahorro neta es elevada.

La gente joven tiene muchas razones para ahorrar. El sistema público de pensiones es poco confiable, prácticamente no existe seguro médico para pagar el alto costo de una atención al estilo occidental, los padres deben pagar la educación de sus hijos, el crédito disponible para compras de bienes de consumo durables es escaso y comprar un departamento requiere de un anticipo importante.

Yo creo que el gobierno tomará medidas en base a todas estas razones para un alto nivel de ahorro, facilitando el crédito, introduciendo un sistema de seguro médico y relajando algunos de los requisitos para los anticipos.

El premier Wen Jiabao dejó en claro en sus últimas declaraciones ante el Congreso del Pueblo que hará lo necesario para estimular la demanda de manera de asegurar el crecimiento fuerte en China. Tengo pocas dudas sobre su voluntad y capacidad para hacerlo.


Martin Feldstein, Profesor de Economía en Harvard, fue presidente del Consejo de Asesores Económicos del Presidente Ronald Reagan y presidente de la Oficina Nacional para la Investigación Económica.


Copyright: Project Syndicate, 2009.

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