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Uno de los grandes retos para el crecimiento económico del país es el manejo del capital humano. Por primera vez el Banco Mundial ha comenzado a medir lo que vale el recurso humano de un país, y para Nicaragua esto es clave porque representa más del 42.5% del valor de los recursos.

En el ranking del Índice del Capital Humano, Nicaragua ocupa la penosa posición número 108 de un total de 130 países, y esto se debe principalmente a tres causas: la baja tasa de matrícula escolar terciaria, la baja tasa de matrícula en educación técnica y la poca relación que existe de la oferta con la demanda de las necesidades.

Para un país de casi seis millones de habitantes, no resulta nada despreciable el dato oficial de una matrícula global de 1.8 millones de niños y jóvenes en primaria y secundaria. Lo que resulta deplorable es que de esa cifra apenas anualmente se gradúen 9 mil jóvenes en educación técnica.

Por otra parte se atiende a un promedio de 40 mil personas en habilitaciones laborales y certificaciones de competencias, y tenemos una graduación anual de 12 mil jóvenes de estudios universitarios, quienes salen desesperados por encontrar un empleo y solo unos pocos lo encuentran.

La culpa no es solo de las administraciones de Gobierno. El asunto es estructural y al igual que otros problemas, este también empieza desde el hogar, donde los adultos siempre le repiten a los estudiantes que después de la secundaria deben seguir la universidad, por eso se ha implantado en el imaginario colectivo la creencia de que la educación técnica te estanca y mata las aspiraciones personales y profesionales.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad, pues en un estudio que presentará próximamente la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo (Funides) se ha descubierto que la educación técnica más bien saca de la pobreza a los jóvenes y a sus familias, y lo hace de manera sostenible.

La educación técnica es una opción real que debe ir en una ruta laboral y formativa que permita a los jóvenes seguir creciendo profesionalmente. A una edad muy temprana un joven o una muchacha se pueden graduar, por ejemplo, de un técnico básico en logística o recursos humanos y no necesariamente deben esperar cinco años de estudio para encontrar un trabajo.

Las empresas en Nicaragua están muy interesadas en que el recurso humano en poco tiempo y con calidad desarrolle sus competencias laborales específicas, y una encuesta de percepción realizada en el Caribe, reveló que la juventud desea acceder pronto a un empleo porque obviamente la situación económica del país a nivel familiar es bastante limitada y el joven quiere contribuir a mejorar los ingresos de su familia.

Desde esa perspectiva, uno de los actores principales económicos del país como es el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) tiene claro hacia dónde se debe trabajar, pues con su agenda Cosep 20-20, ha puesto como uno de los cinco pilares claves para el crecimiento y desarrollo productivo del país el tema de la educación y el talento humano, con una línea clave de acción: alineación de la oferta educativa con la demanda de las empresas. 

También es clave que ese esfuerzo de alineación se potencie con una Ley de Empleo y Emprendimiento Juvenil, tal como refleja la iniciativa de ley que presentó el año pasado la diputada Azucena Castillo, y en este sentido es vital que el Gobierno y el sector privado la retomen y así se pueda atender uno de los problemas principales que tiene la juventud y la productividad del país en general: dónde y cómo emplearse. 

Nicaragua requiere de una ruta para revalorizar la educación técnica, que facilite la inversión, que profundice en los centros la formación dual, que asegure la transitabilidad de la educación de la persona que va a una institución técnica para pasar luego a una universidad.

El Gobierno, el sector privado, la sociedad civil y cada uno de los nicaragüenses estamos llamados a trabajar por una alternativa de excelencia que no sea solamente la universidad, que también pueda ofrecer capacidades y habilidades buenas para que los jóvenes progresen en su vida profesional.

* Abogado, especialista en Políticas para el Desarrollo. 
www.juanmanuelsanchez.net
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