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Los lugares donde se dan los abusos sexuales son diversos, se pueden dar donde haya niños y niñas, porque un abusador es una persona común y corriente, no es un psicópata, no tiene un perfil determinado para identificarlo; puede parecer una persona amable, conocido y que sin embargo ejecute este acto delictivo.

Los niños/as y adolescentes pasan mucho tiempo en su casa o en la escuela y en ese sentido la institución escolar se vuelve parte fundamental en la detección y prevención del abuso sexual. Si suponemos que hay una familia disfuncional donde no se tiene la capacidad para detectar algún problema con el niño, el maestro es fundamental para detectar lo que está pasando.

Para ello, el magisterio debe ser sensible al problema, pero además, debe tener conocimiento para hablar seriamente sobre educación sexual.

En el año 2008, la Policía Nacional reportó 2,877 denuncias recibidas sobre violencia sexual; las víctimas de 13 a 17 años que denunciaron delitos relacionados: abuso sexual, violación, estupro e incestos, de éstas 1,811 cursan la primaria o secundaria o sea que están dentro del sistema escolar.

¿Y los que no se atrevieron a denunciar?, el delito de abuso sexual es mucho más frecuente de lo que se cree, de lo que sabemos, este fenómeno permanece escondido porque, aunque hay agresores ajenos al núcleo de la familia, normalmente las personas que abusan son cercanas a los niños y niñas.

Sin embargo, este es un ilícito que hemos preferido no mirar, como una manera de rehuir la parte de responsabilidad que a todos nos cabe por nuestro silencio.

El abuso sexual es un problema muy complejo al cual no se le puede dar la batalla desde un solo frente, necesitamos del trabajo de varios actores y acciones para detenerlo.

Por eso, es que los maestros deben estar capacitados para el tratamiento de este tema de la manera más clara, sin tabúes, con seriedad. Para darles herramientas a los niños para poner límites y frenar a quien escudándose en su autoridad de adulto, viole su intimidad.

El papel de los maestros para detectar y prevenir el abuso sexual es crucial, y esto tiene relación con el debate sobre si se debe dar o no educación sexual a los niños en la escuela.

Generalmente, los adultos entendemos la sexualidad como el acto sexual, pero esto no necesariamente es así. La sexualidad es mucho más amplia y una parte tiene que ver con el autorreconocimiento. Los niños deben conocerse como seres sexuados, donde su cuerpo cumple diferentes funciones y hay partes que son privadas, partes de su cuerpo donde sólo él puede tener acceso; esto es lo que implica la educación de la sexualidad, por eso creemos que es fundamental esta educación porque le permite a los niños detener los abusos.

Por otro lado, los abusos sexuales también se dan en las escuelas, más de un caso se denunció el año pasado, por lo que sugerimos a Profesores y Maestros a poner atención y tomar seriamente los rumores, secretos y reclamos indirectos, particularmente de los estudiantes. A menudo otros alumnos han estado conscientes de la relación existente entre Profesor y Alumnos, pero tienen temor a hacerlo público debido a una errónea lealtad con el alumno.

Debido a que la socialización con los alumnos puede ser un medio apropiado para relacionarse con ellos, es importante tener políticas que aseguren la investigación rápida y profesional de las denuncias e incidentes para determinar su gravedad.

¿Cómo pueden luchar los colegios contra el abuso sexual? El primer paso es determinar una clara política sobre la lucha contra el abuso sexual, comunicar esa política a todo el personal, padres y estudiantes y hacerla cumplir estrictamente.

Las Políticas efectivas clarifican la naturaleza de la conducta sexual inmoral con simples ejemplos apropiados a la edad. Especifican procedimientos de reclamo que les informan a los estudiantes, padres y empleados del colegio dónde presentar denuncias formales e informales. Incluyen además disposiciones para investigaciones rápidas adecuadas e imparciales sobre los reclamos, incluyendo la oportunidad de presentar testigos y pruebas.

Estas Políticas efectivas deben contener además disposiciones que protejan la confidencialidad de la víctima, tal como lo prevén nuestras leyes, también deben estipular procedimientos adecuados para investigar las denuncias. Designar personas para recibir y seleccionar los reclamos, en la situación de que una de esas personas sea un abusador. Cada denuncia debe ser tomada seriamente y puesta por escrito. En caso de no tener el colegio, personal entrenado para atender estos casos, deberán ser derivados a ONG que se encuentren preparados con equipos interdisciplinarios.

Lo importante es hacer algo, es fundamental romper el silencio y apoyar a los estudiantes que denuncien. El primer paso para los/as maestros/as es creerle a la persona que denuncia y pide ayuda, luego tenemos la responsabilidad de buscar ayuda apropiada tomando en cuenta que en situaciones de delitos sexuales, la prioridad es la víctima o sobreviviente.


MCAS-NICARAGUA
hablemosde.abusosexual@gmail.com