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Analizando la demanda, que interpusiera Costa Rica contra Nicaragua en la Corte Internacional de Justicia de la Haya, el 29 de septiembre del 2005, a fin de usar nuestras aguas en sus proyectos mineros, hídricos, agrícolas, humanos, turísticos y eventualmente para servir de afluente del lago Gatun en Panamá, me hace recordar las cartas al Niño Dios.

Pretenden recibir como juguete navideño: que se declare a Nicaragua culpable por ejercer sus derechos soberanos sobre el Río San Juan, que se les deje navegar armados con su banderita, pescar, cazar, dormir y contaminar nuestro territorio, desviar nuestras aguas, y darles seguridad y garantía de no requerirles de visa, ni controles migratorios, pues según ellos el Río San Juan es un Río Internacional.

La respuesta de Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ), sin detrimento del trabajo de los conductores de la defensa de Nicaragua ante ese foro, adolece desde el inicio de una estrategia adecuada: Primero, porque nunca se debió haber entrado a discutir derechos irrefutables, inmanentes y dimanantes de la nacionalidad, y un segundo elemento importante que resulta de interés nacional y que debió haberse presentado en la contestación, replica, duplica, alegatos orales y como contra demanda, consiste en lo siguiente:
Los pretendidos derechos de navegación que reclama Costa Rica, sobre nuestro territorio y aguas nacionales, constituye una cortina de humo, usando como pretexto el transporte de turistas como si éstos fuesen “SIMPLES OBJETOS DE COMERCIO”. O mercadería. La Ley Aplicable al caso de la Haya, radica en el Tratado Cañas Jerez Cañas de 1858; el Laudo Cleveland de 1888; la Sentencia de la Corte Centroamericana de Justicia del 13 de Septiembre de 1916, y en el derecho internacional: Los Artos. 1 y 36 Párrafo 2, del Estatuto de la CIJ. La Declaración de ambos países del acuerdo Tobar-Caldera de Alajuela de Septiembre de 2002, el arto. XXXI del Tratado Americano de Solución Pacifica de Disputas o Pacto de Bogotá de abril de 1948 y el reconocimiento mutuo del Pacto de Amity, Washington D.C. del 21 de Febrero de 1949, además de La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. Que en esencia se concentran en el axioma del Derecho Internacional “Pacta Sunt Servanda”, “los pactos deben cumplirse”. Para los efectos legales, el caso presentado por Costa Rica constituye “Res Judicata”. O lo que llamamos en términos jurídicos procesales: “Cosa Juzgada.

Mr. Cleveland sabiamente dispuso el dominio y sumo imperio sobre todas las aguas del San Juan, sabiendo que no podía existir un eventual Canal Interoceánico sin agua, por lo que dispuso la propiedad para Nicaragua de todas las aguas de la ruta del canal, de la siguiente manera: “Por tanto, yo Grover Cleveland, Presidente de los Estados Unidos de América, doy por las presentes, la siguiente sentencia y laudo: PRIMERO: Es válido el Tratado de Límites arriba referido, firmado el 15 de abril de 1858. SEGUNDO: Conforme a dicho Tratado y a las estipulaciones contenidas en su artículo sexto, no tiene derecho la República de Costa Rica de navegar en el Río San Juan con buques de guerra, pero puede navegar en dicho Río con buques de servicio fiscal relacionados y conexionados con el goce de los “objetos de comercio”, que les está acordado en dicho artículo, o que sean necesarios para la protección de dicho goce, TERCERO: Respecto de los puntos de dudosa interpretación comunicados como queda dicho por la República de Nicaragua, resuelvo como sigue:
1. La línea divisoria entre las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica, por el lado del Atlántico, comienza en la extremidad de Punta Castilla, en la boca del Río San Juan de Nicaragua, como se hallaban la una y la otra el quince de abril de 1858. LA PROPIEDAD DEL ACRECENTAMIENTO QUE HAYA TENIDO DICHA PUNTA DE CASTILLA, DEBE GOBERNARSE POR LAS LEYES APLICABLES A ESE OBJETO”.

El Artículo 3, numeral 1, del Laudo Cleveland, es categórico. El Río San Juan ha ganado por Acreción natural e inducida artificialmente por Costa Rica, toda la línea costera que se extiende desde el brazo o boca de Colorado, bajando hacia el Sur por Tortuguero, Matina, París Mina, hasta la desembocadura actual de nuestro Río San Juan en la bahía de Moín en Punta Limón a escaso kilómetro de Puerto Limón. Toda la franja costera del Caribe o Atlántico que se extiende desde Punta Limón al sur, hasta Cabo Gracias a Dios, al norte, es la línea costera de Nicaragua por el Mar Caribe. El brazo del Río San Juan conocido con el nombre de Río Colorado, es tan sólo eso: Un brazo del desaguadero del Río San Juan y nunca ha existido el citado Río Colorado, lo que existía en el Distrito de Guanacaste hace 150 años, era el riachuelo llamado Caño Jiménez que corría por dos kilómetros paralelo al Río San Juan. Aunque en su demanda Costa Rica, asevera que el Fantasmal Río Colorado corre paralelo al San Juan y es la corriente sureña más larga que desemboca al mar, junto al San Juan.

¡Qué valor da la ignorancia!: Pretende nuestro vecino del Sur, propiedad compartida del R.S.J con Nicaragua, cuando ni siquiera habían salido de su reducto en Cartago, ni se llamaban siquiera Costa Rica cuando Nicaragua ya tenía delimitado su territorio por los reyes de España a través de sendas Cédulas Reales y la misma Cartago o Costa Rica fue colonizada desde Nicaragua y dependía administrativa y eclesialmente de Nicaragua.

La CIJ, debe dejar sentados claramente los derechos soberanos de Nicaragua. Lo contrario nos podría llevar a un conflicto de mayor intensidad del cual sin duda y a cualquier costo, saldríamos victoriosos.

La desviación de las aguas del R.S.J fue provocada por los ingleses y sus vasallos costarricenses en base a los estudios de los ingenieros ingleses Bailey y Batres, el hundimiento de barcazas o embarcaciones en la boca central del Río, los árboles de madera preciosa que se cortaron de la Posta de Cook, o isla de Kirkland adjudicada por los ingleses a dos de sus súbditos, los cuales no flotaron por su peso, y se hundieron en el cauce destruyendo la isla y obstruyendo el fluir natural de sus aguas a su desaguadero principal, induciendo el desvío del Río posteriormente con más de 10,000 metros cúbicos de sedimentación desde el Distrito de Guanacaste, y desviando el curso inferior del Río hasta Moín en Punta Limón. NO es por tanto culpa de Nicaragua la desviación del R.S.J. Y Costa Rica, sabe que no podría enfrentar una demanda en este sentido, por eso dispuso demandar a Nicaragua sin nada qué perder, pero si de algo debemos estar claros es que Costa Rica ha perdido casi 50 Kilómetros del litoral Atlántico en beneficio de acreción para Nicaragua.