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La posición geopolítica de Nicaragua, es decir, la facilidad natural de la unión entre los dos océanos a través de un canal, ha sido el elemento fundamental de la presencia y codicia de las potencias capitalistas: España, Inglaterra y posteriormente EU. Este elemento ha contribuido a la desestabilización política, a la formación cultural de intolerancia y exclusión de nuestra sociedad. Paralelamente ha forjado el carácter, la valentía y la decisión de defensa de la soberanía y autodeterminación; el sueño de la justicia social y la libertad. Estos aspectos propios, del pueblo nicaragüense, se han forjado en la lucha, en el combate a muerte contra la conquista española y las huestes mercenarias del adalid del destino manifiesto: William Walker.

La presencia y actuar del filibustero yankee en Nicaragua es el origen de las pretensiones costarricenses para adueñarse, tal vez no del Río San Juan, pero sí de la ruta del canal en disputa entre el Comodoro Cornelius Vanderbilt y sus socios Garrison y Morgan. Es decir, que la concesión de la ruta interoceánica, perteneciente a la compañía del tránsito accesorio de Vanderbilt es la causa, el origen de las pretensiones costarricenses sobre el preciado Río San Juan. Antes de Walker, los primos EU e Inglaterra, suscriben el Clayton-Buwler para que ninguna de las dos potencias construya el Canal Interoceánico. Sin embargo, Vanderbilt buscaba los contactos para la concesión de la ruta de la Compañía del Tránsito Accesorio.

Es en este contexto que surge el Jerez-Cañas. Desde entonces, Costa Rica ha pretendido tener injerencia aunque reconozca el dominio y sumo imperio que Nicaragua tiene sobre el Río ratificado por el Laudo-Cleveland y otras resoluciones.

Debido al aislamiento, incomunicación y falta de presencia institucional del Estado, los costarricenses han hecho un paraíso turístico del Río. En contubernio con Alemán, un costarricense llamado doctor López, construyó un hotel de lujo en el paradisíaco lugar de San Juan de Nicaragua. El doctor López trae turistas de todas partes del mundo, quienes, en vuelos charter llegan a San José y de ahí navegando en aguas costarricenses, penetran al Río San Juan. La navegación de los turistas extranjeros es filmado por los medios televisivos costarricenses. La actual pista de aterrizaje que se construye al mando de Edén Pastora, está enmarcada en este contexto; es decir, reforzar la presencia turística costarricense (extranjera), lo cual es un imperativo categórico de la hermana del sur, considerando que el terremoto en Poás, destruyó la principal infraestructura turística del norte costarricense (sur nuestro) ocasionando pérdidas de más de 100 millones de dólares.

El juicio en la Corte Internacional de Justicia tiene como objetivo la incursión turística costarricense a gran escala en detrimento de la soberanía, dominio y sumo imperio que Nicaragua posee sobre el Río San Juan. Las bellezas de la flora y fauna del Río constituyen un atractivo turístico inmenso. Lo describió sobriamente George Squier. No obstante, este atractivo no es aprovechado por el país. Hasta la saciedad se habla del tremendo potencial turístico del departamento, pero pregunto: ¿Cuál potencial turístico con la pobreza y marginación existente? ¿Cuál potencial turístico con la amenaza constante y permanente cual espada de Damocles de la minería de oro a cielo abierto en las Crucitas de Cutris que envenenarían aún más las aguas del Río? ¿Cuál potencial turístico sin la existencia de una carretera de todo tiempo que comunique e inserte al departamento por vía terrestre con el resto del país? ¿Cuál atractivo turístico cuando los bosques están siendo devastados inmisericordemente por el capital maderero depredador y expoliador de la hermana del sur, con lo cual el sueño de la industrialización de la madera se aleja y se vuelve más irreal? ¿Cuál potencial turístico cuando se deteriora el medio ambiente por los químicos que vierten las empresas costarricenses incluyendo frutales del San Juan a las aguas del lago y el Río?.

El juicio actual debe ser una campanada más, un llamado de alerta, una reflexión para incidir de manera más beligerante, consciente y decisiva en el departamento. Se necesitan inversiones a gran escala para sacar de la postración, miseria y expoliación en el que está sumergido el sureste de Nicaragua. Mientras no se desarrolle el río, la amenaza estará presente. Pero este desarrollo debe ser binacional. El diálogo, la cooperación, la camaradería debe prevalecer en lugar de la imposición y pretensiones unilaterales de parte de Costa Rica.

Los pueblos fronterizos de la cuenca binacional pueden y deben desarrollarse armónicamente. Hay que hacer de la cuenca una referencia histórica que muestre al mundo el desarrollo que puede implementarse entre dos naciones amigas, hermanas y unidas por la historia siempre y cuando estén por encima de los intereses politiqueros y revanchistas, el amor desinteresado hacia los más desposeídos, su bienestar material y espiritual. Antes de gastar millones de dólares en juicios insensatos, necios y anti- históricos debe pensarse en aquéllos que necesitan de la inversión y desarrollo para no continuar siendo parias en su propia tierra.


*Periodista, docente UPF graduado en ciencias sociales en la ex – RDA.