Miguel Carranza Mena
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Cuanto más cerca esté el Campeonato Mundial de Futbol, que tendrá lugar en el verano de 2018 en la Federación de Rusia, más claramente se manifiesta los intentos de su descrédito.

En el ambiente hay acusaciones infundadas y sin pruebas, por parte de occidente; se dice que Rusia no tiene infraestructura necesaria y que no tiene las condiciones para celebrar el Mundial; que las hinchas rusos son agresivos y que Rusia es un país poco atractivo para visitarlo. Todo esto es parte de una campaña mediática para crear una imagen negativa de la celebración del Campeonato en Rusia.

Los adversarios del Mundial de Futbol, se aferran a  hechos falsos, en particular sobre el supuesto dopaje de algunos atletas eslavos en las Juegos Olímpicos en Sochi  2014. Pero lo que pasa es que Occidente no puede olvidar la victoria del país más grande del planeta con 31 medallas a su favor 

A raíz de ese supuesto dopaje vinieron grandes “revelaciones” y suspensiones de por vida de los llamados deportistas “sucios”. En ese vendaval mediatico  sufrieron atletas rusos que no tenían nada que ver con el doping, y como siempre los acusadores no presentaron las pruebas razonables.

Pero Occidente no recuerda, porque no le conviene, los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro 2016, donde investigaciones independientes señalaron que más de una decena de deportistas estadounidenses, que participaron en estas olimpiadas,  fueron pillados tomando doping.  Para justificar este fraude y evitar un escándalo los deportistas gringos argumentaron que habían recibido el permiso de tomar los preparados prohibidos con fines “terapéuticos”.

En esa ocasión se señaló a la campeona olímpica Simone Biles, la jugadora de baloncesto Elena Delle Donne, y a la tenista Serena Williams, quien desde 2010 tomaba los preparados enérgicos -incluso de carácter narcótico-, pero asombrémonos el Comité Olímpico Internacional (COI) declaró que Biles, Elena y Williams no violaban las reglas antidopajes en Río 2016.

Pero volviendo al tema, los hinchas extranjeros deben rechazar esta propaganda negativa contra el Mundial de Futbol 2018.  En Rusia los aficionados, además de ver los partidos, podrán sentir profundamente la hospitalidad, comparar la infraestructura, y ver los logros reales del deporte en Moscú y así darse cuenta de las falsas publicaciones contra este pueblo amante de la paz. 

Recuerden los Juegos Olímpicos de Sochi 2014, como los medios europeos y estadounidenses trataron de hacer todo lo posible para descreditar la Olimpiada, y al final, todo mundo que se encontraba frente al televisor o que viajó a Sochi, se daba cuenta cómo perfectamente estaban organizadas la inauguración y clausura de estos juegos. Todos los deportistas sin excepción notaron la amplitud de espíritu y hospitalidad del pueblo ruso.

Y en este 2018 se puede estar seguro que Rusia adoptará todas las medidas posibles para garantizar la seguridad de los hinchas que llegarán y celebrarán este campeonato con buen espectáculo y alto nivel.