Galo Muñoz Arce
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A propósito, el Consejo de Participación Ciudadana no fue en realidad ningún “quinto poder” por cuanto estuvo direccionado a favor de los intereses políticos del exgobernante Rafael Correa Delgado, nunca logró demostrar verdadera independencia, transparencia y someterse al control de la ciudadanía.

Asimismo, las tareas centrales que constitucionalmente debió cumplir tenían  que ver con la promoción de la participación ciudadana, la lucha contra la corrupción y la organización de comisiones ciudadanas encargadas de la selección de las máximas autoridades del Estado, según el Art. 207 de la Constitución, fueron designados por Correa con métodos ilegales o irregulares.

En síntesis, el exmandatario estableció un ambiente de permanente propaganda y amedrentamiento para sostener y combatir las crecientes protestas populares. Creó organizaciones sociales paralelas (estudiantiles, sindicales, indígenas, estudiantiles, entre otras) propias y afines al Gobierno, buscando debilitar a las organizaciones que se le opongan.

¡No es ninguna casualidad que Correa denunciaba que la consulta popular era un golpe de Estado contra su dictadura personal, que todavía persiste! ¡Pedía que voten por el NO para dejar en pie la dictadura y todos sus delegados designados con antelación, los atropellos e impunidad absoluta para Correa, sus allegados y el secuestro de todas las organizaciones sociales!

Restringió la libertad de expresión, inclusive procesando a periodistas críticos que descubrieron casos de corrupción del Gobierno, al punto de que altos funcionarios involucrados terminaron huyendo.

Una de las gestiones que, luego de la consulta popular y de manera inmediata, tienen que llevar adelante el Gobierno y la Asamblea Nacional es la reestructuración del denominado Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, conforme al SI mayoritario dado a la pregunta tres que fue planteada precisamente en dicha consulta.

En el caso del Gobierno, y más específicamente del presidente de la República, toca a este la conformación de las ternas a ser enviadas a la Asamblea para la designación, de entre los integrantes de las mismas, a los nuevos miembros del Consejo de Participación Transitorio.

Se trata de una conformación y designación políticamente difícil y delicada, debido a las expectativas creadas por la opinión pública, para que esos nuevos miembros sean muy probos e independientes del poder y de los partidos políticos, y debido también al ofrecimiento del presidente Moreno para que al Consejo Transitorio vayan los “mejores hombres y mujeres” del país.

Mientras tanto, diversas organizaciones sociales, gremiales, ciudadanas, académicas, etc. están proponiendo nombres para la integración de las ternas. Sin embargo, como son siete las ternas que deberá presentar a la Asamblea el presidente, apenas serán escogidos 21 para integrarlas y, de estos, serán solo siete los que finalmente serán nombrados como consejeros del Consejo de Participación Transitorio.

Una situación que, eventualmente, podría desatar inconformidades; las mismas que, empero, serán neutralizadas si la labor del Consejo Transitorio se muestra desde el inicio como eficaz y en coherencia con lo que constitucionalmente debió ser siempre el llamado “quinto poder”.

Entre las responsabilidades del Concejo de Participación Ciudadana están designar al fiscal general del Estado, Consejo Nacional Electoral, Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, contralor general del Estado. 

Superintendencia de  Bancos, Compañías, Economía Popular y Solidaria, Poder de Mercado, Información y Comunicación, además de defensor del pueblo, entre otras.

Correa deseaba fervientemente que siga el mismo Consejo de Participación Ciudadana que eligió a las autoridades que lo han protegido y encubierto por más de una década.

 El pueblo exige que se enjuicie y sancione a todos los delincuentes que se han llevado 35,695 millones de dólares de lo detectado hasta este momento por la Comisión Nacional Anticorrupción. ¡No desea ser rey de burlas y se encubra a quienes forman parte de lo que el propio Lenin Moreno los llamó como  una auténtica mafia! ¿Es que acaso al pueblo solo le quedan las calles para que su voz sea escuchada?