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En estos días, viendo la televisión española, me enteré del fallecimiento, nada más y nada menos, que de Corín Tellado. Yo sé que los maromeros autollamados intelectuales, no le han dado ninguna importancia, pues la ven de menos, claro que la ven de menos, pero resulta que dicha Señora según información de la referida televisión, informó, que después de El Quijote de Cervantes, es el escritor que ha vendido más sus obras, nada menos que 4 millones de ejemplares, cosa que no han hecho otros autores. Yo me pregunto, ¿Qué es más exitoso? ¿Creerse superior o ser leído por el gran público? ¿Ese gran público que tanto se desprecia? No lo sé, no soy crítico literario ni pretendo serlo. Pero sí recuerdo que en mi juventud las grandes damas de la burguesía y otras, consumían con gran entusiasmo las obras de Corín Tellado, y si no me equivoco eso formó parte de la educación sentimental de muchas personas.

Claro, la difusión de la obra de Corín no fue gratuita; la propaganda, a la que todos vivimos sometidos para bien o para mal, jugó un papel importante. Hasta donde recuerdo, ni antes ni ahora se levantaron voces en contra de esa “educación sentimental”, según dicen muy estereotipada y poco educativa, pero ahí están los datos, la más vendida. Dicen que García Márquez, en una época, quiso apostar a ser guionista de telenovelas, pues por lo visto, este género es el más popular en todos los países, y si esto es así, sería un indicio de que “las buenas novelas” no son lo más apetecido por las grandes masas populares. Después de esta maroma, me permito maromear sobre la cacareada Cumbre de las Américas.

Ya comenzó la maroma mental en México, oí la conferencia de prensa de Obama, nada de nada, eso sí, es bueno a la maroma mental,
es capaz de navegar en las generalidades más generales, se mueve de un trapecio a otro (claro que con malla, por si cae). Vengo a escuchar, ¿Qué va a escuchar? Cuando tienen años de años de no escuchar, perdón ni escuchará, y como la maroma es parte del circo, por un
oído me entra y por el otro sale. Mejor leamos a Corín Tellado, dicen que ella describe los dramas y miserias de la vida real, mejor que nadie.