Jorge Eduardo Arellano
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Dijo Sanjinés: “Me gustó mucho la carta de Caresol al Niño Dios, sobre todo por su pedido de que nos traiga libertad y Nicaragua deje de ser monarquía para volver a ser república, como decía Pedro Joaquín Chamorro”. Lo secundó Enrique Alvarado: “Es de absoluta necesidad tener presente a Pedro Joaquín Chamorro siempre, pero sobre todo ahora y más aún el próximo año en que cumple treinta años de haber sido asesinado por el delito, actualizado por este régimen, de luchar inclaudicablemente por la libertad”. Entonces el de Masatepe se inspiró: “Sí, porque luchar por la libertad, y avizorar que los CPC son y serán organismos partidarios que pretenden engullirse y secuestrar a la sociedad civil, es ya un delito, que pasa por tildarlo a uno de imperialista, de derecha, traidor y reaccionario. El Reino Socialista de Nicaragua se consolida a través de esos fieles vasallos, que en su oportunidad arrasarán incluso con quienes dentro del Frente Danielista creen ilusamente que pueden ser revolucionarios. La suerte de Sandino y la de Carlos Fonseca está echada, pues para los monarcas no pasarán de ser figuras decorativas como Dios, Cristo y la Inmaculada Concepción. Eso sí, con el beneplácito del señor Miguel Obando y de la Convergencia. Ante la proximidad del Día de los Inocentes, afirmo que Herodes anda suelto y buscándolos. Porque en Nicaragua, de inocentes son los días, porque todos los días son días de los inocentes. Antaño es asesinada Karla Stulzer, y el clero guardó silencio, y los corderos, como en la película, también”.

“Estoy totalmente de acuerdo con el de Masatepe --interrumpió el de Managua-- y tan de inocentes son los días que a las atrocidades que día a día se ven en nuestra administración de justicia, se suma la de Rivas, en donde absolvieron hasta a los asesinos de un policía encubierto que luchaba contra el narcotráfico. Me consuela, sin embargo, el coraje de la Policía Nacional al afirmar que pese a todo continuarán indeclinablemente con su admirable lucha contra el crimen organizado, y a la par me decepciona la actitud de los gringos interviniendo ante el danielismo para que exoneraran al criminal norteamericano Erick Volz, asesino de Doris Ivania Jiménez. ¿Con qué autoridad moral podrán en el futuro criticar la corrupción en nuestro sistema judicial, cuando ellos mismos la están promoviendo? ¿Así, con ese criterio, emiten sus ya famosos certificados de buena conducta en la lucha contra el narcotráfico? ¿Tienen listo ya su certificado de buena conducta para el Tribunal de Granada? Acaso, como mañana es Día de los Inocentes, a los familiares de todos los asesinados del país, cuyos asesinatos, gracias a nuestra justicia, han quedado en la impunidad, permitiremos que se les siga diciendo cotidianamente: ¡Cojan por inocentes!”

Después de un gran rato de silencio, habló Caresol: “No obstante, algunas cosas tienen su lado bueno. Por ejemplo, he sabido que mañana un Herodes arrepentido asumirá la dirección de los Consejos del Poder Ciudadano en vista de que la Reina va a ingresar en un convento de clausura en España; por ello mismo mañana el Rey renuncia y Jaime Morales asume y nombra vicepresidenta a Myriam Argüello; se va a anunciar que aparecieron los dólares del narcotráfico y que efectivamente estaban a buen resguardo en una cuenta secreta de la CSJ y que serán repartidos entre los más pobres del país. Tan es así que ya magistrados, diputados y miembros de la Corte Celestial están haciendo cola para recibir su parte. Tan bien están las cosas, que el otro día me encontré con Edgard Tijerino en la Secretaría paseándose a sus anchas y repartiendo coscorrones a todos los funcionarios. El colmo es que con gran autoridad le dijo a Chicón Rosales: A vos no te pego uno, porque después de tu misa negra para avalar los CPC, sos ilegal, ilícito e inexistente, como Payo Solís. Debo reconocer que al principio me costó reconocerlo porque andaba más peludo que la chita de Tarzán, y cuando le pregunté por ese milagro, me contestó que la Reina, antes de irse, lo había remitido a sus CPC y le habían hecho un injerto de granos básicos, de manera que a partir de ahora su ex pelona no sólo tenía pelos en abundancia, sino que a su antojo podía cosechar arroz y frijoles con sólo peinarse”. Fingiendo incredulidad, le ripostó Watson: “Lo que yo sabía es que en este reino a uno le toman el pelo, y no que se lo pongan. Prefiero que me digás que gracias a los CPC en la pelona de Tijerino se puede freir un buen gallopinto”.


luisrochaurtecho@yahoo.com