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El jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, almirante Kurt W. Tidd, durante su reciente audiencia ante el Comité de Armed Services del Senado presidido por el republicano de Arizona, John McCain, un condecorado héroe de guerra, planteó las acciones y planes que se están llevando a cabo para mejorar la seguridad hemisférica, regional y nacional con sus aliados y también presentó un análisis de las amenazas y lo que representa la presencia y actividades en la región de Rusia, Irán, el grupo terrorista Hezbollah y Cuba.

El almirante Tidd presentó evidencias sobre las políticas de Nicolás Maduro, como el permitir actividades de grupos narcoterroristas facilitando el tráfico de drogas ilícitas; el blanqueo de activos con la cooperación de personas y países en la región claramente identificados; la presencia y actividades del grupo terrorista Hezbollah; lo anterior también ha sido confirmado por el director de la CIA, Mike Pompeo, quien se ha referido a Venezuela como un “riesgo para Estados Unidos. Los cubanos están allí; los rusos están allí; los iraníes y los terroristas de Hezbollah están allí”. Las declaraciones del director de la CIA se dieron luego de que el presidente Trump considerara una operación militar en Venezuela.

El informe revela las actividades de Rusia en el hemisferio, consideradas preocupantes por las operaciones de inteligencia, espionaje y la capacidad cibernética para trastornar la estabilidad y el orden en la región, desacreditar instituciones democráticas, tratando permanentemente de socavar los intereses de Estados Unidos y  sus aliados en la región. El líder del Comando Sur hizo hincapié en el apoyo que le brindan Cuba, Venezuela y Nicaragua a Rusia para reabastecer a sus fuerzas armadas, entre otras cosas, lo que calificó como una “presencia perniciosa”, ya que apoyan la recolección frecuente de inteligencia marítima y estas actividades representan una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos y sus aliados. 

El militar agregó que el santuario de relaciones sólidas con estos tres países proporciona a Rusia una plataforma regional que convierte a Estados Unidos y sus socios en la región en un blanco para afectar instalaciones y activos, y además facilita la implementación de opciones estratégicas en caso de una contingencia global, lo que convierte la presencia rusa en una “amenaza crítica”.  

Sobre Cuba, el informe reveló las intenciones de ese país de enfocarse en estudiar los intereses de Estados Unidos para convertirlos en blanco a través de actividades de recolección, vigilancia y contrainteligencia en países de la región. Adicionalmente continúa su cooperación con Corea del Norte, Rusia y especialmente con Venezuela a través de su servicio de inteligencia y las Fuerzas Armadas, que desempeñan el papel de asesor clave que dan forma a la política interna venezolana, utilizando tácticas autoritarias y abusos contra los derechos humanos. Esta relación la consideran simbiótica, ya que Cuba se beneficia del petróleo venezolano, mientras Cuba le ayuda a Maduro a mantener su régimen a flote. 

En el caso de Irán, el jefe del Comando Sur explicó que están tratando de expandirse a través de relaciones diplomáticas, el intercambio comercial e inversiones, lo que les permite recolección de inteligencia y desarrollar un plan estratégico de contingencia para contraatacar a Estados Unidos o sus aliados en el hemisferio. Y sobre el grupo terrorista Hezbollah, informó que mantienen una logística estable que les facilita levantar fondos en la región para sus operaciones. 

Hablemos ahora de Nicaragua. Los nicaragüenses mayoritariamente no desean que la iniciativa Nic Act se convierta en ley porque sufriría el país entero, otros no quieren que se aplique la Ley Global Magnitsky porque temen ser afectados. La realidad es que, desde que se logró la paz en Nicaragua y el país transitó exitosamente por a una triple transición, se ha avanzado muchísimo en diversos frentes; sin embargo, el Gobierno debe reflexionar sobre lo que es mejor a mediano y largo plazo para no poner en riesgo los logros y avances. El país necesita políticas que garanticen la paz y la tranquilidad de los nicaragüenses, que sepa la población que puede trabajar y que los frutos de sus esfuerzos y sacrificios no serán destruidos por meternos en juegos y laberintos geopolíticos que no traen beneficios para la población, juegos que en todo caso pueden conducir a Nicaragua a perder lo que hasta hoy se ha logrado. No sería justo para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Lo correcto para el Gobierno es sacar a 

Nicaragua de ese laberinto y concentrarse en los intereses del país, en lo que es mejor para los nicaragüenses, o estemos claros que ni la Nica Act ni la Ley Global Magnitsky van a desaparecer.  

* Socio/vicepresidente para América Latina de GWGA Government Affairs de Washington DC.