Juan Alberto Henríquez
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El 1 de marzo en que se celebra el Día  Nacional del Periodismo quiero resaltar que  la realidad del país es mucho más rica que la teoría, lo sabemos   los  que  hemos   trabajado; es esta última la que se va imponiendo con el tiempo  pese a nuestros deseos  y así se manifestó  en la forma que  se organizó la población durante la lucha contra la dictadura militar somocista.  Asimismo  lo  hicimos  en el Sindicato de Radio Periodistas de Managua con la forma especial en que se dio la  comunicación social durante  el período  que llamamos Periodismo Popular o de Catacumbas.  Estos  criterios  los  expreso  en  mi libro “Periodismo  Popular o de Catacumbas para  la  Revolución”, publicado en julio de 2014. 

 Pretendíamos, sin decirlo, romper con el oligopolio de los medios de comunicación. Es decir, con la idea dominante de que el somocismo daba respuesta a los problemas de la población. Por otro lado reiterar que sus medios de comunicación social eran solamente  el reflejo de los intereses de la familia en el poder y de ese sector de la burguesía a la que representaban. Nosotros queríamos ver a la burguesía opositora como una aliada del proletariado y  con capacidad para financiar el proceso revolucionario. Sin  embargo,  esto nos ocasionó, desde el punto de vista político,  dos desilusiones  en menos de un año. Una,  la  negativa del  Dr. Pedro Joaquín Chamorro a permitir que La Prensa se sumara a la huelga de los radio-periódicos  y a la marcha de la Dignidad del Periodismo. La segunda, ocurrió cuando los dirigentes de la empresa privada se negaron a dotarnos de recursos técnicos y económicos. 

Intuimos la crisis, la tocamos con nuestras propias manos, buscamos una respuesta y pensamos en una forma de organización social nueva con quienes estaban en la lucha armada y con quienes no, con quienes tenían proyecto político claro para después de la caída del somocismo y con quienes no tenían más que  el pragmatismo y en conclusión, nosotros nos quedamos con nuestra propuesta, el Periodismo Popular o Periodismo de Catacumbas que rompió con la  trilogía tradicional de los medios de comunicación: medios, receptor y emisor. El Periodismo Popular dejó  sin efecto al medio, pues tenía el transmisor -periodistas, locutores o estudiantes- y el receptor, el auditorio asistente a los noticieros que  se transmitían  en iglesias, casas comunales, aulas de clase, corrales de hacienda, etc. Allí encontraban la información que tenía prohibida el régimen, o se habían autosilenciado como acto de protesta frente al control  pretendido y ejercido  por el  gobierno dictatorial  de más de cuarenta años.

 Entre los periodistas jóvenes adultos, los que  estábamos  coordinando: Juan  Alberto  Henríquez, Carlos  García, César  Cortés  Téllez, Lily  Soto  y Guillermo Treminio. Participando de forma  directa  diariamente, ocasionales  o sencillamente visitantes :  Alberto Reyes Hernández, Orlando Salazar, Raúl Orozco, Pablo Candia Latino, Ricardo Trejos  Maldonado, Pablo Emilio Barreto con su cámara, Silvio Mora, Leonel Delgado López, Alejandro Romero Monterrey,  José Esteban Quezada, William Montiel  y Peña, Jerónimo González Castillo, Miriam Rojas, Freddy Rostrán Aráuz, Pedro José Vindel  Matus, Manuel Eugarrios, Merceditas Solís,  Manuel Espinosa, Ángela  Saballos, entre otros. 

Entre los periodistas más  adultos:  Gustavo Montalván, Enrique Argüello Prado (Chocoyo Vago)  Alejandro Cordonero Carranza, Joaquín Absalón Pastora, Francisco  Flores. 

 En acción  se pusieron también  periodistas  jóvenes, dignos  de  recordarse: Andrés Valle, Davis Gutiérrez, Xiomara Chamorro, Moisés Castillo Zeas, Isabel Gómez, Matilde Rocha, Angelita Largaespada, Antonio Luna, Pompilio Baca, Angelita Quezada, Yadira Báez, Maritza Cordero, El Pequeño Comunista (Raúl),  Michel Castellón, Juan José Lacayo, Dolores Rugama, Elsa Gómez,   María Elena Artola, Erving Sánchez Rizo, Vivian Torres, Freddy García, Yadira Miranda, Emma Gómez.  Sobresale  también  Marcos  Valle, hermano  de  Andrés.   En un improvisado cuarto de grabación  ubicado en la Casa del Periodista, colaboraba  con  los locutores profesionales en el  registro de las noticias, después la entrega de los casetes para su distribución.