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Una buena cantidad de miembros de mi generación, la que yo llamo “generación victoriosa”, nos caracterizamos por haber asumido un compromiso de lucha social desde una visión de izquierda y Sandinista, desde nuestros años mozos universitarios, en las responsabilidades de conducción del movimiento estudiantil Universitario, en la clandestinidad y en la guerrilla, y todo el proceso insurreccional, por el derrocamiento de la dictadura dinástica somocista. Posteriormente adquirimos otras experiencias en distintas esferas de los años ochenta en la defensa de la revolución.

Sin embargo, a pasar de haber tenido esas vivencias enriquecedoras e intensas, hemos venido viendo que en el transcurso del tiempo, se ha venido produciendo una marcada diferencia entre todos nosotros, que va mas allá de nuestra formación académica, de nuestro origen social o grados y cargos detentados en el pasado y el presente; en lo personal tengo la firme convicción, de que una de las causas está en la profundidad de la apropiación que cada quien hizo de los valores y principios morales y éticos, o bien en el abandono posterior de los mismos; otra causa está en la capacidad de usar los instrumentos de análisis científicos, para poder interpretar la realidad e identificar los objetivos principales y los secundarios y con ello poder emprender consecuentemente las acciones correspondientes, y finalmente haber tenido y aún tener claro, que la razón última de nuestros actos políticos y sociales es el prójimo, el otro, la comunidad, el pueblo.

Desafortunadamente en estos asuntos de la lucha social y de la lucha por el poder político, las tentaciones y los vicios resultan poderosos atractivos, que de no estar bien arraigados los principios y valores, se sucumbe fácilmente. Es así como hemos visto sucumbir a innumerables dirigentes nacionales, los llamados “cuadros intermedios y de base”, sin que haya habido diferencia de origen de clase para sucumbir ante el poder y el poderoso caballero Don Dinero.

En otro plano, hemos visto a dirigentes políticos de la nueva izquierda, en el que algunos de ellos o ellas, aferrados a dogmas y a herramientas ortodoxas de análisis, les ha incapacitado para poder entender las nuevas contradicciones, y actuar consecuentemente, y han venido dando palos de ciegos, sin atinar correctamente. Estos dogmas y ortodoxias les hacen ser sectarios, intolerantes y en el peor de los casos divisionistas y rompe grupos y organizaciones. Por el lado de los valores, han terminado justificando los medios para alcanzar el fin propuesto, aun cuando éstos a veces rayan en la inmoralidad. En el plano individual, la prevalencia de egoísmos fatuos, de figuración y protagonismos les impide convertirse en elementos aglutinadores y de consenso, sobre todo cuando la realidad política impone tener espíritu unitario, frente a una dictadura institucional como la que desarrolla el pactismo Ortega-Alemán.

Hoy en día se dice que las izquierdas parecen condenadas al sectarismo, al divisionismo, al mesianismo, al caudillismo y todos los ismos, y en el peor de los casos a la corrupción, lo que en corto plazo, como un boomerang, se vuelve contra ellas mismas, en una vorágine de su propia destrucción.

Desafortunadamente en todo esto anteriormente señalado, el pueblo, fin ultimo de nuestras acciones personales y colectivas, no pasa de ser “organismos de masas” sumisas y subordinadas a los dictados del partido o del caudillo de turno de la izquierda, o simples instrumentos electorales a los que bajo una sicología de masas se le promueve el seguidismo político, la que al final tiene un uso utilitario, que sólo sirve para que les elijan en una elección determinada. Todo ello significa un enorme abuso e irrespeto a la fuente de la soberanía, o a la soberanía misma, que es el mismo pueblo, en su dimensión colectiva o en su dimensión individual, el ciudadano. Al ciudadano no se le ve como tal, se le ve como voto, o sea que en nuestros rostros los políticos inescrupulosos, nos ven “carevoto” y no a alguien sujeto de deberes y derechos.

A propósito de la diputada Mónica Baltodano, lo mismo podría decirse de muchos otros más que se autodenominan “independientes”, no es asunto de que son diputados de una fracción política jurídicamente existente o no, se les olvida que son diputados porque fueron parte de una opción electoral, y que cuando fuimos a votar en el caso de Mónica, nadie estaba pensando si era o no de una fracción política, sino de lo que representaba en la campaña electoral, pues en mi caso personal, como el de miles de nicaragüenses, yo no le di mi voto a Mónica por lo que dice ahora representar, sino por ser parte de la Alianza MRS, de la propuesta política y la propuesta de Herty, así es que Mónica está equivocada al decir que es la diputada del Movimiento por el Rescate del Sandinismo (MPRS), pues en su inicio ella ni siquiera era del Rescate, y lo fue hasta y solamente a condición de que le dieran una diputación y en posición ganadora, acompañándose de un manifiesto de Izquierda Democrática, por lo que repito, yo al igual que los doscientos cinco mil del padrón, votamos en la casilla del MRS y no de otra agrupación.

Inmediatamente después de las elecciones nacionales del 2005, en la que Arnoldo Alemán y la cúpula del PLC le dieron la presidencia a Daniel Ortega, varios de los que participamos en la campaña electoral acompañando a Herty, fuimos invitados a ser miembros de la conducción, tanto del Rescate como del MRS, por lo que vimos una extraordinaria oportunidad política de unidad, de esta iniciativa fuimos partícipes Hugo Tórrez y yo; y nos dimos a la tarea de promoverla y el éxito hubiera sido completo, pues todos los que estaban propuestos para ser miembros de la conducción del MPRS, decidieron irse al MRS, a excepción Mónica y otro más. Lo único que impidió la unidad fue el profundo sectarismo, el protagonismo y la visión ortodoxa de un pensamiento ideológico “espartano”, a como suelen decir al interior de su agrupación. En lo personal decidí no ser parte orgánica de ninguno de los dos, y continuar siendo promotor de la unidad.

Sobre las razones argumentadas públicamente de tu salida de la Bancada MRS, ya Mundo Jarquín aclaró que no fue invitado por Arena, sino por Facundo Guardado, un Comandante guerrillero del FMLN, y ex-candidato presidencial al interior del propio FMLN. En segundo lugar, hasta donde yo sé, Mundo no es miembro del MRS, es el Coordinador de la Alianza MRS, que hasta el momento, y a pesar de algunos del Rescate y de Mónica en particular, no se ha desintegrado. Esto me lleva a la conclusión, como ya ha pasado en otras ocasiones, que los restantes compañeros del MPRS suscriptores del comunicado, han sido debidamente desinformados y sorprendidos.

El orteguismo Junto con Alemán y la Cúpula del PLC, se aprestan a fortalecer el pacto y profundizar la dictadura institucional, y lo que corresponde a todas las fuerzas opuestas a esta dictadura, es hacer unidad en unos casos o a fortalecer alianzas en otros, para frenar estas nuevas tentativas pactistas; por lo tanto desintegrar la bancada del MRS, que aunque pequeña, ha sabido mantener el decoro Sandinista con vos incluida, la cual ya había sido intentada desintegrar por el Danielismo, a través de los prebendarios autollamados “independientes”, y restablecida gracias a la comprensión del diputado Luis Callejas, solamente beneficia a los que detentan el poder dictatorial. A Daniel, a la Rosario y a Alemán, los tenés en palco.

Mónica y compañeros del Rescate, errar es de humanos, corregir es de sabios.