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Alcanzar la equidad de género en el mercado laboral es uno de los grandes desafíos que comparten los países en desarrollo y los desarrollados. Las empresas, como las principales generadoras de empleo, tienen el poder de transformar el mundo del trabajo, a través del compromiso voluntario de adoptar políticas corporativas orientadas a promover la equidad.

Más allá del cumplimiento de sus responsabilidades legales, el nivel de responsabilidad social de las empresas está marcado por su cultura corporativa, por la forma en la que se viven los valores de la empresa. 

El compromiso de construir una cultura de equidad de género en el mundo del trabajo tiene como punto de partida los manifiestos formales, es decir, aquellas políticas corporativas para tratar con un sentido de justicia e imparcialidad a mujeres y hombres. 

El primer paso en el compromiso con la equidad inicia internamente y tiene beneficios tanto sociales como económicos para las empresas, asegura el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su estudio Las mujeres, el trabajo y la economía: Beneficios macroeconómicos de la equidad de género. 

Dicho estudio destaca que el empleo de las mujeres en condiciones de igualdad, propicia que las empresas aprovechen mejor el talento disponible, lo cual puede generarles un mayor crecimiento potencial; empresas que tienen personal gerencial femenino, están en mejores condiciones para atender mercados de consumo dominados por mujeres; y las empresas que tienen juntas directivas con más diversidad de género, suelen tener mejores gobiernos corporativos, al traer a la mesa de toma de decisiones, con una gama más amplia de perspectivas.  

Por tanto, el compromiso con la equidad de género en el mundo empresarial, es una acción estratégica que impacta en su sostenibilidad. 

Un referente para la implementación de políticas corporativas es el Modelo de Equidad de Género (GEM) desarrollado por el Banco Mundial, que se sustenta en cuatro pilares: mecanismos de selección del personal; planes de desarrollo profesional; el fomento del equilibrio familia-trabajo; y la prevención del acoso sexual. Existe un quinto pilar basado en la adaptación del principio ‘‘no sexista’’ en las acciones publicitarias de las empresas. De acuerdo a la naturaleza de cada empresa, los pilares o principios se adaptan al giro de negocios.

El apoyo de la alta gerencia es crucial para la adopción genuina y exitosa del compromiso corporativo con la equidad. Como personas ‘‘Embajadoras de los Valores Corporativos’’, la alta gerencia es capaz de influir en el comportamiento organizacional y sirve de ejemplo, en la medida de que las políticas están alineadas o son coherentes con la práctica. 

La cultura organizacional se construye en el día a día y se refleja en el grado de confianza y lealtad de la gente. El personal sabe qué y a quién se valora en las empresas, la forma en la que se reconocen las ideas, contribuciones y trabajo de las mujeres, cómo los aportes de las mujeres son o no, reconocidos en la práctica y no solamente en los manifiestos corporativos. 

La revista Forbes destacó en un reciente artículo sobre tendencias en liderazgo y desarrollo empresarial para el 2018, una mayor conciencia de las empresas sobre la urgente necesidad de promover la retención y promoción de talento femenino, así como la adopción de mecanismos que promuevan el equilibro entre la vida laboral y familiar, como incentivos de retención.    

Las políticas de igualdad de género son un buen punto de partida para que las empresas participen de mejor manera en el abordaje del progreso para lograr la igualdad de género. 

*La autora es especialista en Comunicación para el Desarrollo y Máster en Gerencia Social.