Augusto Zamora R.*
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Se celebra cada 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, hecho de por sí singular, pues no existe un Día Internacional del Hombre, como sería lógico si hubiera igualdad. 

No la hay. Las mujeres son el 52% de la población mundial y, pese a ser mayoría, son el sector más explotado, abusado, menospreciado y tratado como ‘sexo débil’.

Concepto machista e ilusorio. Físicamente la mujer tiene mejor genética que el hombre, como demuestra que posee, de media, una expectativa de vida mayor.

No hay más explicación a la desigualdad que el que los hombres hacen las guerras y el dominio de las armas llevó al dominio de las almas –femeninas en su casi totalidad.

Situación que empezó a cambiar en 1910, cuando la Internacional Socialista proclamó, en Copenhague, el Día de la Mujer, para apoyar la lucha por su derecho a votar.

En 1917, las mujeres rusas declararon una huelga demandando pan y paz, como rechazo a la muerte de dos millones de soldados rusos en la Primera Guerra Mundial.

Año triunfal de la Revolución bolchevique, que hace comisaria del pueblo a Alexandra Kollontai, quien logra la aprobación del voto femenino, divorcio y aborto. Consigue, además, que el 8 de marzo sea declarado fiesta oficial en la naciente URSS.

Un siglo después la tarea sigue inacabada. Faltan leyes pero, sobre todo, hace falta educación. El machismo debe combatirse en casa, calles y escuelas. En casa, principalmente.

az.sinveniracuento@gmail.com