Carlos Andrés Pastrán Morales
  •   Managua, Nicaragua  |
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¿Estarán contentos los agentes policiales con sus trabajos y sus obligaciones impuestas por sus mayores? Al parecer no. En las oficinas de Tránsito Nacional, aquellas en donde chequean los automóviles, hacen exámenes para sacar la licencia de conducir, entre otras actividades que se pueden resolver ahí, existe una gran burocracia y falta de ética profesional, pues cualquier asunto que quiera resolver ahí, se te vuelve un lío y pérdida de tiempo.

Desde el hecho de que para los exámenes teóricos para obtener la licencia no hay ningún control, no hay una lista de las personas que harán examen. Solo te adentrás a un aula cualquiera, te dan un examen cualquiera con la esperanza de poder lograr pasarlo, junto con un motón de personas que tienen muchas dudas.

La institución parece escuela pública. En donde vas a recibir tus resultados, tienes que hacer fila mientras una pobre viejita oficial busca los exámenes de quienes lo hicieron uno por uno, en una habitación donde no caben ni 15 personas. Al lado hay oficiales que califican exámenes y se enojan por la presencia de personas esperando sus resultados. Además, hay otros oficiales que reprueban a sujetos que están tramitando su licencia de conducir, quizás con el propósito de que paguen más.

Mientras todo esto ocurre, otros muchos esperan ansiosos y descontentos con la pésima atención que se brinda, la injusticia, el mal trato y la falta de ética. Nadie ayuda, nadie te brinda información. Solo hay un oficial enojado tratando de solucionar cosas, diciendo que si las personas no se calman, a él y a los demás oficiales les llamará la atención su mayor. Y por mí, está bueno que lo haga.

Te meten a otra habitación en donde te dicen que te anotes en una lista para entregarla en las oficinas y así buscar los resultados de todas las personas que hicieron sus exámenes. Tienes que esperar una hora para esto, mientras más personas van llegando y alargando aquella lista. No hay control, no califican exámenes a tiempo y hacen llegar a la gente en una fecha estimada y no la atienden, entonces te dan otra fecha, otro día. 

¿Qué pasará con las autoridades de la Policía Nacional y los encargados de este tipo de cosas? ¿Será que de verdad no les importe en lo absoluto? Porque en estos sectores se utiliza un sistema antiguo, tedioso, arcaico, para resolver y brindarle información al público.

Pareciera que todos los oficiales son principiantes y nunca han resuelto algún caso. No saben nada, no saben qué hacer, no saben dónde están las cosas, no saben cuándo se hicieron los exámenes, no saben dónde se hicieron los exámenes, no saben si están listos, no saben nada.

La institución debería tener al personal capacitado en todas las áreas, no un montón de simples personas que están de pie sin saber qué hacer ni dar información, que solo hacen enojarse con uno mientras no tienen respuestas a lo que uno pregunta. 

Triste es que a estas alturas aún sigan habiendo problemas así con tantas alternativas y tantas soluciones.

Es probable que les falte presupuesto para contratar personal y ayudarse con la tecnología para brindar un servicio más eficiente, pero no se justifica el mal trato. 

Como decía Weber, la burocracia es un modo de administración con fundamentos racionales donde cada individuo tiene una función determinada y cada uno colabora para que los fines de la empresa, en este caso Tránsito Nacional, se puedan concretar, lo cual no existe en esta organización.