Orlando López-Selva
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Los recientes resultados electorales salvadoreños son indicadores contundentes. Alcaldías: Arena, 135; FMLN, 64; GANA, 24; PCN, 24; PDC, 2; PSD,1. Diputados: Arena, 37; FMLN, 23; GANA, 11; PCN, 8; PDC, 3; CD,1. La izquierda radical fue destrozada. Si nos apegamos a otros eventos, que marcan tendencia, se avecina una nueva etapa para América Latina. 

Mi punto: El  socialismo siglo-XXInesco se está deshilachando. ¿Convencieron a alguien las políticas cosméticas: embadurnarse de medidas mercantilistas, hacer alianzas tácticas con empresarios, dar tintes y mixturas olorosos al credo ideológico, ceder precarios espacios a la oposición y la prensa independiente? Una nueva oleada política tomará el poder mayoritariamente en América Latina —¿Conservadores, socialdemócratas, liberales, social-cristianos?—. No lo sabemos. Esto sucede porque los pueblos aman más la libertad que la tiranía. Es connatural. 

Es evidente. Estamos entrando a un nuevo ciclo. Ya lo decía el grande Pablo Antonio Cuadra: “No se puede sustituir una cultura por una ideología”. 

Le agregaría algo más. Esa ideología no es siquiera una visión del mundo; es un cuento mal escrito, insustancioso, y supuestamente, imbuido del mecanismo histórico hegeliano --que según sus seguidores-- lo hace científico. 

Pero veamos algunos hechos para presagiar escenarios posibles. 

1. Los juicios penales contra los expresidentes Lula y Rouseff, de Brasil; y Kirchner, de Argentina. Estos pusieron a temblar al  barco de velas libero-proletarias. Y lo más insensato es que --ante el temor reinante en toda la corte marxistoide--, la reacción de los jerarcas todavía en el poder, no fue moral sino vivaracha, emanada del foro de Partidos Políticos de Sao Paulo: “Hay que apoderarse de los poderes judiciales”. ¡Cuánta viveza! Solo les importa no ser desalojados del poder. Nada les importa actuar correctamente. ¿Hay algo de moral en esa declaración o mucho de cinismo vergonzoso?  

2. La postura digna del Secretario General de la OEA, Luis Almagro. Cuando estaba Miguel Insulsa, la OEA era cómplice de todo lo que la izquierda radical hacía con desparpajo mayúsculo. Pero ahora con Almagro --balanceado (¡Porque hace señalamientos a todos los bandos!)--, veo que los neo-radicales de viejas pieles tildan al excanciller uruguayo de “vendido al imperialismo yanqui”. ¿Quién dice que ellos no pueden ser  señalados cuando cometen desmanes? ¿O se creen superiores?  

3. Las acciones de Lenin Moreno. Este izquierdista moderado ha sido muy digno. Separó del poder a su vicepresidente Jorge Glas, imputado en un juicio, por corrupción. Pero su mayor logro fue convocar a un referéndum en el cual, mayoritariamente, los ecuatorianos eliminaron la reelección, dejando afuera al Dr. Rafael Correa. ¿Solo él tiene derecho a ser presidente? No. Todos los ecuatorianos también tienen ese derecho. ¿Acaso el poder una vez obtenido se convierte en patrimonio del partido ganador? ¿Y no es que la estirpe socialista vende la idea de que las grandes mayorías conquistaron derecho y libertades? ¿En qué se diferencia una dictadura militar de una casta política que pretenda adueñarse de un país y asentar una dinastía?  

4. El club de Lima. Es una asociación de 14 países de las Américas, dispuestos a defender la democracia, los derechos humanos y las libertades de los pueblos de la región. Se ha convertido en un frente internacional fuerte para frenar a los nuevos dictadores regionales que cometen desmanes. (Es algo así como la Legión del Caribe de los años 40, pero desarmada). Aunque los radicales todo lo tilden de “imperialista, yanqui, burgués-capitalista”. ¿Los pueblos no tienen derecho a pensar distinto? ¿Acaso los ciudadanos dignos no pueden oponerse ante quienes confiscan, conculcan derechos y libertades? ¿Por qué, si los revolucionarios, —que se jactan de ser rebeldes— no reconocen el mismo derecho en otros?

5. Los recientes resultados de las elecciones legislativas y municipales en El Salvador. Acá se lanzó un mensaje claro: el pueblo salvadoreño rechazó contundentemente al gobierno izquierdista. Ahí el FMLN no está haciendo nada bien las cosas. ¿O los salvadoreños han visto que el modelo venezolano espanta y causa un terror pandémico? Ha sido otro cuento engañoso de malas premisas y falsas promesas. Otro fracaso. 

Los que hoy detentan el poder absoluto de la izquierda radical se creen dueños absolutos del mismo, porque, engañosamente, dicen “ser el pueblo”. Error. Los pueblos no son masas homogéneas. Ni todos los obreros y campesinos tienen conciencias veleidosas. ¿Acaso no pregonan en mil foros que debe respetarse la voluntad popular? No es cierto que aprendan de la historia. Todos los seres humanos buscan la libertad, la felicidad y la prosperidad. 

Se puede ver la tendencia en los cinco hechos ya señalados.