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He criticado a la oposición por usar la táctica equivocada de oponerse a todo lo que hace el gobierno sandinista, sin reconocer nada bueno. Mala táctica porque el pueblo no es tonto, ve las cosas, y si el mensaje de algunos políticos es falso, pierden credibilidad y simpatías. Pues igual crítica voy a hacer ahora al gobernante Frente Sandinista que se está oponiendo de manera sistemática, bloqueando todos los proyectos de ley que presenta la bancada opositora del PLC. ¿Por qué esa obstinación en nuestra política por considerar al otro partido como “enemigo” en vez de considerarlo como “adversario”? Al enemigo se odia, se le quiere aniquilar, no se le reconoce nada, no se dialoga con él. Con el adversario, en cambio, se compite, se debate, se dialoga para buscar el bien común de la patria. Lo malo se debe señalar, criticar e incluso denunciar y combatir por medios cívicos, pero ya es tiempo de dejar de vernos como enemigos entre hermanos nicaragüenses. ¿Cuándo los sentimientos darán paso a la razón?

Por eso me he opuesto a la aprobación de la Nica Act y acciones similares de parte de EE. UU., solicitadas y promovidas por políticos nicaragüenses insensatos que anteponen sus sentimientos sin importarles el daño que harían a Nicaragua.

Es más, quieren que Nicaragua sufra daños, que se afecte nuestra situación económica. No quieren darse cuenta de que esa injerencia extranjera no va a derribar al Gobierno, y si acaso lo daña sería muy poco. A quien dañarían es a los empresarios privados nacionales y extranjeros que han confiado y apostado por Nicaragua; las empresas serían perjudicadas y dañarían a millones de hermanos trabajadores nicaragüenses que hoy tienen un empleo para poner pan en la mesa de sus familias y que se quedarían en la calle al cerrar o reducirse las empresas. Pensar que ese es el precio que nuestro pueblo debe pagar para “desequilibrar al Gobierno”, es mucha crueldad contra una nación que ya ha sufrido demasiado y merece que la oposición busque cómo luchar aquí, cívicamente, en vez de irse a Washington buscando cómo un gobierno extranjero destruya de nuevo un país que tanto ha costado reconstruir. 

Pero el Frente Sandinista sigue cometiendo errores; sigue cerrando puertas, como al oponerse a todas las iniciativas que están presentando los diputados opositores del PLC, quienes han llegado a la Asamblea Nacional con un maletín de buenas propuestas de ley, dispuestos a trabajar en serio. Toda iniciativa sandinista, el PLC la estudia, la consulta, la discute, propone cambios, mejoras, y si resulta buena para el pueblo, votan a favor; si no, votan en contra. Eso mismo deberían hacer los diputados sandinistas, pero no es así. Se niegan a escuchar los argumentos del PLC, aunque estén bien fundamentados, y las iniciativas de ley del PLC las bloquean o les pasan la aplanadora de su mayoría de votos. Ya el PLC ha presentado varias iniciativas muy buenas, y va a presentar más, aunque las bloqueen, pues eso…¡el pueblo lo está observando! Actualmente la diputada María Fernanda Flores está proponiendo una ley para proteger a las mujeres que van a dar a luz en los hospitales públicos donde se está dando un abuso con las cesáreas innecesarias y peligrosas para sus vidas, tanto durante el proceso como en sus futuros partos. Los sandinistas han difundido que contiene amenazas graves para los médicos --incluso de cárcel-- lo cual no es cierto. El PLC quiere dialogar su propuesta con el cuerpo médico, consultarla, mejorarla y discutirla con los diputados sandinistas para, al final, aprobar lo mejor para el país.  

Es triste ver que algunos medios opositores no den suficiente cobertura al buen trabajo de los diputados opositores del PLC, para que el pueblo lo pueda ver y juzgar. ¡No publican casi nada! Algunos siguen más bien atacando al PLC de ser “aliado del Gobierno”. ¡Por favor! Ya es tiempo de dejar atrás viejas cuentas y antipatías arrastradas desde hace décadas, para ver e informar con objetividad la realidad del presente. 

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