Miguel Carranza Mena
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En Moldova, país de Europa Oriental en el que reina una democracia parlamentaria, se celebran este año elecciones legislativas. Es posible que esta fiesta cívica, determine su factor de desarrollo para los próximos años. 

Pero actualmente en este país, exmiembro de la antigua Unión de República Socialista Soviéticas (URSS) se observa un fenómeno parecido al de Ucrania antes del golpe a Yanoukovich. Los “demócratas” que han conseguido dominar el Parlamento, en su objetivo de ganar diputados, promueven un enfrentamiento geopolítico Este-Oeste, asustando a los ciudadanos con una ficticia amenaza rusa 

En esta polarización, en la que obviamente hay una injerencia occidental, se ha tildado al presidente de Moldava, Igor Dodon, como prorruso y al Parlamento y al líder del Partido Demócrata, el oligarca Vlad Plakhotnuyk, como prooccidental 

En este sentido, el conflicto entre el presidente de Moldova  y el Parlamento “proeuropeo” está cobrando impulso. Recientemente el presidente Dodon se pronunció contra el nombramiento de cinco nuevos ministros y dos nuevos viceministros, al indicar que ellos están involucrados en escándalos de corrupción. Pero la Corte Constitucional de Moldova, después de la petición de los diputados del Partido Demócrata, suspendió las facultades del presidente, al decidir que el presidente de gobierno o primer ministro solo puede nombrar de al ministro de relaciones exteriores y seis miembros más del Gobierno.

Ante estas violaciones es necesario recordar de qué modo el Partido Demócrata, influeyente en la Corte Constitucional, obtuvo mayoría parlamentaria. Según los resultados de las elecciones de 2014, esta agrupación política apenas tenía  19 diputados. Sin embargo, otros diputados que entraron en el Parlamento por las listas de otros partidos de repente empezaron a pensar de manera distinta y se unieron  con el Partido Demócrata. Estos representantes según investigaciones, tienen mala reputación y carecen de credibilidad. Los medios de comunicación han demostrado cómo estos parlamentarios se hicieron prósperos luego de su transfuguismo.

Pero estos parlamentarios con el fin de obtener muchos votos en las elecciones se han creado una retórica antirusa, y promueven un ambiente de temor, y mitos sobre la llegada a Moldava de tanques del Kremlin. 

Pero para nadie es un secreto que en Moldova hay una gran diferencia entre los enfoques del Partido Demócrata y las opiniones de la gente, de los ciudadanos de a pie. Es difícil, por tanto, esperar hostilidad de parte de la gente de Moldova cuando más de la mitad de su población vive de las remesas de sus familiares que trabajan en Rusia.  Anualmente se envían a este país más de un mil millones de dólares. Sin embargo los demócratas tienen poco tiempo para poder estar en poder. La gente de Moldova al votar en el 2016 a favor de Dodon demostró su compromiso con el bienestar económico que cuenta con la cooperación de Rusia. Por eso la estructura de poder en el Parlamento puede cambiar a favor del Partido Socialista, los cuales tienen una posición adecuada sobre las relaciones con Moscú. Claro que los “demócratas” y sus aliados occidentales tratarán de evitar esta situación. Pero aquí debe decidir la gente.