Marco A. Valle Martínez
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El 21 de marzo de 2017 escribí “Notas sobre gerontología”, en El Nuevo Diario. En esta ocasión, abordaré otros aspectos que abarca dicha disciplina.

Para empezar, recordemos que la gerontología estudia la vejez, el proceso de envejecimiento y su entorno o ambiente, con el objetivo de contribuir a mejorar la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores. 

La gerontología contribuye al buen vivir, tanto de las personas que tienen un envejecimiento normal, así como de las que tienen un envejecimiento excepcional o patológico. En ese sentido, tiene mucho de preventiva e igualmente favorece en gran medida a la persona en sí misma, lo mismo que a su familia y la sociedad.

Los estereotipos sobre las personas mayores y sus impactos son negativos. Un ejemplo es el cuidado que hay que tener con el estereotipo que consiste en decir –en los hogares- que la mamá/papá, o abuelita/o tiene alzhéimer cuando, de repente, se les olvidan algunas cosas. Eso puede suceder y no necesariamente es una demencia. Y, tan es un estereotipo que si a un joven o adulto de la familia se le olvidan algunas cosas, normalmente se dice que es “olvidadizo/a”, y no que tiene alzhéimer. 

Cabe mencionar que esta es un tipo de demencia, entre otras. Lo que sucede es que es la más generalizada a nivel mundial y, por ello, existe el estereotipo de igualar demencia a alzhéimer.

La mayoría de las personas mayores mantienen su claridad mental. Ahora bien, en los casos en que los olvidos sean recurrentes, son síntomas que conviene chequearlos, para descartar los inicios de un posible deterioro cognitivo, o una demencia. Y más si empiezan a estar acompañados de indicios de cambios en la forma de ser de la persona.

Por otro lado, en muchas ocasiones, independientemente de la edad, existen personas “olvidadizas” y tiene que ver con que no ponen la debida atención cuando conversan, hacen o leen algo. Provocan fallos en el registro de la información que reciben. Es decir, muchos olvidos son por desatención y no por fallos en la memoria.

Igualmente, y no tiene relación directa con la edad, ciertas personas sienten que se les olvida algo y puede ser porque tienen alguna preocupación, están transitando un episodio de ansiedad o de estrés, o por querer hacer las cosas rápidamente.

La disciplina, del mismo modo, contribuye a fortalecer los conocimientos y la práctica, relacionadas con la dependencia de las personas mayores. 

En el ámbito gerontológico, las actividades que realizan las personas en su vida diaria se clasifican en actividades básicas de la vida diaria y actividades instrumentales de la vida diaria. Ejemplos de las primeras son comer, bañarse, vestirse, caminar por la casa, subir y bajar escaleras, etc. En tanto, las segundas incluyen: efectuar compras, manejar dinero, salir de la casa, viajar en transporte público, tomar sus medicamentos, etc.

La dependencia tiene conexión con aquellas situaciones en que las personas, por motivos relacionados a la falta o pérdida de capacidad física, síquica o intelectual, tienen necesidad de asistencia, a fin de poder realizar las actividades de la vida diaria. 

Como puede observarse, existen diversos grados de dependencia según se necesite la asistencia en las actividades básicas, o solo en las actividades instrumentales. La dependencia es mucho mayor si la persona la requiere para las actividades básicas, ya que es bastante seguro que la necesitará para las actividades instrumentales. Según el grado de la dependencia, así son los retos y reacomodamientos de la vida en el hogar.

Un aspecto decisivo es brindar la asistencia con el máximo de calidad, calidez, delicadeza, respeto y cariño a las personas mayores. No deben olvidar, quines son jóvenes y adultos hoy, que mañana serán personas mayores y seguro querrán que les brinden una asistencia que esté impregnada de calidad y calidez.

La gerontología y su objetivo, entre otros, es contribuir a que las personas tengan un estilo de vida y un proceso de envejecimiento activo y saludable, persigue también que la situación de dependencia no se dé en las personas mayores y, si se da, que sea cuando la persona tenga el mayor número de años posible.

* Especialista en Gerontología Social
mavm@cablenet.com.ni