Leonel Rodríguez
  •   Managua, Nicaragua  |
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Muchas veces referirse a una persona importante es un compromiso que asumimos para dejar constancia de nuestro sentir. Cuando además esa persona es una que se aprecia, lo es aún más. Para mí es más que satisfactorio escribir hoy sobre el Dr. Ernesto Cruz, por lo que su obra ha significado en la vida de miles de profesionales, no solo de nuestro país, sino de toda una región. De su impacto hoy somos conscientes. 

Hablar de Centroamérica desde de su significación estratégica a través del conocimiento tiene dos momentos muy marcados en su vida reciente. Esto es antes y después de Incae.

Pensar en Incae sin asociarlo a su genio creador que es Ernesto Cruz, sería no ver la película en su verdadera perspectiva, porque si bien es cierto la inversión financiera no la hizo él, sí hizo la mayor inversión en la institución, que fue pensarla y diseñarla en grande para que fuera un referente en las futuras generaciones de empresarios y ejecutivos en la región. Hoy más allá de esta.

Esta visión del Dr. Cruz, como cariñosamente le decimos los que tenemos el placer de conocerle, tuvo el invaluable apoyo de un gigante académico como es la Universidad de Harvard. Su alma mater, la más prestigiosa del mundo, donde brilló como estudiante, como no podía ser de otra manera. 

Hoy quiero escribir de él, del Dr. Cruz, de esa persona que fundó y fundió los cimientos en los que reposa la mejor institución académica de América Latina. La visualizó con su particular y especial inteligencia y visión de largo plazo. Sobre esos cimientos han construidos grandes rectores recientes como Roberto Artavia,  Arturo Condo y hoy Enrique Bolaños.

Ellos con su visión personal le han dado un empuje significativo a la obra primaria y por ello creo que su fundador se debe sentir satisfecho por ver que su sueño y los años dedicados a construirlo, valieron todo el esfuerzo, satisfacciones  y sinsabores que en el camino haya tenido que enfrentar.

Sé que muchas personas participaron y crearon el andamiaje para el aterrizaje de Incae en Nicaragua, pero tuvieron a su mejor socio en el talento de Ernesto Cruz, para dotar de esa clara visión que requería una obra de una magnitud e importancia sin antecedentes en nuestra región.

Escribir sobre Ernesto Cruz para mí es muy fácil y es un honor. Es fácil porque al igual que muchos sé la importancia que él le dio a la rigurosidad académica de nuestra institución, esto a la postre fue el blindaje para llegar a su prestigio actual. Fue su lucha permanente por la excelencia la tecla filosofal para su desarrollo. Los resultados de esta excelencia por medio de su graduados fue haciéndose espacio entre los empresarios regionales, así como también otras escuelas de negocios veían en Incae el ejemplo a seguir. 

Es un honor porque cuando él dejó la rectoría de Incae para iniciar otra carrera profesional exitosa en Estados Unidos en el mundo financiero y de consultoría a muy alto nivel, tuve la satisfacción de trabajar con él como su asistente en temas de investigación y asesoría. Fue una experiencia profesionalmente rica. Por ello, y las enseñanzas de mi maestro es que le estaré eternamente agradecido.

Todavía recuerdo los interminables borradores de trabajos que debía presentarle y siempre con una visión de cariño y comprensión me indicaba que estaba bien lo que había hecho, pero… Ese pero muchas veces significaba volver a iniciar de cero. Por esa rigurosidad muchas gracias, porque me enseñó un camino para buscar ser mejor cada vez. Para las anécdotas de esos años hace falta escribir un libro.

Con Carlos Guillermo Sequeira, que fuera su asistente en los años de rectoría del Dr. Cruz, guardamos esa especial relación de haber trabajado cerca de un maestro muy especial.

El Dr. Cruz tuvo y tiene la muy particular cualidad de ver sencillo lo complicado, de dar una lección en cada plática y seguir siendo el mismo en cualquier ambiente. Con una oratoria singular y conocimiento amplio de temas muy variados, compartir con él es sencillamente edificante.   

En vista de esa especial forma de ver lo complicado de una manera muy fácil, es que logró visualizar el desarrollo de una institución que muchos personajes de la época consideraban una quimera, pero él logró demostrar que se podía pensar en grande y ser un referente obligado en el mundo académico, y formador de muchos ejecutivos y empresarios de alto nivel en diferentes campos de la actividad económica.

 Estamos en deuda con usted como región y el INCAE sé que siempre ha estado orgulloso de sus orígenes y esto pasa por decir, gracias doctor Cruz, su obra perdurará en el tiempo y su nombre siempre estará asociado a ella.

Exprofesor de INCAE