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“Acepta tus limitaciones y no busques el éxito en los demás, ya que el verdadero éxito está en ti mismo y en tu existencia”.Carlos J. Fernández Holmann (1944 – 1994).

Hemos conocido y vivido estas historias. A veces encontramos a alguien en la pobreza o frustrado, sin estudios ni casa, subsistiendo con ingresos ocasionales o dependiendo de otros; uno pregunta: ¿por qué? la respuesta frecuente es: su familia era  pobre, el padre alcohólico o lo abandonó, o quedó huérfano, quizás no continuó sus estudios… Nació y vivió en entorno desfavorable, con muchas dificultades, o la vagancia lo enredó, perdió el tiempo (nuestro principal recurso). Lamenta su condición actual, sigue inmovilizado, insiste en el origen o en la falta de oportunidad. Quedó igual o peor que antes. 

Otras veces encontramos a otros que, viniendo de familia estable que le ofreció afecto, con facilidades para estudiar y vivir cómodo, no lo perciben ni valoran; después, su situación no será próspera. Dice que su estado, en donde no faltó nada lo hizo conformista, quizás desperdició recursos y talentos, cayó en el desorden y excesos personales. Consumió su tiempo en los distractores que lo agobiaron; tuvo multitud de oportunidades que dejó pasar. 

¿Cómo entender la complejidad humana? Hay personas que en contexto difícil son capaces de remontarse desde la adversidad, frente a escasas oportunidades logran mejorar, sin quejarse, todo lo contrario, identifican la posibilidades de aprender, crecer y desarrollarse. Hay otros que, habiendo tenido facilidades por encima de muchos, aprovechan ese piso alto para alcanzar la altura sin lamentar que la comodidad de origen los estanque o acarree dificultad para identificar y asumir retos, todo lo contrario. ¿Cómo te perturban o aprovechas los halagos/comodidad y cómo las críticas/dificultad?

Aristóteles enunció: “Dame un punto de apoyo y moveré el mundo”, principio de la palanca: capaz de multiplicar la fuerza de la barra rígida y levantar cualquier peso siempre y cuando encuentre un punto de apoyo adecuado. ¿Cuántos, frente al “punto de apoyo” que la vida ofrece los despreciamos, perdemos la oportunidad de mover nuestras capacidades, impulsar metas o sueños que a veces, con la edad, se esfuman en el recuerdo?

Algunos nacen con pocas oportunidades, otros con abundantes: proliferan frente a sus ojos. Ambos siempre pueden tener capacidad personal de identificarlas y aprovecharlas. Los primeros podrían decir que teniendo pocas, están obligados a hacer menos esfuerzo de selección, deben estar atentos para no perderlas cuando se presente, quizás agudicen su intuición, la voluntad de emprender y la persistencia por lograrlo. Los segundos podrían decir, que, dada la abundancia de oportunidades o comodidades que lo rodean, se pierden en la diversidad, no saben cuál tomar para desarrollar la destreza que mejor se adapte a sus aspiraciones, en la que puedan alcanzar éxito y ser feliz según sus talentos y aficiones. 

Cuando no tenés qué comer, allí está la oportunidad para que, inconforme, hagás  algo distinto por necesidad. Cuando te despiden del trabajo, está la oportunidad de una nueva ocupación. Cuando te aumentan el salario, tenés la oportunidad de aprovecharlo con inteligencia. Cuando naces, cuando amanece, cuando respiras, cuando caminas, cuando gozás de salud, cuando te enfermas, cuando trabajas, cuando nace un hijo, cuando cumplís año, cuando compartes con tu familia, cuando lees, piensas, sueñas… Todo, absolutamente todo puede transformarse en oportunidad, en el “punto de apoyo”. Depende de cada uno. Vean a su alrededor, con sentido positivo, abundan, aunque tu realidad personal sea difícil. Las diversas oportunidades que pueden ser para todos, no todos las ven ni las toman.

Estimados lector(a), ¿cuál es tu actitud? Allí radica la esencia de la que estás formado y podés transformar. La “zona de confort” no es espacio físico ni condición externa, es actitud. Un particular libro  -de brevísimos enunciados-: “Principios sobre terapia reconstructiva” (1976) de Carlos J. Fernández, afirma con acierto: “Para ser feliz tienes que reconstruirte en base a una destrucción positiva”. Sin culpar a la adversidad o facilidad de origen, ¿sos vulnerable a la comodidad de tal manera que, cuando existe, te apaga e inmoviliza? o ¿sos vulnerable a la dificultad, es decir, te deprime, entristece y estanca? ¡Aprendizaje fundamental es agudizar los sentidos para ver en cada circunstancia una oportunidad! 

www.franciscobautista.com
 

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