Gustavo-Adolfo Vargas*
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

A inicios de 1851, el teatro de La Fenice de Venecia invitó a Verdi para que compusiera una nueva ópera que pudiera ser estrenada allí mismo, en esa época ya era un compositor bien conocido, con un grado de libertad a la hora de elegir las obras que prefería orquestar.

Giuseppe Fortunino Francesco Verdi (nació en Le Roncole, Busseto, el 10 de octubre de 1813). La localidad era parte del ducado de Parma que formaba parte de Francia; fue un compositor romántico italiano de ópera del siglo XIX, el más notable e influyente, puente entre Rossini, Donizetti, Bellini y Puccini.

Verdi pronto se encontró con el drama francés “Le Roi s’amuse” (El rey se divierte) del escritor Víctor Hugo. Más tarde explicó que: “Contiene posiciones extremadamente poderosas… El tema es grande, inmenso y tiene un personaje que es una de las más importantes creaciones del teatro de todos los países y todas las épocas.”

Es un tema muy controvertido, el propio Hugo tuvo problemas con la censura en Francia, quien prohibió las producciones de esta obra tras su primera representación casi veinte años antes (siendo prohibida durante otros treinta años).

En esa época, Austria controlaba directamente gran parte del norte de Italia (Reino Lombardo-Veneto), fue cuando se presentó ante el Consejo de Censores austríacos. La obra de Hugo representaba al rey Francisco I de Francia, como un hombre seductor, cínico e inmoral, por lo que no fue aceptada en la Europa de la Restauración posterior a las guerras napoleónicas. Consideraban escandalosa la obra, al límite de la lesa majestad y nunca permitirían que se representara en Venecia.

El asunto fue resuelto diplomáticamente por los administradores del teatro; poniéndose  de acuerdo con Verdi y el libretista para cambiar al menos los puntos siguientes: trasladar la acción de la Corte de Francia a un ducado de Italia y cambiar los nombres de los protagonistas inventados por Víctor Hugo.

Ya en la versión italiana, el duque gobierna Mantua y pertenece a la familia Gonzaga, extinguida desde mediados del siglo XIX, y al ya no existir el Ducado de Mantua, nadie saldría ofendido. Eliminaron la escena donde el soberano se retira a la habitación de Gilda.

La visita del duque a la taberna no vendría motivada por bajos propósitos, sino por un truco. El jorobado (originalmente, Triboulet) pasó a ser llamado Rigoletto (del francés rigolo = divertido). También fue cambiado el nombre de la obra.

Verdi decidió firmar el contrato, aceptando las condiciones impuestas. Las firmas fueron tres: Verdi, Piave y Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice. De esa forma nació la ópera “Rigoletto” que hoy conocemos. Verdi concilia la estructura tradicional del melodrama en esta obra con la complejidad del protagonista Rigoletto, lo cual la censura no pudo cambiar con sus condiciones.

Rigoletto es un melodrama en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francisco María Piave, basado en la obra teatral “Le Roi s’amuse”, de Víctor Hugo. Se estrenó el 11 de marzo de 1851 en el teatro La Fenice de Venecia. Es un drama de pasión, engaño, amor filial y venganza, cuyo protagonista es Rigoletto, un bufón jorobado de la Corte del Ducado de Mantua.

La inauguración de la ópera “Rigoletto” (personaje que se mueve entre el afecto por su hija y el odio por el duque y los cortesanos. Exactamente lo que Verdi quería realizar), fue un rotundo éxito, especialmente la escena dramática y el cinismo del duque. Al día siguiente, el aria “La donna e mobile” se cantaba por las calles.

Actualmente, se ha convertido en un hito del repertorio operístico estándar, es la número diez en la lista de Operabase de las óperas más interpretadas mundialmente, siendo la 6.ª de Italia y la segunda de Verdi, después de “La Traviata”.

Sus primeros éxitos fueron relacionados con la situación política que se vivía en Italia. Uno de los símbolos que utilizó, y quizás sigue utilizando, el pueblo para reforzar el ideal independentista. El número más conocido de la ópera es el Coro de los esclavos judíos, “Va, pensiero, sull’ali dórate” (Vuela, pensamiento, en alas doradas). En su época, los italianos lo asimilaron como un canto contra la opresión extranjera en que vivían. Hoy día este coro se suele bisar regularmente.

* Diplomático, jurista y politólogo.