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Desde el inicio del capitalismo, expresado en el mercantilismo del siglo XVI, se han presentado ciclos en la economía donde han existido períodos de prosperidad económica y de escasez, incluyendo la indigencia generalizada en países y regiones. La tendencia ha sido que las riquezas generadas en los períodos de bonanza han sido compartidas entre las clases sociales más prósperas, sin embargo, en momentos de decadencia, las pérdidas han sido “socializadas” entre los distintos grupos sociales, vía fraudes, impuestos e inflación, así como el deterioro de servicios públicos de salud, educación y vivienda.

En el caso de la crisis financiera mundial, particularmente la de EU, se corre el riesgo que los dos paquetes para salvar las finanzas del país, US$700 mil millones (octubre-08) y US$787 mil millones (enero-09) sean cheques en blanco, que por un lado, sean administrados por las corporaciones y particulares que causaron la crisis, y por otro, terminen siendo pagados por la sociedad norteamericana y no por las personas y organizaciones responsables del caos y que llevaron a ese país a una condición sin precedentes. ¿Que podría esperarse, de las grandes corporaciones que, viviendo una crisis tan severa, durante 2008 pagaron aproximadamente US$20 mil millones, en concepto de sueldos, bonos, indemnizaciones, etc., a funcionarios de alto rango, que dejaron sus cargos por incapacidad o falta de transparencia en sus desempeños?.

Los actores involucrados en este laberinto tienen una cuota de responsabilidad. El problema es que en ninguno de los dos planes propuestos por el gobierno republicano anterior y el nuevo gobierno demócrata se habla de los responsables. Dejar impune y exonerar de responsabilidad a los actores que ocasionaron serios daños a la comunidad, es igualmente reprensible, así como el riesgo de conocer la ruta de las actuaciones equivocadas, que con facilidad podrían ser revisitadas.

La magnitud del daño a la comunidad causado por esta crisis financiera es algo complejo de asimilar. Por el lado de la economía: disminución del PIB; incremento de la inflación; aumento del desempleo; reducción de las exportaciones; crecimiento del déficit fiscal; clausura-quiebra de negocios. Algunos índices de países desarrollados (enero 2009), indican lo severo de la crisis: reducción de las exportaciones de EU en 52.9 % y Japón 45.7%, aumento tasa de desempleo EU en 8.1% y Japón en 4.4%, la contracción económica para el año 2009 de los países desarrollados se mueve entre 0.5% y 6.5%. A nivel de los individuos: pérdida del empleo; incapacidad para pagar casas, deudas, tarjetas, quiebra del fondo de pensiones, desaparición de los ahorros. La insolvencia origina el desmoronamiento del patrimonio y de la autoestima de las personas.

Conviene visualizar tres grupos de actores involucrados en esta crisis financiera: 1. Las instituciones internacionales y nacionales con responsabilidades relacionadazas con políticas económicas, monetarias, fiscales, de seguimiento y control, supervisoras, reguladoras, etc.; 2. Las corporaciones-empresas, bancos, financieras, compañías de seguro, etc.; y 3. Los usuarios y consumidores de bienes y servicios.

Las entidades internacionales corresponden a la Comisión de Basilea 1 y 2 (especializadas en la evaluación de los riesgos); el Fondo Monetario Internacional (FMI); el Banco Mundial (BM). En EU son el Sistema de Reserva Federal (FED**) equivalente al Banco Central; el Departamento del Tesoro (TD**) equivalente al Ministerio de Hacienda; la Comisión de Bolsa de Valores (SEC**); la Bolsa de Valores de New York (NYSE*); y la Oficina del Contador General (GAO*) equivalente a la Contraloría. Semejando una charada, estas instituciones tienen la responsabilidad de proteger a los inversionistas, a través de asegurar la integridad de los mercados de valores, salvaguardar la aplicación de principios financieros sanos de las operaciones bursátiles en los mercados, así como el asegurar de que los usuarios sean tratados en forma responsable y adecuada.

La incapacidad normativa e ineficiencia operativa de estas instituciones se evidencian con las dimensiones de la crisis, ninguna de ellas dio señales preventivas, en ninguna circunstancia se aplicaron medidas correctivas. Parecía que todo funcionaba adecuadamente, hasta cuando surgieron los problemas, comportamiento sistemático en crisis anteriores. Es hasta que estas surgen que se producen nuevas normas, regulaciones, sistemas y procesos, al tiempo que las organizaciones entran en reorganizaciones, altamente costosas y aparatosas, para esperar con paciencia y cinismo un nuevo sismo. Las Comisiones de Basilea 1 y 2, constituidas en 1988 y 2004 respectivamente, el FMI y el BM, difícilmente han cumplido su misión normativa y de seguimientos y control en la economía y finanzas de los EU.

Las instituciones especializadas en determinar la posición de solvencia de acciones y bonos y las calificadoras de riesgos Standar and Poor`s, Moody`s y Fitch mostraron una ineficiencia y complicidad igualmente lastimosa en la presente crisis.

El segundo grupo de interesados parecieron orquestados para producir la hecatombe financiera más reveladora desde la constitución del capitalismo, aunque no comparable con la recesión y posterior depresión de 1929. Los medios utilizados desestabilizaron el sistema y dejaron en la quiebra a infinidad de ciudadanos norteamericanos y de otros países, a personas adineradas y a otras sin más recursos que los ahorros de toda su vida. Las réplicas del cataclismo continúan, los daños se multiplican, va a tomar un largo tiempo para que en algunos casos se restañen las heridas, en otras circunstancias el dinero se esfumo, pasó a manos invisibles su recuperación va a ser imposible. Las corporaciones y empresas usaron modelos de mercadeo para crear en los consumidores una dependencia-obsesiva al consumo, los nuevos productos representando el “estado del arte”, nunca fueron una necesidad real para sustituir el modelo anterior, esto era irrelevante, la meta era crear una cultura de adicción al consumo, que produciría una sociedad insaciable de artículos necesarios e innecesarios, la egolatría al consumo lograba su cometido, infortunadamente el “teoconsumismo”, sería el símbolo de progreso.

Algunos líderes han mencionado que “los bancos nos han metido en un lío, ellos absorbieron riesgos exorbitantes, comprando títulos de calidad dudosa, con dinero de terceros”. Mucha se discute la crisis de liquidez y de confianza, la crisis de los bancos es poco abordada. Economistas con premios Nobel, mencionan que se desconoce su duración y la profundidad Igualmente cautelosos, han sido sus comentarios sobre las avenidas para salir de ella. La liberación financiera de los últimos 30 años ha provocado una subordinación de una economía productiva real a una economía financiera, que ha abusado de las regulaciones y/o la ausencia de ellas. Los mercados financieros representan 10 veces el PIB mundial. En la comunidad existe una perturbación financiera, que combina la codicia, ambiciones, deseo de acumular riquezas en plazos cortos y egoísmo.

Las instituciones de crédito patentaron el nombre de “ingeniería financiera”. Bajo este acápite realizaron las operaciones más ingeniosas y más censurables: créditos hipotecarios sin pago al principal, con bajos intereses, con garantías insuficientes; préstamos personales (a individuos insolventes) para adquisición de bienes de consumo, suntuarios, viajes de placer, compra de vehículos; invitación en forma indiscriminada para la apertura de tarjetas de crédito; ofertas especiales dentro y fuera de EU pagando intereses superiores a los del mercado. En resumen, los elementos que coadyuvaron a la crisis financiera: dinero barato y abundante; especulaciones inmobiliarias con garantías insuficientes; expansión del crédito; altos niveles de endeudamiento y concentración de riesgos; beneficios rápidos; y sed de utilidades a corto plazo.

Los casos Madoff (US$50 mil millones) y Stanford (US$20 mil millones) son solo un ejemplo del tipo de defraudación que sufrieron los usuarios en los mercados de valores de los EU. El dolo en las operaciones bursátiles y otras, fue pasado por alto por los organismos especializados de seguimiento y control nacionales y internacionales.

La crisis financiera mundial, está acompañada de una crisis alimenticia, ecológica, de recursos naturales y energía. Estas sumadas a la crisis humana, trasladan el panorama a una tragedia global. La comunidad de naciones, vive una infinidad de calamidades. Estas, para algunos son oportunidades de negocios rentables, rápidos, ilícitos, para el resto de la comunidad son signos de dolor, sufrimiento y destrucción, en suma un miserable drama integrado dentro y entre las naciones. En las encuestas de cualquiera de los países de los seis continentes, las mayores zozobras corresponden a: altos índices de delincuencia; inseguridad ciudadana; tráfico de órganos humanos, drogas y armas; explotación sexual; corrupción institucionalizada; gobiernos ineptos y poco transparentes; expansión de la miseria; ineficiencia en los servicios públicos; servicios de salud y educación inapropiados; deficiencia en viviendas, etc. Las cifras millonarias que se gastan para combatir estos asuntos, pareciera haber sido en vano y, por el contrario, se multiplican exponencialmente los negocios ilegales y el crimen organizado. A lo anterior, habría que sumar tres asuntos que empeoran la tragedia global: el “teo-consumismo”, mismo que opera como combustible del sistema de libre mercado y convirtiéndose en un elemento del caos; la falta de solidaridad entre las personas, acompañada con los comportamientos egoístas; y la pérdida de los valores morales y principios éticos.

Las necesidades de los países en vías de desarrollo continuaran, para 2009 se requerirán: US$20-25 billones para reducir a 2/3 la mortalidad mundial, US$10-30 billones para garantizar la educación primaria. El flujo de capitales de los países ricos a los pobres se estima que va disminuir de US$466 billones a US165 billones Por otro lado se estima que las fugas de capitales van a mantener un ritmo de US$500-700 billones anuales.

Las cifras en dólares de los EU (US$) se expresan en la forma original de denominación en ese país.

*CPA y MAP
arnoldormartinezr@hotmail.com
**Por sus siglas en inglés