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Para nadie es un secreto que el costo de la canasta básica y la carestía de la vida en general se ha elevado producto de la inflación. Ésta obedece a factores internos heredados de los gobiernos anteriores y a factores externos, como la crisis económica internacional, y el alza en los precios de los alimentos, entre otros. A pesar de todos los esfuerzos del gobierno, la realidad económica es un muro de contención que no permite la mejoría de la vida de los nicaragüenses, especialmente de los sectores sociales más desposeídos y desamparados. De ahí los esfuerzos y medidas económicas actuales para detener, o por lo menos, paliar de manera disciplinada la situación caótica cada día más difícil.

Paralelamente a las medidas gubernamentales, la población hace grandes y encomiables esfuerzos organizativos para enfrentar la problemática; buscar opciones y alternativas para mejorar la vida. No obstante, el fenómeno sociocultural del rechazo, exclusión, de no aceptación de unos y otros, no permite alcanzar las metas y objetivos propuestos, en determinados fenómenos y/o líneas de acción.

Esta formación cultural está presente a lo interno del FSLN. Los cuadros emergentes que ocupan cargos de dirección política, gubernamental y municipal(alcaldías) tienen esta conducta y formación impositiva y excluyente. Río San Juan no ha sido la excepción. Todo lo contrario, considero que es donde más se ha presentado este fenómeno socio-político- cultural.

La situación de conducción política departamental y municipal hasta septiembre 2008, estuvo huérfana de estrategias políticas ideológicas organizativas y movilizativas. La improvisación sustituye al análisis científico, riguroso y objetivo de los fenómenos políticos-económicos sociales e ideológicos del departamento. Los señalamientos de los errores de conducción política y gubernamental por militantes abnegados, destacados y definidos política e ideológicamente tuvieron como respuestas la exclusión, el atropello, el menosprecio y marginación, específicamente por los militantes y cuadros ubicados en las esferas políticas y gubernamental.

El nivel nacional hace caso omiso a todas las informaciones sobre los errores cometidos por la conducción política del FSLN en el departamento, formándose su propio criterio y percepción respecto al entendimiento que debemos tener entre nosotros que habitamos, vivimos y conocemos la realidad de nuestro territorio. ¿Resultados? Enviar cuadros políticos de otros lugares del país con carácter y personalidad fuerte (casi militar) para encausar a los irredentos riosanjuañeños (sancarleños)que se matan entre ellos como jauría de perros y gatos, incapaces de reconocerse y aceptarse: Problemáticos. La maldición del Malinche.

Deben venir cuadros de afuera para poder trabajar unidos en pro del desarrollo y bienestar de nuestro departamento y de los sectores desposeídos, específicamente del campesinado. Pero por otro lado, los propios cuadros originarios del departamento cuando ostentan cargos de dirección (delegados de gobierno, directores de áreas de las alcaldías y secretarios políticos municipales y otros) se vuelven soberbios, arrogantes, incapaces y, sobre todo, se forjan su propia concepción de que son superiores, imprescindibles e indispensables. Asumen sus responsabilidades como si la institución, los vehículos o los subordinados fuesen pertenencias de ellos. (No hay peor cuña que la del mismo palo).

El neoliberalismo no solamente desmanteló los logros y conquistas revolucionarias a favor del pueblo pobre, marginado y explotado históricamente. También impactó en la conciencia y valores inculcados por la revolución. La solidaridad, la hermandad, la camaradería, la tolerancia, entre otros, han sido sustituidos por la arrogancia, la prepotencia, la altanería, la autosuficiencia, la insensibilidad y demás antivalores que debemos combatir. El hombre nuevo, el arquetipo que el “Che” se forjó en la jornadas combativas de los 80. Ese hombre nuevo con sus nuevos valores sucumbió ante la embestida neoliberal. La herencia de antivalores del neoliberalismo más la actual crisis económica, indirectamente herencia del pasado, constituye dos fenómenos político-económicos que demandan el reencuentro de los sandinistas revolucionarios. Lo dijo el comandante Ortega: de esta crisis debemos salir fortalecidos. La fortaleza del sandinismo es su mística, sus valores, su desprendimiento para con los más pobres y desposeídos (Los condenados de la tierra les llamo Franz Fanon).

Este comportamiento, conducta, formas de pensar y actuar deben combatirse ya que pertenecen al pasado. Esta forma de pensar y actuar está completamente divorciada del proyecto económico-social y político ideológico revolucionario que se está implementando. Debemos acercarnos, comprendernos, tolerarnos. Esto pasa por un amplio proceso de discusión, de análisis, de interpretación del fenómeno ideológico- cultural. La aceptación fraterna de los errores, el reconocimiento, autocrítico de mis debilidades como revolucionario debe ser el acicate que contribuya a nuestro desarrollo y ideológica. La forja del revolucionario es constante, sistemática, dinámica. El estudio y la reflexión sobre ese mundo interior debe ser de forma reflexiva, serena, madura. Controlar el estado emocional, los impulsos autoritarios, los instintos malsanos deben prevalecer para el reencuentro, la inclusión, aceptación y tolerancia entre nosotros. Ya lo dijo el “Che:”parece contradictorio pero el amor es la brújula que guía al revolucionario, ¿acaso fue solamente una consigna de los ochentas de que los sandinistas seremos como el “Che”?
La palabra y la acción están íntimamente relacionadas. No es llenándose la boca con palabras huecas y discurso demagogos, mientras por detrás trabajo para destruir a quienes me señalan o me dicen mis verdades, que saldremos adelante. La construcción de un nuevo proyecto social demanda y exige nuevas formas de pensar, actuar y sentir. Es combatiendo cada día sin descanso y con fortaleza nuestros defectos de carácter y antivalores forjados por el neoliberalismo que estaremos a la altura de las demandas y exigencias de ese nuevo modelo de sociedad que estamos forjando. Nuevo modelo con hombres de pensamientos obsoletos constituye una antítesis.

Sobre estos elementos debemos reflexionar los militantes del FSLN en Río San Juan. Preocuparnos por la autosuperación intelectual y política, conociendo, estudiando el pensamiento de los pioneros del FSLN. La maldición del Malinche debe cesar. Asumir con seriedad, honestidad, tesón y responsabilidad las riendas del departamento es insoslayable, una demanda, una necesidad histórica, porque solamente aceptándonos unos a otros pero con un objetivo estratégico común avanzaremos. De lo contrario nos seguirán llegando rubios y continuaremos llamándole amigos, pero si llega cansado el indio lo miramos y lo vemos como extraño por su tierra.

El orgullo de que la historia del país se ha forjado a través de nuestro departamento, debe servir de brújula para hacer un alto en el camino, reflexionar y andar por el sendero de vida que produce la hermandad, la fraternidad y el amor entre los revolucionarios.

*Graduado en ciencias sociales en la ex RDA y docente de la universidad Paulo
Freire, de San Carlos *