Ian Coronel
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“Nicaragüense, nicaragüense, tu ejército listo está presente, para defender por aire, mar y tierra nuestra soberanía nacional”. 

Así inicia el himno de nuestro Ejército, el compromiso, la dedicación, el profesionalismo de la institución más sólida y más respetada de Nicaragua, ha venido sufriendo un ataque sistemático con el objetivo de crear desconfianza de la población a su ejército.

Todos tenemos derechos y deberes en la sociedad y somos responsables por nuestros comentarios, creencias o puntos de vista, la Constitución nos da libertades y una de ellas es la libertad de expresión. Lo que no es correcto, ni ético, es mentir de forma deliberada y hasta maliciosa, bajo el amparo del anonimato, la protección de fuentes o la invocación de la libertad de prensa y opinión.

¿Por qué el pueblo de Nicaragua le tiene tanto respeto y cariño al Ejército?

Desde 1979, la forma, principios y la misma conciencia de nuestro Ejército cambia para siempre porque nace un nuevo cuerpo castrense en Nicaragua, un ejército de jóvenes con ideales, con amor por el país, una institución que nace del pueblo y por primera vez es el pueblo en armas, para proteger al país. Un ejército que se forma en lo más duro de la lucha y el combate, bajo el lema de implacables en el combate y generosos en la victoria, se arraiga en todos los que hemos servido a nuestra patria con el uniforme verde olivo o camuflado, creyendo siempre que había un mejor mañana y una patria por construir.

Nuestro Ejército ha demostrado su capacidad más que sobrada para defender la patria en los momentos difíciles de la guerra y al mismo tiempo en el acompañamiento y protección ante los desastres naturales y calamidades.

Nunca ejército alguno en nuestra historia se había comprometido tanto con el profesionalismo, la preparación de sus cuadros y mandos, pero sobre todo con el cumplimiento de los derechos humanos, la libertad y el medioambiente.

Los nicaragüenses estamos en deuda con el Ejército y con la Policía, tenemos un país seguro y no es por casualidad, los altos mandos, oficiales, clases y soldados han pagado un altísimo precio por la tranquilidad que gozamos hoy en día, somos el segundo país más seguro de América y eso se debe y se agradece a estas dos instituciones.

Me preocupa mucho esta campaña mediática que se está dando en la impunidad en contra del Ejército de Nicaragua, la forma de la redacción, todos los epítetos, historias falsas o tergiversadas deberían revisarse, ya que están fomentado o por lo menos parece una línea muy peligrosa de desprestigio y desconfianza que solo desgracias le puede traer a nuestro país.

No podemos y no debemos permitir que se trate de criminalizar las acciones que en pro del orden, seguridad y tranquilidad de nuestra población realiza el ejército en cada rincón de nuestro país, la lucha contra el abigeato, narcotráfico, bandas delincuenciales, trata de migrantes, contención de maras y defensa de nuestros recursos naturales, son solo algunas de las tareas que hacen por nuestra patria.

Los diferentes jefes del Ejército han tenido que lidiar con muchísimas situaciones, políticas, militares, económicas y han ido aportando cada uno de ellos, sus conocimientos y capacidades para formar el carácter que hoy define a esta institución.

Como cientos de miles de nicaragüenses, me siento orgulloso de mi Ejército, me da confianza y seguridad saber que tenemos a un mando militar de la talla, preparación y compromiso del actual jefe del ejército, general Julio César Avilés, su estado mayor, consejo militar, altos jefes, oficiales, clases y soldados. 

Estamos con ustedes siempre.