Esteban Solís R.
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El 22 de abril más de 4 millones de paraguayos decidirán en las urnas quienes serán las próximas autoridades para regir los destinos del país por los próximos cinco años. Será la séptima elección tras la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner en febrero de 1989. En estos comicios se elegirá  presidente, vicepresidente, senadores, diputados, gobernadores, juntas departamentales y legisladores del Mercosur.

Diez candidatos aspiran a la primera magistratura, sin embargo, dicen las encuestas que solamente dos de ellos tienen opción de triunfo: Mario Abdo Benítez, que representa al partido gobernante (Colorado, de tendencia conservadora) y Efraín Alegre, por la alianza Ganar, una coalición de partidos de centroizquierda con dos formaciones bien sólidas encabezando la misma, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y el Frente Guasú, cuyo líder es el expresidente Fernando Lugo, depuesto por el congreso en 2012. Sin embargo, estas elecciones no solamente despiertan interés entre los paraguayos y la región sino que también en Taiwán debido a que Paraguay es el único país de América del Sur que tiene relaciones oficiales con la isla, sometida a un fuerte cerco diplomático por China continental, que la considera una provincia rebelde. 

No deben ser momentos apacibles para los taiwaneses a medida que se acercan los comicios en la República del Paraguay porque varios de los actores políticos e incluso fuera de esta jornada, han alzado sus voces exigiendo el establecimiento de relaciones diplomáticas con Beijin en detrimento de Taipéi. En 2008, recién asumida la Presidencia por el exobispo católico Fernando Lugo se refirió a la posibilidad de un acercamiento oficial a China con vistas a establecer relaciones diplomáticas.

En la misma sintonía, su canciller en ese entonces Alejandro Hamed Franco había señalado que el gobierno de Lugo tenía la voluntad de oficializar esos lazos diplomáticos. Agregaba que de dar ese paso no significaba un rompimiento con Taiwán al ejemplificar que Panamá (que ya rompió con Taipéi) y Bolivia se beneficiaban de esas relaciones con Taiwán y China. “Simplemente digo que lo uno (tener relaciones con China) no excluye lo otro (tenerlas con Taiwán) en absoluto”. En esa fecha las autoridades taiwanesas ante semejantes ex
presiones  se habían declarado “cautamente optimistas”.             

En enero de 2015 el canciller paraguayo Eladio Loáizaga se reunía por primera vez con su homólogo chino Wang Yi, encuentro en que los ministerios de exteriores de ambos países no desperdiciaron palabras para calificar esa reunión. “Se desarrolló en un ambiente cordial, amable, de recíprocas expresiones de respeto y aprecio” se dijo en aquel momento. Luego, en el marco del primer foro ministerial de la Celac, el director asociado del periódico paraguayo “5 Días”, Benjamín Fernández Boyado, expresaba que era una cuestión de realismo práctico que Paraguay asumiese las relaciones diplomáticas con China.

Como si esto fuese poco, las presiones también se reflejaron desde el sector cárnico molesto porque Taiwán les había impuesto una cuota para las exportaciones de carne a la isla llegando a calificar esa situación como “un despropósito”, es decir inoportuno, absurdo e injusto. Pero quizá lo que más debe preocupar a Taiwán es que el candidato de la alianza Ganar, Efraín Alegre, la misma en la que tiene un peso político considerable el expresidente Lugo, dijo hace poco que China continental  “ofrece oportunidades y sobre las cuales hay que debatir, discutir y pensar en un futuro en establecer relaciones”.

Existen también otros sectores vinculados a la producción y a la industria que exigen un viraje en la política exterior del Paraguay, pero con la mirada puesta en China continental, de la que creen puede garantizarles inversiones monumentales en puertos, carreteras y una amplia red de ferrocarriles, obras que según ellos, Taiwán no está en condiciones de aportar. Paraguay es el único de los cinco socios del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela) que tiene relaciones diplomáticas al más alto nivel con Taiwán, en una alianza que ya dura casi seis décadas. ¿Dará Paraguay el zarpazo a Taiwán? Dependerá de la estrategia a seguir por las autoridades de la isla, cuyo pragmatismo y estrategia será sometido una vez más a prueba ante el cerco de China.

Estesor59@yahoo.com