Jorge Eduardo Arellano
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El tan ansiado despegue económico de nuestro país, promesa de campaña de los últimos cuatro gobiernos, incluyendo el que recientemente inicia bajo el mandato del comandante Daniel Ortega Saavedra, aún no parece encontrar la pista despejada ni indicada.

Durante todos estos periodos de gobierno han sobrado argumentos para justificar el no cumplimiento de dicha promesa, la cual garantizaría la reducción de la pobreza y la mejoría en el nivel de vida de la población; se ha implementado una serie de ajustes y privatizaciones, se ha logrado un sinnúmero de acuerdos, condonaciones de deudas e implementado una cantidad de programas de gobierno para tal propósito, pero tal objetivo sigue sin alcanzarse. Por el contrario, cada día la situación empeora y el país se endeuda y rezaga más.

El asunto es que cada gobierno implementa su propio plan inconsulto, y por eso fracasan, pero lo curioso es que el fracaso siempre es justificado con una razón en particular.

El gobierno del señor Enrique Bolaños, que dicho sea de paso ha sido el peor por su soberbia e ineficiencia, utilizó el argumento de la lucha contra la corrupción, e irónicamente resultó ser más corrupto; el personaje más emblemático de la corrupción ha sido el ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo, a quien se le ha acusado, juzgado y condenado por un rosario de delitos, que aún generan polémica y distracción tanto entre los medios de comunicación como en la población en general.

De esta situación me ha surgido la inquietud de reflexionar sobre el caso del doctor Alemán, misma que a muchos de los lectores también les ha de haber, además de hastiado, inquietado. A simple vista, y por las informaciones obtenidas principalmente a través de los medios de comunicación, el ex presidente es culpable de lo que se le acusa y debe pagar por ello, pero utilizando el razonamiento debemos preguntarnos:

¿Es acaso un mártir?
Si efectivamente es culpable de lo que se le acusa, ¿por qué no se le condena definitivamente?, y así nos ahorramos esa tragicomedia que ya nos tiene cansados. ¿Por qué solamente él está en esa situación?, si sabemos que la mayoría de los actuales y ex funcionarios públicos han sido acusados de cometer toda la diversidad de delitos existentes, desde el robo común, pasando por el peculado, enriquecimiento ilícito, corrupción de menores y violaciones sexuales.

¿Será tan astuto Alemán que hizo todo solo, sin la complicidad o conocimiento de nadie, incluyendo, además de sus colegas que están libres, al mismo Enrique Bolaños?
Es decir, en relación con los funcionarios públicos de los diferentes periodos de gobierno, incluyendo las alcaldías: ¿quién no está embarrado, o al menos pringado? ¡Así que levante la mano quien esté libre de pecado!

¿Es acaso un peligro político?
La mayoría de los adversarios políticos de Alemán, así como un alto porcentaje de la población y los medios de comunicación, lo señalan desde el aspecto moral como un vulgar delincuente, y como un factor de inestabilidad política.

Sin embargo, surge la duda acerca de la razón de tener a Alemán en esa suerte de ruleta rusa, posiblemente porque representa un peligro político para tres grupos:
El primero es la desgastada y poco creíble dirigencia sandinista, con la cual Alemán supuestamente ha hecho un pacto, resumido y graficado en una vergonzosa foto que se hizo pública, y donde se puede ver: “la frontera”, “la cuota” y “la armonía”.

El segundo grupo son sus mismos “correligionarios”, principalmente los que ven como una amenaza a sus aspiraciones personales el regreso de Alemán; y aunque manifiestan públicamente una evidente solidaridad con su causa, no muestran mayor beligerancia en acciones concretas y definitivas para liberarlo.

El último y tercer grupo es el de los aprendices de político, a quienes Alemán recogió, pero por su falta de liderazgo y carisma formaron su propio chinamo, y son capaces de vender su poca dignidad, a tal punto de llegar, al mejor estilo de la mafia siciliana, a pagar por protección con tal de entrar al juego.

Cualquiera que sea el caso, o una combinación de los mismos, es verdaderamente vergonzoso y contradictorio, ya que si Arnoldo Alemán es considerado además de un delincuente, un cadáver político, lo que están haciendo es revivirlo, pero lo peor es que si este cadáver es liberado y decide optar a un cargo público, cualquiera que éste sea y lo obtiene a pesar de todo lo que se le ha señalado, posiblemente será por dos razones: porque su liderazgo es superior a todo y a todos, o porque los nicaragüenses hemos perdido la dignidad y la vergüenza.


¿Será un pretexto?
Basados en los antecedentes de los anteriores gobiernos, principalmente en el de Bolaños, ¿será el caso de Alemán el pretexto para no cumplir con las promesas de campaña, las demandas del país y de la población?, iniciándose de esta manera la secuela de esta nauseabunda novela política llamada la lucha contra la corrupción, en la cual tratarán de sumergirnos para distraernos y así evitar enfrentar los verdaderos retos de la nación.

A pesar de todo esto debemos considerar, sobre todo los cristianos de tradición y los recientemente convertidos, de que las tragedias vividas por el doctor Alemán y su familia han sido tan fuertes e impactantes, al punto de que merecen un descanso... ¿y el país y nosotros?... ¡También!

*Coordinador Red Nacional de Defensa de los Consumidores
gsalso@rndc.org.ni