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No me malentiendan. No hablo de aquí, ni del partido único. Ni quiera Dios. Sino que me estoy refiriendo a la obra cumbre del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos. En ella hace una reseña histórica de la vida política del que fuera el dictador paraguayo a lo largo de 26 años: José Gaspar Rodríguez de Francia. Es un claro ataque al autoritarismo y una crítica al poder. Es un ataque a la represión que se vivió en ese país por 26 años y es una visión equilibrada que se basa en el uso de la prosa y la palabrería para relatar la historia del doctor Francia desde la perspectiva de las víctimas de su régimen. Todo producto de las anotaciones que hizo en su agenda.

El caudillismo latinoamericano es el producto del rompimiento que el continente americano realizó a inicios siglo XIX con España. El surgimiento de un poder criollo en busca de reafirmar sus intereses político y socioeconómico se mostró representado en la elevación al poder de figuras paternalistas que reflejaban la ausencia de una cabeza de estado, que antes fue el rey lejano.

Por más de 50 años a lo largo de toda América la sucesión de gobiernos apoyados por la ruptura del orden y la ley permitió el ascenso de figuras militares y de poder criollas que se asieron en el poder del gobierno y establecieron regímenes perpetuos dictatoriales, que se remontan a la república romana como la figura de un magistrado extraordinario con poderes ilimitados presente en los períodos de guerra.

Luego de que los países latinoamericanos declaran su independencia de la corona española siguió un período de inestabilidad política y anarquismo en el cual el sustento del poder estuvo basado en hilos muy delgados.

Todo esto nos trae a la memoria que ningún país del continente está vacunado contra la reproducción de estos anacronismos. Hay frases reveladoras de estas nuevas conductas. Cuestiones que a veces escapan del subconsciente de los gobernantes en conferencias de prensa en el extranjero, que de repente nos revelan lo que ya nos decía la conducta de pactos y fraudes electorales. Reminiscencias de la frase El estado soy yo, del rey que fue guillotinado por la Revolución Francesa.

Pero lo más asombroso es que los gobernantes de la llamada izquierda dura van por ese camino. Culpa de Iosif Vasirionovich Yougashvili apodado Stalin, que leyó una frase de Marx sobre la dictadura del proletariado y se la apropio para su uso personal. Se creen insustituibles y piensan que sin ellos no habría transformaciones revolucionarias a favor del pueblo. Ocurrió en varios países del Socialismo Real de gobernantes que eran al mismo tiempo secretarios políticos eternos de su partido.

Sin embargo, todos los presidentes de izquierda de Latinoamérica, deben tomar en cuenta que el gobernante paraguayo actual no habla de reelección ni nada que se le parezca. Porque de quererlo hacer no necesitaría hacer fraude pues tendría amplia mayoría de votos con los hijos y mujeres que cotidianamente le aparecen.