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  • REDACCION CENTRAL

1.    Los medios de comunicación han reportado que el Gobierno está considerando medidas para solventar la situación del INSS y mantener sanas las finanzas públicas del país. 

2.    De ser así, esto es muy meritorio, ya que la estabilidad macroeconómica que tenemos los nicaragüenses con baja inflación y un córdoba estable (sujeto a reglas claras de cambio) depende en su mayor parte de la sanidad de las finanzas públicas. 

3.    Esta estabilidad es indispensable para fomentar el crecimiento económico y reducir la pobreza, ya que nos ayuda a tener más inversiones tanto locales como extranjeras.

4.    Pero sí es importante que este proceso se guíe por los siguientes principios:

5.    Las propuestas que haga el Gobierno deben ser explicadas, justificadas y debatidas por los nicaragüenses, de ser posible en la Asamblea Nacional si esta retoma el papel que le corresponde según los artículos 114, 115 y 138 de nuestra Constitución.

6.    También deben basarse en una proyección rigurosa y transparente por parte del Gobierno del déficit fiscal y del INSS y del perfil de la deuda pública en los próximos 10-15 años.

7.    Y deberían estar encaminadas a mantener la deuda pública en el rango actual del 40-45 por ciento del PIB, lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera sostenible.

8.    Esta meta de la deuda pública le daría garantías a los inversionistas de que tenemos un país solvente y por ende contribuiría a mayor crecimiento y reducción de la pobreza. 

9.    Además, nos daría margen para enfrentar los riesgos que afronta el país.

10.    Estos van desde los desastres naturales, la incertidumbre sobre los cambios en las políticas migratorias y comerciales de los EE. UU., el llamado Nica Act y la situación política interna.

11.    Las discusiones sobre el INSS y la reforma fiscal deben ser conjuntas como muy bien lo ha señalado el señor presidente del Cosep, ya que ambas tienen efectos de corto y mediano plazo que afectan el bienestar de los nicaragüenses desde el empleo al crecimiento y la pobreza.

12.    Antes de proponer nuevos tributos o aumentos en cotizaciones del INSS, el Gobierno tiene que indicar cómo se van a manejar en el futuro las inversiones del INSS y cómo se van a controlar tanto los gastos del INSS como aquellos propios que no contribuyen al desarrollo del país, pero sí conducen a un mayor déficit en beneficio de pocos.

13.    Solo así se puede discutir la necesidad y cuantía de medidas fiscales.

14.    La discusión tiene que ser sincera reconociendo qué medidas fiscales tienen costos económicos y sociales que nos afectan a todos los nicaragüenses.

15.    En el caso del INSS, por ejemplo, un aumento en las contribuciones afectaría el crecimiento del empleo formal y de los salarios, ya que reduciría la rentabilidad de las empresas en el sector formal.

16:    Por su parte, una reducción en los beneficios a los actuales o futuros pensionados también tiene consecuencias sociales, más en un país de bajos ingresos.

17.    Que el sistema fue mal diseñado al no tomar en cuenta los cambios (afortunados) en la esperanza de vida de los nicaragüenses, es otra historia, pero la realidad es que los pensionados serían afectados tanto por errores técnicos como por mala administración.

18.    Pero ambas medidas, aunque puede que sean necesarias, solo deben evaluarse y proponerse luego de efectuar reformas administrativas del INSS, garantizar su autonomía, trasladar al presupuesto nacional las funciones de protección social que, aunque apropiadas, le corresponden al Gobierno, y actuar para reducir la informalidad. Estas son opiniones que comparto con don Adolfo Acevedo, quien ha escrito mucho sobre el tema.

19.    El tema del INSS es muy importante, pero también debemos mirar a las finanzas públicas en su conjunto.

20.    En lo que corresponde al gobierno central, hay que buscar una mayor efectividad del gasto, mayores inversiones y una protección social bien dirigida, lo que contribuiría a un mayor crecimiento económico y equidad.

 21.    Por el lado de los ingresos, tenemos una carga tributaria relativamente alta pero concentrada en unos pocos, con exoneraciones que deben revisarse para valorar si verdaderamente ayudan a los pobres e impulsan el crecimiento económico.

22.    Por ejemplo, el FMI ha reportado que las exoneraciones del IVA suman 2.6 por ciento del producto interno bruto (PIB), una de las más altas de América Latina, y que el 50 por ciento beneficia a los más ricos. 

23.    Asimismo, deberíamos revisar si los beneficios fiscales a las empresas cumplen con sus objetivos de crear empleos y mejorar la productividad del país y por cuánto tiempo deben darse.

24.    Últimamente, debemos fortalecer nuestra institucionalidad política y económica.

25.    Solo de esta forma podríamos discutir en la Asamblea Nacional estos temas tributarios que son complejos, ya que tienen beneficios, costos y repercusiones para lograr un país más próspero y justo.

El autor es nicaragüense y director honorario de Funides. Sus opiniones son personales.

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