Adolfo Miranda Sáenz
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En otros países puede ser diferente, pero en Nicaragua me parece que siempre se ha necesitado tener un líder fuerte y carismático para que el pueblo respalde a un partido. Nuestro pueblo parece seguir solo a líderes fuertes con suficiente carisma para atraer y entusiasmar. Algunos prefieren llamarles caudillos (asumiendo que todo caudillismo es siempre malo, lo cual no es cierto). Yo prefiero llamarles “líderes carismáticos fuertes”. Nadie pudo gobernar realmente en Nicaragua antes del fuerte liderazgo del carismático Fruto Chamorro, patriarca del conservatismo y su figura predominante en vida y aún después de muerto, pues, además de él, fueron presidentes sus hermanos Pedro Joaquín Chamorro y Fernando Chamorro, y posteriormente sus familiares Diego Manuel Chamorro, Emiliano Chamorro y Violeta Barrios de Chamorro.

Aunque los liberales tenían valiosos políticos como Jerez y Madriz, hasta que surgió José Santos Zelaya, un fuerte líder carismático, el liberalismo pudo subir al poder. Al volver los conservadores con Adolfo Díaz —no por líder, sino impuesto por Estados Unidos— el liderazgo conservador fue disputado entre varios, como el eminente jurista Carlos Cuadra Pasos, pero ninguno tuvo el carisma de Emiliano Chamorro Vargas, que con su popularidad fortaleció al conservatismo. Los liberales volvieron al poder cuando surgió otro líder carismático, Moncada; pero mientras Moncada ejercía su liderazgo, Anastasio Somoza García ya venía consolidando el suyo, hasta lograr posicionarse como hombre fuerte e indiscutible líder liberal. Juan Bautista Sacasa, Julián Irías y otros no pudieron competir con la inmensa simpatía que —hasta entre los conservadores— despertaba Somoza García, líder del liberalismo hasta su asesinato en 1956. Sus hijos, Luis y Anastasio, heredaron, en parte, su personalidad carismática y su liderazgo, hasta que Anastasio Somoza Debayle, después del terremoto de 1972, lo perdió por cegarlo la ambición. Antes, en el conservatismo, había surgido Fernando Agüero, líder carismático que arrastraba multitudes. Sin embargo, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal —héroe y mártir— en vida nunca tuvo carisma ni liderazgo, y desde su periódico se empeñó en acabar con Agüero, aunque de paso arruinó también a su Partido Conservador. Después vino el triunfo sandinista. ¿Cree usted que el Frente Sandinista estaría hoy en el poder sin el liderazgo de Daniel Ortega? Yo creo que no; creo, además, que estaría fraccionado en pequeños grupos parecidos al MRS.

¿Cree que el PLC existiría hoy sin el liderazgo de Arnoldo Alemán? ¡Creo que ya no existiría! Arnoldo se consolidó como el líder fuerte de la oposición al sandinismo, con un inmenso carisma, después de la derrota electoral de Daniel Ortega. Recordemos que la gente más que votar a favor o en contra de Daniel o doña Violeta, lo hizo por el miedo a un sistema fracasado, al hambre, a la guerra y al servicio militar obligatorio, y posteriormente, desde la Alcaldía de Managua y la presidencia del PLC, Arnoldo surgió con una simpatía arrasadora. Después le “echaron la vaca” para acabarlo —a él y al PLC— sumándose los que se le voltearon, los sandinistas, los dos periódicos y casi todas las radios y la TV, más el Gobierno de Estados Unidos encabezado por Bush hijo (que creyó que con Montealegre los Estados Unidos consolidarían “su partido” antisandinista, leal, dócil e invencible). Pero a pesar de que el PLC estuvo “en la lona” y algunos lo daban por muerto, hoy aparece como el partido opositor más alto en todas las encuestas, obteniendo el segundo lugar en las elecciones municipales avaladas por la OEA, y se ve permanentemente activo, organizándose y capacitando a su gente, con el liderazgo —menos visible ahora— de Arnoldo Alemán.  

Fuera del Frente Sandinista y del PLC, ¿existe otro partido que se mantenga consolidado y trabajando permanentemente por todo el país? ¿Qué hacen ahorita los partidos Social Cristiano, Socialista, Social Demócrata, Conservador, Pronal, ALN, APRE, MRS, PLI, CxL y algún otro?  No he visto un líder fuerte y carismático en ninguno de estos partidos, capaz de atraer y entusiasmar al pueblo, como vi a Emiliano Chamorro, Fernando Agüero, los Somoza, y recientemente Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. ¿Esto es bueno o malo? Podrá ser bueno o ser malo… la cosa es que todo indica que solo bajo un fuerte liderazgo político, carismático, pueden fortalecerse las opciones políticas en Nicaragua. Entonces, para ganarle a Daniel, ¿no debería la oposición estar unida con el PLC y contar con el apoyo de Arnoldo? 

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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