•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Todas las noticias en este momento giran en torno al INSS y sus reformas, lo cual por supuesto preocupa y es muy importante que esa decisión unilateral no nos traiga más desgracias y situaciones que lamentar, como las que ya se están dando con las marchas y contramarchas.

Lo que nadie está comprendiendo es que hay algo más peligroso y no podemos calcular el efecto que puede tener. El problema no es el INSS en sí, es que por primera vez en más de 6 años se da una ruptura de lo que ha venido proclamando el Gobierno como el modelo de desarrollo a través del Diálogo, Alianza y Consenso.

Esta ruptura es gravísima porque va a generar una desconfianza interna y externa que no podemos medir y que no sabemos cómo se va a restaurar dicha credibilidad. Sabemos de dónde viene esta postura y sabemos quién es el que la está impulsando, lo que no comprendo es cómo el presidente y la vicepresidenta permitieron que esto se diera.

No es un tema de valor o de fuerza, ni de eternidad de poder lo que acompaña este movimiento o este cálculo político, se está apostando a que la empresa privada no suba la parada y que la gente se canse de protestar o de tratar de hacerlo, pues hoy vimos la saña con que se atacó a nicaragüenses que en todo su derecho salieron a expresar sus sentimientos y frustraciones.

Mucho cuidado con este tipo de pensamiento altanero y soberbio, no tenemos un país inmensamente rico y mucho menos crean que el Estado lo puede todo. Hasta ahora ha existido un entendimiento por el bien de nuestro país, que ha permitido un crecimiento y un desarrollo continuo, pero no es una atribución solamente del Estado, es precisamente el entendimiento, el diálogo y la madurez de la empresa privada que ha permitido esto.

No puedo creer que en el Gobierno no haya gente capaz de entender y dirigir las políticas públicas con conocimiento y capacidad, no puede ser que la soberbia de la ignorancia sea la que nos gobierne y que los más incapaces sean los más valiosos.

Espero por el bien de Nicaragua, que esta forma de actuar no prospere y se vuelva  la norma de actuación, debe haber humildad de reconocer que este no es el camino a seguir, no es apaleando a los viejitos ni a los que quieren expresarse, que se resolverá los problemas existentes,  todos tenemos valor, la única diferencia es que tenemos más paciencia y aguantamos, porque creemos que se puede construir algo mejor, pero miedo nunca.

¿Por qué no se dió este consenso tan necesario?  Los requerimientos de déficit del INSS se pudieron haber cubierto con el plan de reformas fiscales, que si bien es cierto son impuestos, son menos personales que los cambios del INSS.

Solo espero que esta falta de visión y de cálculo o de cálculo mal aplicado, no nos conduzca de nuevo a una confrontación de la cual nadie quiere ser parte, pero no obliguen a la gente a levantarse, por la soberbia de unos pocos, tengan la madurez de reflexionar y cambien por el bien de Nicaragua, todos los nicaragüenses se los vamos a agradecer.