Miguel Carranza Mena
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Mientras a Damasco se le acusa con mayor frecuencia de lanzar ataques con armas químicas, luego de haber liberado Guta Oriental, la comunidad internacional pasa por alto el preocupante caso de los terroristas en Siria usando armas químicas contra las tropas gubernamentales y la población civil.

Después de liberar una serie de localidades, las tropas gubernamentales descubrieron talleres clandestinos de producción de armas químicas, evidenciando así que estas sustancias las usaban los terroristas para luego responsabilizar al gobierno sirio. El Ministerio de Asuntos Exteriores señaló que en los territorios liberados descubrieron más de 40 toneladas de sustancias químicas, y que en más de una ocasión solicitaron a los  expertos de la OPAQ acudir a las zonas de Alepo, Khan Shaykhun o Guta Oriental, Sin embargo, la secretaría técnica de dicho organismo respondió negativamente, pretextando siempre el peligro que presentaban las visitas a tal o cual ciudad.

Esa indiferencia le permitió a Estados Unidos lanzar misiles contra Siria la madrugada del 14 de abril violando así la soberanía y determinación del pueblo árabe, víctima de tres escenarios de guerra: la de los “opositores moderados”; la del Estado Islámico y la del Frente Al Nusra. 

Y es que a los terroristas y a la “oposición moderada” en su interés por derrocar a Bashar al Assad no les importa acabar con la vida de los civiles. Rusia creó  4 zonas de seguridad para la ayuda humanitaria a la población y el cese del fuego, una al norte de la ciudad de Homs, la segunda en las afueras de Damasco, una tercera en la frontera de Siria con Jordania – en la provincia Daraa,  y una cuarta en la provincia Idlib. Sin embargo esta iniciativa para salvar miles de vidas es irrespetada por los terroristas, quienes han atacado estos corredores.

Con el ataque del 14 de abril, los norteamericanos agravaron aún más la catástrofe humanitaria en Siria, y según el mandatario ruso consiente a los terroristas que han estado atormentando al pueblo árabe durante siete años, Este ataque sin duda dará origen a una nueva ola de refugiados, tanto de Siria como de la región en su conjunto.

Para evitar esta escena, Rusia alentó a los Estados Unidos a unirse a la tregua, sin embargo Washington parece no tener ganas de participar en este trabajo. Las agrupaciones rebeldes controladas  por Washington desde principios del 2018 atacaron diariamente a las tropas sirias en estas zonas de desescaladas, tratando de cambiar las fronteras humanitarias. 

El 27 de febrero el ministro de Defensa de Rusia, Sergey Shoigu estableció en Guta Oriental las pausas diarias humanitarias, partiendo desde 9  hasta las 14 horas. Los civiles tienen la oportunidad en ese lapso de tiempo de abandonar este territorio del violento enfrentamiento entre los aliados y adversarios del presidente sirio.

Pero la escalada contra Bashard al Assad cada vez se intensifica sobre todo en la guerra informativa. Los adversarios del mandatario empiezan a hablar sin pruebas sobre enormes daños entre población civil y que en esta región actúan solamente la oposición moderada cuando en realidad también operan agrupaciones terroristas.

A pesar de las informaciones de los medios, las autoridades de los Estados Unidos no quieren involucrarse en esta situación contra los terroristas. El presidente Donald Trump sigue criticando a Rusia, Siria e Irán. La Casa Blanca continúa llamando a los terroristas como la oposición moderada y acusa sin pruebas a Rusia de todos los pecados en Siria. Los norteamericanos no hacen ningún intento para mejorar la situación en esta región, solamente están interesados en derribar al régimen legítimo de Assad y no les importa la lucha contra el terrorismo internacional.