Denis Torres
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El Instituto “Martin Luther King”, de la Universidad Politécnica de Nicaragua  (Upoli), ante los últimos acontecimientos que se desarrollan en el país, se dirige  al Gobierno y a la sociedad nicaragüense, para compartir al respecto, nuestra posición, como entidad académica que promueve la cultura de paz en Nicaragua y el mundo.

1. Una buena gobernanza se realiza en el marco del estado de derecho, bajo el imperio de la Ley y con el uso de los mecanismos democráticos, del consenso y la concertación en aquellas decisiones que afectan los intereses de los distintos sectores de la sociedad.

2. La imposición, el no reconocimiento de los derechos y valores fundamentales que la ley custodia y que son fundamento de la vida democrática, atentan contra la convivencia pacífica y generan espirales de violencia como las que está sufriendo desde hace tres días la sociedad nicaragüense.

3. El diálogo es el instrumento fundamental de hacer las paces, pero el diálogo lleva al reconocimiento del otro en sus diferencias y legitimidad de sus intereses. El diálogo debe buscar la superación del conflicto de manera duradera y la reconciliación, en busca de la unidad perdida.

4. El movimiento de nuestra juventud es de carácter profundamente ético y moral porque apuntan al respeto de la ley y la superación de la injusticia en contra de los sectores más pobres y vulnerables de nuestro país.

5. La metodología fundamental de lucha del movimiento juvenil ha sido la no violencia, pero la acción de las fuerzas policiales y fuerzas de choque civil que le acompaña, ha ido escalando el conflicto a niveles de violencia que han escapado de control.

6. Nuestra juventud, como en otros momentos de la historia nacional, encarna las más altas reservas morales de la sociedad, brindando cuotas de sacrificio en la defensa del medioambiente y de los intereses de los sectores más pobres del país.

7. Ante los anuncios sensatos del gobierno de reiniciar el diálogo tripartito con los empresarios y sectores de trabajadores, consideramos que el diálogo debe de ser de carácter nacional, con una agenda más amplia y con más amplios interlocutores, incorporando en primerísimo lugar a la juventud. El documento de los obispos nicaragüenses del 2014 puede ser un punto de partida.

8. Una voluntad sincera de diálogo por parte del Gobierno, debe suponer la superación de toda censura a los medios de comunicación, la libertad de los detenidos, la aparición de los desaparecidos y el cese de toda represión. 

9. La cultura de paz reconoce la existencia de los conflictos como fenómenos naturales en cualquier sociedad o comunidad humana, pero no así la violencia social ni la guerra.

Si los conflictos son abordados y superados a través del diálogo, los medios pacíficos y creativos, la sociedad entera crece y se fortalece porque pasa a un estadio diferente y superior.

Si los conflictos devienen en violencia, ello conlleva al fracaso y la recurrencia de la misma.

10. Consideramos que la intervención del presidente de la República Daniel Ortega el día ayer, esperamos que sea un primer paso en la búsqueda de una conciencia más profunda e integral de nuestros problemas para encontrar las vías de su superación.

11. Nicaragua debe salir fortalecida de esta encrucijada histórica, el diálogo debe llevar al cambio y abrir las puertas a una paz duradera, fundada en la justicia, es decir, una cultura de paz.
 
El autor dirige el Instituto “Martin Luther King”- Upoli