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El 18 de marzo de 1915, las fuerzas francesas, británicas, australianas y neozelandesas, presionadas por Winston Churchill, iniciaron su primer intento de desembarco en la península de Galípoli. El ataque fracasó, ya que tres de los barcos aliados fueron hundidos por minas.

No obstante, el fracaso y la pérdida de un tercio de la flota, no abandonaron la expedición atemorizados de que el mundo musulmán reaccionase ante la victoria del imperio otomano y no dieron marcha atrás. Lord Horatio Kitchener (secretario de Estado de Guerra), recomendó el envío de un cuerpo expedicionario advirtiendo que: “es el único medio de asegurar nuestro prestigio en Oriente”. 

El 18 de abril se materializó otro ataque con nueva estrategia, concentraron todas las fuerzas perpetrando simultáneamente vanas acciones. Este ataque también fue un fracaso para los aliados que no consiguieron desembarcar, dado que las fuerzas otomanas se prepararon durante un mes para contrarrestarlo.

El 25 de abril, llegaron los cuerpos de desembarco franceses y británicos, asentándose en la entrada de los Dardanelos (Turquía), pero los casi 30 mil hombres que formaban las tropas quedaron inmovilizados a causa del terreno. Enviaron refuerzos permitiéndoles extender un poco la ocupación.

En esta expedición terrestre contra Galípoli, desembarcaron unos 75 mil soldados aliados pero descuidaron el efecto sorpresa dada la inexperiencia de los mandos superiores, las tropas no avanzaron hasta las alturas dando chance a las defensas otomanas para fortalecerse.

Al mando del general alemán Otto Liman von Sanders, las defensas otomanas fueron hábilmente explotadas en la península de Galípoli. Sus ametralladoras masacraron a las tropas británicas que atracaban desde el barco de vapor River Clyde, quienes habían logrado desembarcar sin encontrar resistencia enemiga.

Erróneamente las tropas Anzac (Australian and New Zealand Army Corps), desembarcaron en un área que posteriormente llamaron: Cueva de Anzac. Tampoco encontraron resistencia, pero su avance hacia las alturas, era demasiado lento. Antes de que las Anzac alcanzaran la cresta, un coronel otomano se percató de la posición e inmediatamente envió refuerzos a las cumbres.

El 14 de junio, el gabinete británico envió nuevas tropas a los Dardanelos, con estas el general sir Ian Hamilton, intentó, en agosto, rebasar las posiciones otomanas desde un nuevo punto de desembarcó en el islote. 

Finalmente, 20 mil hombres consiguieron desembarcar en la bahía de Suvia. El general Frederick Stopford estaba al mando, encomendándosele la misión de cambiar la situación de punto muerto en la zona y dirigió el ataque, que comenzó el 6 de agosto de 1915.

Muchos de los soldados de las tropas del imperio británico eran inexpertos y nunca antes habían participado en batalla. Tanto los reclutas australianos como neozelandeses carecían de experiencia bélica, esta era su primera batalla.

Pese a su inferioridad numérica, los otomanos lanzaban contraataques que impedían el progreso de las tropas aliadas. Así, el segundo desembarco resultó en un sangriento punto muerto. Los hombres soportaban un ardiente verano con escasez de agua, lo cual provocó una epidemia de disentería.

Las consecuencias fueron enormes: los británicos sufrieron aproximadamente unas 250,000 bajas, incluyendo los australianos y neozelandeses de las tropas Anzas. Los franceses cerca de 50,000 y el imperio otomano 250,000.

Las pérdidas en buques y el fracaso de la operación orillaron a dimitir a su principal promotor, Winston Churchill, entonces Primer Lord del Almirantazgo; su relación de amistad con el almirante John Arbuthnot Fisher se quebrantó y este se retiró del servicio activo.

Hasta el desembarco de Normandía en 1944, debido al cuantioso número de bajas, se generó entre los mandos del Ejército británico una marcada reticencia a desembarcar en playas controladas por el enemigo, a lo cual se denominó: “síndrome de Galípoli”, 

El joven general otomano Mustafa Kemal (conocido posteriormente como Atatürk, quien alcanzó la gloria con su célebre frase: “os ordeno morir, no luchar”, y a la postre sería el primer presidente de la República de Turquía) que desempeñó un papel fundamental en esta batalla. En esas lides labró su fama como brillante jefe militar y se convirtió en héroe nacional, otorgándosele el título de Pachá.

La derrota originó grandes repercusiones, ligadas a la revolución rusa ante la incapacidad de los aliados de abastecer al imperio ruso por mar. Ello generaría hambruna y descontento que culminarían con la caída del zar Nicolás II de Rusia.

Galípoli fue sin duda el gran fracaso de Winston Churchill, quien en contra de las opiniones del almirante John Arbuthnot Fisher, planificó, impulso y dirigió el desastroso desembarco en los Dardanelos, durante la Primera Guerra Mundial, el cual le valió el sobrenombre de “El Carnicero de Galípoli”. 

* Diplomático, jurista y politólogo.